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Otoniel podría llevar los secretos de la droga a las cortes estadounidenses

Captura del capo golpea estructura del Clan del Golfo, pero el negocio de drogas seguiría, dicen expertos.

La captura en Colombia de Dairo Antonio Úsuga David, alias “Otoniel”, jefe del cartel “El Clan del Golfo”, fue un golpe certero al narcotráfico internacional. Dos cortes de Nueva York esperan su extradición para juzgarlo por conspiración y tráfico de cocaína.

Pero expertos en seguridad nacional dijeron a Zenger que el golpe al cartel del Clan del Golfo no es el fin de esta organización que exporta el 80 por ciento de la cocaína a Estados Unidos y tiene un ejército de unos dos mil hombres en diferentes regiones de Colombia.

Según la Policía Antinarcóticos de Colombia, en el momento de su detención, en el Nudo de Paramillo en el departamento de Antioquia (nor-occidente), “Otoniel” tenía 128 órdenes de captura, siete sentencias condenatorias, circulares rojas y una solicitud de extradición de Estados Unidos que ofreció una recompensa de cinco millones de dólares.

El 23 de octubre, el presidente de Colombia, Iván Duque, desde la base militar de Tolemaida, en el central departamento de Cundinamarca, informó que durante una operación “conjunta articulada y meticulosa”, denominada “Osiris”, fue capturado alias “Otoniel”, el líder del Clan del Golfo, con 50 años de edad y 34 de trayectoria criminal.

El jefe de Estado dijo que, “es el golpe más duro que se le ha propiciado al narcotráfico en este siglo en nuestro país, y este golpe es solamente comparable con la caída de Pablo Escobar en los años 90”.

El negocio de las drogas continuará 

El experto en seguridad nacional y profesor de la privada Universidad El Rosario, Oscar Julián Palma, dijo a Zenger que la captura del jefe del cartel “Clan del Golfo” fue “un gran golpe; hay que reconocer que Otoniel era uno de los más buscados del país. Es un capo del narcotráfico”.

Dijo que esta captura “demuestra de cierta forma un logro de las Fuerzas Militares, de sus operaciones, de su inteligencia, de los procesos, de la lucha contra los grupos armados, y eso no se puede desconocer”.

 El ministro de Defensa de Colombia, Diego Molano, junto a los jefes militares, sobrevuela la región del Nudo de Paramillo, donde fue capturado “Otoniel”, jefe del cartel Clan del Golfo. (Karen Salamanca/ Cortesía prensa Mindefensa)

Pero para Palma, la detención del capo del narcotráfico “no afectará el mercado de las drogas en Colombia, ni a nivel internacional. Los flujos van a continuar, la coca se va a producir, la coca va a salir, la coca se va a consumir en los mercados externos.

“Digamos que la afectación sigue siendo muy baja, pero por eso no podemos desconocer el hecho del logro de la captura de Otoniel”, dijo.

El consultor en temas de seguridad nacional y exdirector del Programa Presidencial de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, Carlos Franco Echavarría, también calificó de “gran golpe” la captura de Otoniel.

“No hay duda que la estructura del Clan del Golfo queda golpeada. Lo que no se golpea es el negocio de la droga, que depende de varios factores: la demanda, la falta de control del territorio por parte del Estado colombiano y los temas de corrupción”, dijo Franco a Zenger.

A su juicio, el negocio del narcotráfico sigue en toda la cadena: cultivos de hoja de coca, producción de cocaína, distribución, comercialización y consumo, pero además los carteles en México, Estados Unidos y Europa tampoco se verán afectados por el golpe al Clan del Golfo.

“Creo que hay una afectación más sobre el Clan del Golfo que al negocio de droga y a la situación de seguridad. Esto puede cambiar en Colombia, pero tiene que haber una mayor capacidad del control del territorio y una estrategia integral para impactar todos los eslabones de la cadena, que es lo que hoy no se está haciendo”, dijo Franco.

Recordó el caso del narcotraficante Pablo Escobar, quien murió en un operativo policial en la ciudad de Medellín, el 2 de diciembre de 1993. En esa época, las autoridades lograron desarticular el Cartel de Medellín, pero el negocio de las drogas siguió.

