Menu

Tal como los Supersónicos, vuela hacia el trabajo en tu avión eléctrico

Una startup está tomando pedidos anticipados para un avión eléctrico personal que puede despegar y aterrizar verticalmente.

Las noticias de la mañana informan sobre un tráfico terrible en la ciudad. Waze no indica una vía alternativa y eres requerido en la oficina para una reunión importante con un cliente.

“No hay problema”, sonríes. “Voy a volar al trabajo”. Literalmente.

Esa es la promesa del AIR ONE de la startup israelí AIR, que comenzó a tomar pedidos anticipados esta semana para su auto eléctrico de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL, por sus siglas en inglés).

La mayoría de los otros fabricantes de tecnología eVTOL, como el fabricante de automóviles voladores israelí Urban Aeronautics, se han centrado en una funcionalidad más comercial, como la respuesta médica de emergencia, para sus implementaciones iniciales.

eVTOL es el término técnico para lo que los fanáticos de la movilidad han estado anticipando desde principios de la década de 1960, cuando en la televisión, el famoso Supersónico se trasladaba a su trabajo de pulsar botones en la fábrica de Engranes Júpiter.

Este es un coche volador que funciona con las mismas baterías que se utilizan en los coches eléctricos de hoy. Se cargará desde la misma infraestructura utilizada para el Chevy Bolt o el Ford F-150 eléctrico. Por el contrario, el CityHawk de Urban Aeronautics funcionará con pilas de combustible de hidrógeno.

La gran revelación de AIR sigue a cuatro años de desarrollo. El modelo inicial de la compañía será un biplaza que puede volar por 177 kilómetros, a 249 kilómetros por hora. Los primeros usuarios pueden pagar una tarifa simbólica para ser los primeros en la fila cuando el AIR ONE se lance.

Cómo convertirse en piloto de un vehículo eVTOL

Desafortunadamente, no se espera que estos vehículos estén listos sino hasta 2024. Entonces, ¿por qué anunciarlo ahora, cuando aún faltan unos años para que se vuelva realidad?

Rani Plaut, director ejecutivo de AIR. (cortesía de AIR)

“Queríamos demostrar que es factible”, dijo el director ejecutivo y cofundador de AIR, Rani Plaut.

“Queríamos comenzar una relación con los clientes ahora, para buscar retroalimentación. Los pedidos anticipados no son tanto porque necesitemos el dinero, sino para demostrar que existe un mercado viable. El gran obstáculo tiene que ver más con la adopción y menos con la regulación”.

Con “regulación”, Plaut se refiere a las reglas de las autoridades de aviación, como la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés), que determinan las zonas donde un vehículo eVTOL puede volar y qué tipo de licencias se requerirán.

“Existen varios niveles de licencias para piloto”, dijo Plaut. “Nos gustaría el nivel inferior y estamos trabajando con la FAA para aprobarlo”.

La licencia de nivel inferior que Plaut busca se parece más a obtener una licencia de conducir que a una certificación de piloto tradicional, ya que solo requiere 15 horas de práctica y cinco horas de vuelo en solitario. El costo de este tipo de capacitación, dice Plaut, es de unos pocos miles de dólares.

Volar con el poder de la intención

El software y el hardware del AIR ONE están diseñados para que volar sea tan simple como conducir un automóvil.

“La mayoría de las aeronaves usan lo que se conoce como ‘fly-by-wire’ o pilotaje por cable”, dijo Plaut. En este tipo de controles de vuelo existe una conexión mecánica entre, digamos, el “volante” del vehículo, las alas y los rotores.

El sistema del AIR One emplea lo que Plaut llama “fly-by-intent”, o pilotaje por intención. Toda la navegación se realiza mediante el envío de señales digitales a los controladores de motor y otros elementos; no existe una conexión mecánica.

La digitalización también permite que AIR incorpore algunas funciones inteligentes importantes. “Estamos diseñando el giro a la izquierda de la mejor manera posible”, dijo Plaut, “un giro a la izquierda perfectamente diseñado y fabricado, como lo habría hecho el mejor piloto”.

¿Esto es inteligencia artificial?

“Es todo lo contrario”, dijo. “La inteligencia artificial aumenta la escala en complejidad. Nosotros vamos en la dirección opuesta. Nuestros componentes centrales mantienen la aeronave estable y en la posición correcta. Esto simplifica muchas funciones y permite que la nave realice el giro perfecto a la izquierda a partir de funciones innatas basadas en reflejos”.

Aun así, incluso con el software más inteligente, habrá quien se preocupe por la seguridad.

“La gente hacía las mismas preguntas en la década de 1920, sobre los automóviles”, dijo Plaut. “En Londres, a principios de siglo, si tenías un coche, ¡tenías que tener adelante a una persona que caminaba!”

Plaut tiene una respuesta simple para lo que marcará la diferencia: “el paso del tiempo”.

El avión eléctrico personal AIR ONE. (Cortesía de AIR)

Un viaje a la tercera dimensión

No hay falta de competencia dentro del sector de los vehículos eVTOL, desde embarcaciones para aficionados individuales hasta sofisticados taxis aéreos de cuatro millones de dólares, pero Plaut no está preocupado.

Él cree que cada nuevo eVTOL “contribuirá a que las personas se sientan cómodas para viajar a la tercera dimensión”: el cielo.

Para que te tranquilices un poco, el AIR ONE está equipado con un paracaídas para que, si hay un desastre en el aire, llegues al suelo de manera segura.

Más allá del software, la otra gran innovación de AIR tiene que ver con la escala. Otros fabricantes de autos voladores pueden producir 20, 50, tal vez hasta 100 embarcaciones al año, porque el proceso es mayormente hecho a mano, dice Plaut, a diferencia de la producción automatizada de autos.

“Nuestros aviones están diseñados para una calidad de producción de nivel automotriz”, dice Plaut. AIR tiene como objetivo fabricar decenas de miles de sus coches voladores cada año.

Superpotencia secreta

AIR fue fundada por Chen Rosen, un entusiasta de la aviación y de los vehículos aéreos no tripulados desde hace mucho tiempo, en parte para abordar la congestión de las carreteras al trasladar parte del viaje diario al espacio aéreo, dijo Plaut.

Sin embargo, los usuarios iniciales probablemente no serán citadinos.

“Prefiero que los primeros clientes lo usen en áreas rurales o que aterricen en las afueras de la ciudad y tomen un Uber para trabajar”, dijo Plaut. “Podrías usarlo para hacer turismo o para salir de picnic con amigos”.

El AIR ONE, con su alcance de 240 kilómetros, no es adecuado para un viaje de vacaciones de Tel Aviv a Eilat y viceversa … al menos todavía no, aunque el alcance y la funcionalidad sin duda mejorarán.

El estacionamiento es otra razón por la que el AIR ONE puede no ser adecuado para entornos urbanos. “El vehículo es grande”, dijo Plaut, como dos autos estacionados con una cantidad sustancial de espacio entre ellos.

Sin embargo, el AIR ONE tiene un superpoder secreto: es plegable. Cuando esté plegado, medirá aproximadamente el tamaño de una sola camioneta Ford F-150.

El vehículo tiene tren de aterrizaje plegable y ruedas eléctricas para entrar en un lugar estrecho. “No se puede conducir en carretera; es demasiado lento”, dijo Plaut, pero se puede conducir por tierra.

“Si bajamos el listón y no volamos a ciudades o áreas congestionadas al principio, entonces la pregunta es: ¿Estás dispuesto a gastar tu dinero en un vehículo que cuesta lo mismo que un automóvil, y confiarás en mi tecnología para llevarte del punto A al B?”, dijo Plaut.

“El futuro de la movilidad está en el cielo, pero para llegar a él, debemos generar confianza entre los consumidores en los vehículos eVTOL como un modo legítimo de transporte diario y desarrollarlos a gran escala para hacer realidad esa visión”.

Transporte personal

Plaut contrasta el AIR ONE con construir un sistema completo de taxi aéreo, “que se parecería más a un miniaeropuerto. Necesitas pilotos comerciales, operadores, espacios de aterrizaje”.

Ir por la ruta más personal permite a AIR evaluar el mercado antes de escalar.

“La esencia de la empresa es tener algo parecido a un Tesla”, dijo. Plaut anticipa vender los AIR ONE directamente a los consumidores a través de salas de exhibición, de la misma forma que Tesla.

Plaut continuó con la analogía y señaló que “el primer Tesla no recorrió más de 273 kilómetros”. Pero incluso 160 kilómetros de alcance cubren “lo suficiente para la mayoría de las tareas en la vida, incluidos los desplazamientos diarios”.

El precio del AIR ONE será similar al costo de un Tesla Model S, dijo Plaut. Actualmente, ese modelo de Tesla se vende por poco menos de 90 mil dólares.

En cuanto a la tarifa de pedido anticipado, Plaut dijo que la compañía trabajará con cada cliente caso por caso. “Queremos cierto nivel de compromiso, pero será una cantidad reducida”.

La visión de la empresa es “fabricar algo tan fácil de operar como un automóvil, con un alcance y un precio prácticos. Si logramos eso, creo que podemos generar una diferencia real”.

El futuro está en el cielo

Todavía estamos en una etapa muy temprana para los autos voladores personales.

“Se venden más de 80 millones de coches al año. Nosotros estamos en cero”, dijo Plaut.

Y queda mucha infraestructura por construir, no carriles en las nubes o rampas de salida de la vía aérea, sino software que limite los lugares a los que la aeronave puede ir.

“Los coches voladores [ya] son una realidad. La tecnología de aviación existe y se está llevando a cabo una revisión regulatoria en etapa inicial tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado de Estados Unidos para llevar las naves eVTOL al mercado”, escribe Nimrod Golan-Yanay en TechCrunch.

“Lo que no hay es sitio para aterrizarlos. En las próximas décadas, la infraestructura de la ciudad lucirá muy diferente. Habrá aeropuertos verticales dentro de la ciudad con la infraestructura para acomodar vehículos eVTOL de todos los tamaños y capacidades de distancia que serán lo común en las metrópolis modernas”.

En ese momento, algún Súper Sónico del futuro cercano podría gritar, al llegar desde su auto volador AIR ONE personal, “¡Ultra, estoy en casa!”

Para obtener más información, haga clic aquí.

Producido en asociación con Israel21C.

Traducción de Yerem Mújica; editado por Yerem Mújica y Melanie Slone