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Reporte muestra cómo los estafadores despojan a las comunidades de color

Las minorías en Estados Unidos caen en estafas que se enfocan en sus comunidades y preferencias de compra. 

El más reciente informe de la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés) muestra cómo el fraude al consumidor afecta a las comunidades de color en Estados Unidos.

Mientras los consumidores latinos con frecuencia son víctimas de la suplantación de identidad, los afroamericanos reportan principalmente fraudes en los cobros de deudas a través de burós de crédito, y los asiático-americanos son engañados con productos de salud falsos. Las estafas relacionadas con la compra de automóviles usados y agencias de prestamistas han vuelto aún más vulnerables a las personas de todas las comunidades de color que ya de por sí enfrentaban luchas financieras.

“Desde 2016, hemos presentado 25 acciones legales, en las que pudimos identificar conductas dirigidas específicamente o que afectaron de manera desproporcionada a las comunidades de color”, dijo Monica Vaca, directora adjunta de la oficina de protección al consumidor de la FTC.

En un año, la agencia federal detecta un promedio de 100 estafas que afectan a miles de víctimas.

“Estas se encuentran en un amplio espectro de industrias: en la compra de automóviles, universidades con fines de lucro, tarjetas prepagadas, suplantadores del gobierno, oportunidades para hacer dinero y alivio de la deuda estudiantil”.

La FTC presentó un caso legal contra una empresa del Bronx en Nueva York dedicada a la venta de automóviles, que discriminaba a clientes afroamericanos e hispanos. El gerente general pidió a los vendedores que cobraran mayores márgenes financieros y tarifas a estos consumidores, lo que resultó en un cambio en el precio de venta sin previo aviso y el cobro de impuestos y tarifas a las personas sin su conocimiento.

“Como resultado de la aplicación de la ley en ese caso, pudimos obtener un millón y medio de dólares en rembolsos para las personas [afectadas]”, dijo Vaca.

En un caso más reciente, la FTC y el estado de Arkansas demandaron a los operadores de un esquema piramidal llamada “telar de bendiciones”. Prometió falsamente a personas que sufrían dificultades financieras como resultado de la pandemia de COVID-19 que recibirían rendimientos sobre su inversión de hasta el 800 por ciento. La estafa estaba dirigida específicamente a los afroamericanos.

“Como somos una agencia de aplicación de la ley civil, no podemos encarcelar a la gente, pero cuando corresponde, remitimos a los estafadores a las autoridades penales”, dijo Vaca. “Pero sí podemos ayudar a las personas a recuperar su dinero: 1.66 millones de personas han recuperado 160 millones de dólares [desde julio de 2018]”.

El efectivo y COVID-19

La mayoría de latinos y afroamericanos usa métodos de pago que tienen poca o ninguna protección contra las estafas: efectivo, criptomonedas, tarjetas de débito o tarjetas de regalo, que los estafadores usan en transferencias bancarias y electrónicas.

El método de pago “puede determinar qué tan fácil es recuperar el dinero si lo defraudan”, dijo Rosario Méndez, abogada de la división de educación comercial y del consumidor de la FTC. “Las personas que viven en comunidades mayoritariamente blancas informaron que pagaban a los estafadores con tarjetas de crédito, y estas tienen cierta protección contra transacciones fraudulentas”.

La comunidad latina es blanco de imitadores que se hacen pasar por funcionarios de agencias de gobierno, como el servicio de impuestos internos (IRS, por sus siglas en inglés), y compañías proveedoras de servicios o de búsqueda de trabajo que piden dinero a cambio de promesas que no cumplen.

Durante la pandemia, la FTC identificó a varios promotores de salud que ofrecían curas falsas para el COVID-19, específicamente entre las comunidades de habla coreana y vietnamita.

“Hemos enviado cientos de cartas de cese y desistimiento, tanto en los Estados Unidos como en el extranjero, para combatir las afirmaciones infundadas sobre productos para tratar o prevenir COVID-19”, dijo Méndez, aunque reconoció que la desinformación “es extremadamente difícil” de combatir y causa “un daño realmente sustancial”.

Los victimarios con frecuencia estafan a sus propias comunidades, entre las cuales a veces pretenden querer “ayudar” a las personas a entender, por ejemplo, el sistema fiscal y de inmigración. Otros tienen su sede en el extranjero y trabajan con una red más grande de personas que recolectan dinero de sus víctimas en Estados Unidos, como en el caso del fraude de telemercadeo procedente de la India y de Filipinas.

“Cuando los casos cruzan las fronteras internacionales, tienden a volverse más difíciles [de combatir], pero no son imposibles”, dijo Méndez.

“Si bien no podemos erradicar todas las estafas, lo que podemos hacer es vacunar con información a las personas de nuestra comunidad para que no sean víctimas de las estafas”, dijo Vaca.  “Cuando las personas conocen una estafa específica, hay un 80 por ciento menos de probabilidades de que pierdan su dinero, así que queremos alentarlas a que compartan sus experiencias”.

Se puede obtener más información sobre cómo prevenir estas estafas en https://www.consumidor.ftc.gov/

Suplantadores del gobierno y productos para curar el COVID: Así se aprovechan los estafadores de las comunidades étnicas se publica en asociación con Ethnic Media Services

Editado por Melanie Slone y Gabriela Alejandra Olmos