Menu

Explosión de cometa fue tan poderosa que convirtió las arenas del desierto en vidrio, dice un estudio

El estallido masivo de bólidos en Sudamérica hace 12 mil años se extendió por casi 80 kilómetros.

Una bola de fuego explotó sobre el desierto de Atacama, en Sudamérica, hace aproximadamente 12 mil años, con un calor tan devastador que convirtió el suelo arenoso de la región en placas de vidrio de silicato.

Los investigadores detallaron sus hallazgos en la revista Geology, y explicaron que las muestras del vidrio retienen pedazos de minerales que generalmente se encuentran en objetos celestes como meteoros y cometas.

“Esta es la primera vez que tenemos evidencia clara de cristales que fueron creados en la Tierra por la radiación térmica y los vientos de una bola de fuego que explotó justo encima de la superficie”, dijo el profesor de ciencias geológicas Peter Schultz de la Universidad de Brown. Schultz dijo que, dada la amplitud del área afectada, “esta fue una explosión verdaderamente masiva”.

El análisis de las muestras de vidrio reveló una mineralogía que coincidía con el origen de un cometa. (P.H. Schultz/Universidad Brown)

Si bien él y sus colegas están acostumbrados a ver en el cielo meteoros excepcionalmente brillantes conocidos como bólidos, Schultz dijo que “esos son pequeños puntos de luz en comparación con esto”.

Se han encontrado campos de vidrio negro o verde oscuro por un corredor de aproximadamente 76 kilómetros de largo en el norte de Chile, al este de la Pampa del Tamarugal, una región conocida por la minería y la agricultura extractivas. El origen del vidrio se ha debatido durante mucho tiempo, a pesar de que se han descartado como causas el vulcanismo y los incendios forestales.

Según el nuevo estudio, el material se parece mucho a las muestras de un cometa denominado Wild 2, que fueron recolectadas y devueltas a la Tierra por la misión Stardust de la NASA en 2006.

Lanzada en 1999, la nave espacial Stardust de la NASA recogió muestras de partículas arrojadas por Wild 2, un cometa que se precipita en el espacio profundo. Devolvió muestras en 2006, a través de una cápsula enviada de regreso a la Tierra. (Laboratorio de Propulsión a Chorro/NASA)

Los incendios forestales no pudieron haber forjado el vidrio, concluyó el estudio, y señaló que los minerales fueron sacudidos, desplazados y arremolinados mientras aún estaban derretidos. Los investigadores afirman que esto prueba que hubo una explosión en el aire junto con vientos similares a los de un tornado.

Un análisis químico del vidrio también dio credibilidad a sus orígenes extraterrestres. Un equipo internacional determinó que el vidrio contenía circonitas, minerales que se habían degradado debido al calor en baddeleyita cristalina. Esto solo puede suceder a temperaturas superiores a los 3000 grados Fahrenheit (mil 650 grados Celsius), mucho más caliente que un incendio forestal.

Además, el vidrio contenía minerales exóticos que solo se encuentran en meteoritos y otras rocas extraterrestres. Estos incluyen troilita, barracanita e inclusiones ricas en calcio y aluminio que coincidieron con las muestras traídas por la misión Stardust de la NASA.

El coautor del estudio, Scott Harris, dijo que el antiguo intruso “tiene todos los rasgos de un cometa” y que sus minerales, que se asemejan a las muestras de Stardust, son “una evidencia realmente poderosa de que lo que estamos viendo es el resultado de un estallido cometario”.

Durante la época glacial del Pleistoceno, que duró desde hace unos 2.6 millones hasta hace 11 mil 700 años, Sudamérica fue el hogar de una megafauna que incluía perezosos terrestres, gatos dientes de sable, osos, armadillos y mamíferos que se parecían a los elefantes.

Sudamérica fue una vez el hogar de una megafauna que se extinguió casi al mismo tiempo que un cometa que explotó y convirtió en vidrio grandes parches de arena en el desierto de Atacama en Chile, según los investigadores. (Museo Nacional de Historia Natural de Chile)

“Es demasiado pronto para decir si hubo una conexión causal o no, pero lo que podemos decir es que este evento ocurrió casi al mismo tiempo que cuando pensamos que la megafauna desapareció, lo cual es intrigante”, dijo Schultz. Muchas de estas especies dejaron de habitar la Tierra hace unos 10 mil años. Los primeros pueblos americanos también los cazaron y pueden haber contribuido a su desaparición.

“También existe la posibilidad de que este evento haya sido presenciado por los primeros habitantes, recién llegados a la región. Habría sido todo un espectáculo”, añadió Schultz.

Si bien se necesitarán más análisis para establecer la fecha exacta de la bola de fuego, los investigadores señalan aproximadamente el momento de la extinción de la megafauna. El tamaño del bólido también está en duda.

“Puede que existan muchas de estas cicatrices por explosión, pero hasta ahora no hemos tenido suficiente evidencia para creer que están realmente relacionadas con eventos de explosión en el aire”, dijo Schultz. “Creo que este sitio proporciona una plantilla para ayudar a afinar nuestros modelos de impacto, y ayudará a identificar sitios similares en otros lugares”.

Traducción de Yerem Mújica; editado por Yerem Mújica y Melanie Slone