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¿Discriminación por vacunas? Latinoamericanos inmunizados con Sputnik V ven opciones limitadas para viajar

Los principales organismos de salud pública aún no aprueban el uso de la vacuna rusa, lo que limita a los vacunados.

CARACAS, Venezuela — Cuando Rusia fue el primer país en anunciar el registro de una vacuna contra COVID-19, a mediados de agosto de 2020, fue una gran noticia.

Rusia ha sido uno de los principales proveedores de vacunas para la región latinoamericana, donde a muchos países se les ha dificultado el acceso a otras vacunas. Argentina, Bolivia, México, Nicaragua, Paraguay y Venezuela son de los países que más han aplicado la Sputnik V.

Sin embargo, más de un año después, cuando Rusia ha recibido órdenes para exportar más de 600 millones de dosis de Sputnik V, diversos organismos de salud aún no han aprobado la vacuna.

La Agencia Europea del Medicamento (EMA) anunció que no completaría la revisión de la Sputnik V antes de 2022, debido a que no ha recibido la información necesaria por parte del fabricante de la vacuna. La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene la Sputnik V bajo revisión, aunque se espera que pronto la apruebe.

La Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos no ha aprobado la vacuna Sputnik V, ni para uso de emergencia.

Tras más de un año de haber cerrado sus puertos fronterizos terrestres para los extranjeros, Estados Unidos los reabrió el 8 de noviembre. Pero anunció que los viajeros que quieran ingresar al país deberán cumplir con los nuevos protocolos sanitarios para viajeros. Ante el anuncio, estalló la alarma para miles de latinoamericanos.

Estados Unidos era uno de los principales destinos del turismo de vacunas. A partir de ahora, será obligatorio haber recibido una de las vacunas aprobadas por la FDA o la OMS para poder entrar al país: Pfizer/BioNtech, AstraZeneca, Janssen, Moderna, Sinopharm y Sinovac.

“Nos sentimos discriminados. Uno confió en esta vacuna porque no teníamos otra opción, y pensamos que estábamos haciendo las cosas bien”, dijo a Zenger Federico López, operario industrial argentino vacunado con Sputnik V.

“Por desgracia, las opciones que teníamos fueron muy pocas porque acá [Provincia de Buenos Aires] solo se ofrecía la vacuna rusa. El proceso fue duro porque nunca llegaba el turno, tanto para mi familia como para mí y mi mujer. Incluso cuidándonos muchísimo, agarramos COVID-19. La pasamos mal, pero logramos salir y al poco tiempo nos llegó el turno de vacunarnos”, dijo López, quien compró pasajes a Miami para el 3 de diciembre, para reencontrarse con su familia, a quienes no ve desde hace dos años.

“Ahora hay más opciones de vacunas, pero ya al tener las dos dosis dadas de Sputnik V, es muy difícil que te quieran o puedan dar alguna vacuna de las aprobadas por la OMS o la FDA”, dijo López.

Argentina fue el primer país de América Latina en aplicar la vacuna Sputnik V, después de enviar aviones de la aerolínea estatal a Moscú para traer los primeros cargamentos en diciembre de 2020. Millones de argentinos ya tienen la pauta completa, pero están restringidos de viajar a ciertos países.

“Acá [Ciudad Autónoma de Buenos Aires] trajeron, con mucha controversia de por medio, la famosa Sputnik V, la cual nuestro ente regulador, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, aprobó para uso de emergencia en Argentina. La verdad es que me vacuné porque nos dijeron que la mejor vacuna es la que te puedes aplicar. Y la OMS dijo que eran todas efectivas y que había que vacunarse con lo que había disponible. Y les creí. El pequeño detalle es que aún ellos no la aprueban”, dijo a Zenger Agustina Wallbrecher, traductora argentina.

“Si bien al mismo tiempo también había AstraZeneca y Sinopharm, no se podía elegir. Te daban lo que había y, si no, no te vacunabas. Yo quería vacunarme para cuidarme y cuidar al resto. Era lo que la ciencia te decía que había que hacer”, dijo Wallbrecher.

“Nosotros tenemos un viaje que pagamos en 2019. Es un viaje familiar con abuelas y con chicos pequeños. Lo reprogramamos cuatro veces y pusimos fecha, por fin, para principios de 2022. Pensamos que las cosas iban mejor, estamos vacunados, nada puede salir mal. Y un día nos encontramos con esta restricción”, dijo.

“Estamos por perder los ahorros de una vida por estar vacunados, por haber hecho las cosas bien, aunque parezca una locura. Nos sentimos discriminados. Estamos desesperados. Pienso en esto, duermo poco, lloro, no tengo hambre, se me va la salud en esto y no es justo. No sé qué habrá detrás de todo esto, solo sé que las personas comunes son las que salen perjudicadas”, agregó.

Estados Unidos no es el único país que no contempla el ingreso de personas vacunadas con Sputnik V.

“Me quedé varada en Venezuela desde marzo del año pasado, porque las autoridades españolas no me dejan entrar con la vacuna rusa que me pude poner acá”, dijo a Zenger Ariana Hernández, estudiante venezolana.

“Al principio, no me afectó tanto porque podía conectarme a las clases virtualmente, pero desde que levantaron la virtualidad, empecé a atrasarme en los estudios y a peligrar mi beca. Si los mexicanos y argentinos que tienen la vacuna rusa sí pueden entrar a Europa, ¿por qué los venezolanos no?”, dijo.

El gobierno mexicano ha hablado con la OMS sobre la aprobación de Sputnik V y de CanSino, una vacuna china que muchos mexicanos recibieron.

El aval de la OMS para la vacuna Sputnik V se ha atrasado porque durante las evaluaciones pertinentes, se encontraron incumplimientos en los estándares de fabricación. El gobierno ruso reconoció las deficiencias señaladas por el máximo ente de la salud y las corrigió, pero aún no se conoce la fecha estimada de aprobación.

Mientras el gobierno de México ha presionado por la aprobación, los fabricantes de Sputnik V han acusado a las administraciones de Donald Trump en Estados Unidos y de Jair Bolsonaro en Brasil de haberse alineado para rechazar el uso de la vacuna rusa, como se publicó en Twitter.

La cuenta de Sputnik V dice que el Departamento de Salud de Estados Unidos dijo públicamente que presionó a Brasil contra esta vacuna. Dice, “Creemos que los países deberían trabajar en conjunto para salvar vidas. Los esfuerzos para socavar las vacunas no son éticas y están costando vidas”.

Según datos oficiales, la Sputnik V es una de las cuatro vacunas más eficaces contra el COVID-19 y más potente que las desarrolladas por Sinopharm, Oxford/AstraZeneca y Janssen.

Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas