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¡Se mueve el bosque! Especies de árboles desplazan su rango geográfico hacia hábitats más altos y húmedos

Los incendios forestales aceleran estos desplazamientos en el oeste de Estados Unidos, según una nueva investigación.

Se mueve el bosque, pero no como lo hacían los “ents” y “huorns” en la trilogía “El señor de los anillos”. Más bien los rangos geográficos de los árboles se desplazan a causa del cambio climático, especialmente hacia lugares más húmedos y fríos, según un nuevo estudio publicado en la revista Nature.

Los incendios forestales aceleran el desplazamiento de los árboles, dice el estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford, quienes también levantaron interrogantes sobre los métodos utilizados para cuidar los bosques.

“Fuerzas complejas e interdependientes están dando forma al futuro de nuestros bosques”, dijo uno de los coautores del estudio, Avery Hill, estudiante del doctorado en biología en la Universidad de Stanford. Hill dijo que los investigadores, a través de sus análisis de datos ecológicos, esperan contribuir con más trabajo orientado al “manejo de estas transiciones de ecosistemas”.

La administración del presidente de Estados Unidos, Joseph R. Biden Jr., prometió gastar 5 mil millones de dólares en el manejo de los bosques, como parte de la ley de infraestructura recientemente aprobada.

Así lucían los árboles en Stermer Ridge, Arizona, en 2003, un año después de un incendio forestal. (Servicio Forestal de Estados Unidos)

Investigaciones anteriores han demostrado que los rangos geográficos de las plantas se están desplazando hacia entornos más adecuados en elevaciones más altas y frías, en un promedio de alrededor de 1.5 metros por año. Estos cambios son más lentos que el ritmo del cambio climático. Los investigadores creen que esto significa que algunas especies quedarán varadas en hábitats menos favorables. Gran parte de estas discrepancias han permanecido sin resolver, pero la divergencia es importante porque permite comprender cómo se podrán mantener las especies dominantes saludables en los bosques occidentales, dicen los investigadores.

Hill y su coautor, Chris Field, buscaron comprender la velocidad, distancia y dirección de dicho desplazamiento al examinar cómo el bosque se ve afectado por los incendios forestales, que son cada vez más comunes en el oeste de Estados Unidos.

Al examinar datos de más de 74 mil parcelas en nueve estados, recopilados por el Servicio Forestal de Estados Unidos, los investigadores identificaron especies de árboles que están cambiando sus áreas de distribución hacia sitios más fríos y húmedos. Después, examinaron la tasa de estos desplazamientos, a través de comparaciones de lugares quemados por incendios forestales y otros que no han sido tocados por las llamas.

El incendio de Dixie arde en la cresta de una montaña el 5 de agosto de 2021, en Greenville, California. Los investigadores han descubierto que algunas especies de árboles cambian su distribución más rápidamente en áreas quemadas por incendios forestales. (Trevor Bexon/Getty Images)

Los investigadores han descubierto plántulas de ocho especies que crecían en climas significativamente diferentes a los de los árboles maduros. Entre las especies estudiadas, Hill y Field encontraron evidencia de que el abeto de Douglas y el encino de las barrancas presentaban cambios de rango geográfico significativamente mayores en áreas quemadas que en áreas que no habían sufrido incendios.

Los investigadores no determinaron cómo los incendios forestales aceleran el desplazamiento de los rangos geográficos de ciertas especies, pero infieren que la cubierta forestal despejada y la maleza chamuscada significaban una competencia reducida para otras especies.

Hill y Field también descubrieron que el fuego no solo acelera el cambio de rango, sino que algunas especies compiten con otras, lo que ralentiza su crecimiento. Los incendios de baja intensidad, tanto los naturales como las quemas controladas, son cada vez más importantes, determinaron los investigadores.

“Este estudio destaca un mecanismo natural que puede ayudar a que los bosques se mantengan saludables, incluso frente a pequeños avances del cambio climático”, dijo Field. “También ilustra la forma en que los procesos de los ecosistemas a menudo tienen varias capas de control, una característica que enfatiza el valor de comprender [los bosques] a detalle para manejarlos eficazmente”.

Traducción de Gabriela Alejandra Olmos; editado por Gabriela Alejandra Olmos y Melanie Slone