El Clan del Golfo, el principal exportador de drogas a Estados Unidos, tiene unos mil 900 hombres armados en diferentes regiones estratégicas, como los departamentos de Nariño, Cauca, Valle del Cauca, las fronteras con Venezuela, Ecuador y Panamá, así como en toda la costa Caribe.

Según la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, en 2020, “las cifras de cultivo de coca y producción de cocaína alcanzaron un récord de 245 mil hectáreas y mil 10 toneladas métricas”.

La Armada Nacional de Colombia informó en un comunicado que este año en la zona del Pacífico fueron “incautado 146.8 toneladas de clorhidrato de cocaína y 46.2 toneladas de marihuana, afectando en aproximadamente 5 mil millones de dólares las finanzas de los grupos criminales al servicio del narcotráfico”.

El presidente de Colombia Iván Duque garantiza la extradición a Estados Unidos de Dairo Antonio Úsuga David, alias “Otoniel”. (Karen Salamanca/ Cortesía prensa Mindefensa)

Extradición y verdad para las víctimas 

El secretario de Defensa de los Estados Unidos, Lloyd Austin, dijo el 29 de octubre al ministro de Defensa colombiano Diego Molano que el compromiso de Washington es fortalecer la relación bilateral en asuntos de defensa.

El presidente Duque dejó claro que trabajará para garantizar la extradición de Otoniel a Estados Unidos, donde es requerido por dos cortes de Nueva York, para que responda por delitos de conspiración de asesinato y tráfico de cocaína pura.

La información que tiene Otoniel relacionada con el flujo de los narcóticos, rutas, cantidades de droga y personas involucradas en el negocio, “son de interés para las autoridades de Estados Unidos, que enfrenta un problema de salud pública por el consumo de drogas”, dijo a Zenger el académico Palma.

Dijo que la extradición es un instrumento útil en las relaciones bilaterales entre Colombia y Estados Unidos en la lucha contra las drogas; sin embargo, dijo que “en el caso de Otoniel y otros narcos que son extraditados, se debe pensar muy bien qué tipo de beneficios reciben ellos allá y que información se está perdiendo en el país de origen al realizar esa extradición”.

Franco dijo que, “dada la situación de corrupción del sistema carcelario colombiano, mantener a los líderes de los grupos delincuenciales en las cárceles lo único que facilita es que puedan seguir manejando sus negocios desde los centros penitenciarios. La mejor forma para evitar eso es extraditarlos; eso tiene consecuencias sobre los derechos de las víctimas en Colombia y muchas otras cosas”.

Gerardo Vega, un abogado defensor de campesinos que fueron despojados de sus tierras por los grupos ilegales con presencia en la zona de Urabá, principal centro de operaciones de Otoniel, dijo que, si el gobierno ejecuta la extradición del capo a los Estados Unidos, debe garantizar la seguridad integral a la población civil en la región.

En Urabá con “la captura de Otoniel hay una tensa calma, hay tensiones, presiones y ataques a las autoridades. La ciudadanía está a la expectativa y es por esto que urge que el Estado garantice la integridad y seguridad de la población frente a posibles amenazas y retaliaciones por parte del Clan del Golfo”, dijo Vega a Zenger.

“Si hay extradición, el gobierno tiene el deber de garantizar la verdad de los hechos por parte de Otoniel como jefe. Es importante que él cuenta la verdad. El Clan del Golfo ha golpeado por mucho tiempo la región de Urabá, su población”, dijo.

Insistió en la importancia de la verdad “para que no haya impunidad. En Urabá siempre ha existido un aparato de poder criminal detrás de los escritorios, que se ha beneficiado de esos hechos de guerra”.

El director para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, felicitó al presidente Duque por la captura, y al mismo tiempo, se unió a las voces que piden el derecho que las víctimas de Otoniel y su organización tienen sobre la verdad.

“Otoniel debe rendir cuentas ante la justicia por los cientos de crímenes cometidos bajo su mando. Las víctimas merecen justicia”, dijo Vivanco en su cuenta de twitter.

Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas