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Mexicano crea bicicletas de bambú como apuesta a la sostenibilidad ambiental

Diego Cárdenas es el creador del proyecto Bamboocycles, que exporta bicicletas a diversos países.

CIUDAD DE MÉXICO, México — La situación de movilidad en la Ciudad de México es un tema que preocupa a ciudadanos y autoridades. La ciudad es una de las cinco urbes más habitadas del mundo, y la segunda del continente americano, según la ONU.

Como una alternativa de transporte y, al mismo tiempo, una apuesta más amigable con el medio ambiente, el mexicano Diego Cárdenas creó Bamboocycles, una empresa de bicicletas hechas con 85 por ciento de bambú, un tipo de tallo resistente, en forma de caña, que se obtiene de una planta tropical.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), se tenían registrados 6 millones 149 mil 969 vehículos de motor registrados en circulación en la Ciudad de México en 2020, casi tres veces más de lo que se tenía registrado en 1980. Esto se traduce en tráfico en diversos puntos y arterias de la ciudad, el cual se hace presente sobre todo en la semana laboral.

El bambú, un tipo de tallo resistente, en forma de caña, se obtiene de una planta tropical. (Cortesía de Diego Cárdenas) 

Cárdenas ofrece su solución innovadora. Además, dice que ha encontrado en el bambú un material buenas cualidades, como resistencia, durabilidad, absorción de la vibración, buena apariencia y amabilidad con el medio ambiente. Asegura que el bambú incluso es más resistente que el acero o fibra de carbono.

“El bambú no tiene fatiga. La fatiga es eso que le pasa a un metal cuando lo doblas varias veces, como un alambre. La fibra de carbono es un material ultraligero, pero si le das un golpe bien dado, se puede fisurar. El bambú es más resistente”, dijo a Zenger.

Cárdenas, quien es egresado de la carrera de Diseño Industrial de la UNAM, comenzó este proyecto en diciembre de 2007. Fabricó por primera vez una bicicleta de este material como parte de un proyecto escolar, después de encontrar un modelo de bicicleta de 1890 hecho de bambú, y de cuestionarse cómo podría implementar mejoras a partir de las nuevas tecnologías.

Después de trabajar por tres meses en su primer modelo de manera exitosa y provocar curiosidad en la gente que lo veía circular en la calle, Cárdenas decidió especializarse más en el sistema de elaboración de las bicicletas, para comenzar a producirlas en serie a partir de 2010. Él dice que la manera en la que obtiene el bambú, del sureste de México, no ocasiona ningún tipo de impacto ambiental.

“El bambú, como planta, genera 30 por ciento más oxígeno que un árbol normal. Cuando tú cosechas un bambú, lo que estás haciendo es una poda. No estás matando un árbol, como en el caso de cualquier cosa que sea de madera. En solo tres años un bambú alcanza su maduración, a diferencia de un pino o roble que estamos hablando de 15 a 40 años. Eso me parece muy importante”, dijo.

Desde que comenzó el proyecto Bamboocycles, ha vendido alrededor de dos mil bicicletas y ha exportado a 28 países de todo el mundo. Los modelos de las bicicletas son diversos, y sus precios van desde 195 dólares, para el “Bicinino”, una bicicleta para niños, hasta mil 890 dólares para modelos más especializados, como el “Loma”, para adultos. El modelo que más se vende es el “Durango”, de mil 350 dólares.

Las Bamboocycles surgen como una alternativa de transporte y, al mismo tiempo, una opción más amigable con el medio ambiente. (Cortesía de Diego Cárdenas)

La gente disfruta usarlas.

“Tengo una bici de ruta; es ligera y me sirve mucho para subir a entrenar a la montaña. También la utilizo para el día a día. La geometría a la medida hace que sea muy cómoda. Es eficiente y versátil para entrenar e ir por la ciudad. Llama mucho la atención en la calle; las personas curiosas siempre preguntan si es una bici de palo o de guadua [una especie del bambú]”, dijo a Zenger Laura Rojas, una usuaria procedente de Colombia.

Bamboocycles también realiza talleres en una tienda de la Ciudad de México, donde los fines de semana se enseña a los usuarios a armar su propia bicicleta, con un costo de 300 dólares. Con este tipo de actividades, Cárdenas ha podido viajar y ofrecer sus productos en diferentes países y conocer las necesidades de sus clientes.

“Hemos descubierto que el modelo de negocio de tener una fábrica y esperar que todos quieran lo mismo no es una cosa que la gente busca para este tipo de productos. Muchos de los clientes no son ciclistas, y yo me encargo de guiarlos y encontrar la manera de adaptarme para brindarles lo que buscan”, dijo.

A través de talleres, se enseña a los usuarios a crear su propia bicicleta. (Cortesía de Diego Cárdenas)  

Lo que en un principio era un proyecto escolar ahora es un negocio consolidado. Excompañeros de la escuela de Cárdenas celebran este logro en su carrera.

“Conocí el proyecto desde la escuela. Me pareció un experimento completamente alocado. Después, trabajé dos años en Bamboocycles y ahí me di cuenta del gran impacto que tuvo la idea de Diego. Probó que un producto artesanal y sustentable no solo puede llegar a ser una gran idea, sino también un negocio rentable”, dijo a Zenger Luis del Castillo, excolaborador de Cárdenas.

El proyecto, que inicialmente derivó de la fatiga de Cárdenas por usar el automóvil y de un curso de verano que tomó en Francia sobre el manejo del bambú y sus diferentes aplicaciones, ahora busca crear conciencia en la gente y romper paradigmas sobre el uso de los automóviles.

“El objetivo de Bamboocycles es descubrir que la movilidad en bicicleta en ciudades está increíble. Deseo que más gente descubra esa realidad, esa máquina que te ahorra tiempo, dinero; te da salud y felicidad”, dijo.

Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas

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