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Científicos protestan falta de seguridad laboral 

En México, investigadores de Conacyt enfrentan una crisis ante el recorte y acusaciones de privilegios.

CIUDAD DE MÉXICO, México — En México, el principal organismo público encargado de financiar, promover y divulgar la ciencia presenta una serie de cambios. El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) vive momentos de incertidumbre, y varios investigadores se encuentran preocupados por su futuro.

El 30 de septiembre, científicos e investigadores miembros del Sindicato Independiente de Trabajadores y Trabajadores de Investigación de Cátedras Conacyt (Siintracatedras) se manifestaron frente a las instalaciones del Conacyt, en la Ciudad de México y en varios estados del país. Los trabajadores protestan la negativa del consejo de negociar y firmar un contrato colectivo y de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) — el organismo del gobierno encargado de mediar en las disputas laborales — para irse a huelga.

“Vamos a meter un amparo por la no aceptación de nuestros derechos laborales y sindicales, y seguiremos legitimando nuestra labor como científicos. Sin condiciones de certidumbre laboral, la ciencia no funciona bien. Para realizar ciencia de manera constante, se necesita certeza laboral, porque requiere compromisos sociales, inversiones que son procesos de largo plazo”, dijo a Zenger Mateo Mier y Terán Giménez Cacho, secretario general de Siintracatedras.

El problema se deriva de la creación del Programa Cátedras Conacyt, ahora llamado Investigadores e Investigadoras por México, el cual, desde 2014, contrata a investigadores nacionales e internacionales de diferentes áreas de la ciencia, y los asigna a instituciones públicas, así como universidades y centros públicos de investigación. Esto se hacía para ampliar el número de espacios donde es posible hacer investigación académica en el país.

Los integrantes del programa son sujetos a evaluaciones periódicas de Conacyt y de las universidades o centros públicos de investigación para permanecer en él. Algunos dicen que, desde el nombramiento de la directora del consejo, María Elena Álvarez-Buylla, por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador, se ha incrementado el número de despidos injustificados, los cuales son realizados de manera “subjetiva”.

Integrantes del Siintracatedras realizan una protesta afuera de las instalaciones de Conacyt, en la Ciudad de México. Buscan certeza laboral ante despidos. (Julio Guzmán/Zenger).

También dicen que, para ingresar al programa, son contratados como trabajadores de confianza, un puesto que normalmente se aplica en tareas de dirección, inspección, vigilancia y fiscalización y el cual no puede afiliarse a un sindicato, lo que aumenta su vulnerabilidad laboral.

“Como trabajador de confianza, te pueden despedir en cualquier momento”, dijo a Zenger Perla Fragoso Lugo, secretaria de organización de Siintracatedras. “Conacyt justifica los despidos a través de evaluaciones anuales, pero estas evaluaciones no las hacen con criterios académicos, porque es el coordinador del proyecto quien te evalúa y muchas veces hay un sesgo de poder si piensas diferente a ese coordinador”, dijo.

“También ha habido casos de abuso sexual, hostigamiento laboral hacia compañeras y compañeros. Y si lo denunciabas a la institución, lo más probable es que le creyeran al coordinador del proyecto y a ti te corrieran”, dijo.

Esta situación llevó a la creación del Siintracatedras, en 2019, con la finalidad de que los investigadores firmaran un contrato colectivo de trabajo que los protegiera de la vulnerabilidad laboral. A la fecha, el sindicato tiene poco más de 300 afiliados de los más de mil 276 miembros del programa de cátedras.

Tras varias reuniones entre el sindicato y el Conacyt, la postura del consejo no ha llevado a la firma del contrato. El tema se agudizó cuando, en el Estatuto del Personal Académico, publicado el 29 de junio de 2021, se realizaron nuevos cambios a los criterios de evaluación de los investigadores. Uno de ellos estableció que, para poder asegurar la permanencia en el programa, Conacyt tomará en consideración “la inserción laboral en la institución receptora o en cualquier otra”.

Esta nueva condición por parte de Conacyt llevó a varios científicos e investigadores a emprender una campaña en redes sociales. Bajo el hashtag #Buscotrabajo, expusieron la situación laboral actual en la que se encuentran.

“Lo que hacíamos con esta campaña es decir que es un absurdo que para que yo, catedrático, pase mi evaluación anual, tengo que demostrar que estoy buscando trabajo en otra institución. En el absurdo se traduce de decir, ‘para que tú conserves tu trabajo, necesitas estar buscando trabajo en otro lado’”, dijo a Zenger Edgar Guerra, doctor en sociología adscrito al programa de política de drogas del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) e integrante del sindicato.

El 29 de septiembre, el Conacyt dio a conocer su postura a través de un comunicado de prensa, en el que menciona que no resulta procedente el estallamiento a huelga promovido por Siintracatedras y que se archiva el asunto como totalmente concluido.

Entre 2015 y 2020, 51 investigadores fueron despedidos del programa de cátedras, 44 de ellos entre 2019 y 2020. Dicen que son el pueblo haciendo ciencia, para refutar la idea de que reciben privilegios. (Julio Guzmán/Zenger).

“La Junta Especial Número Once consideró que la solicitud de huelga y la firma de un Contrato Colectivo de Trabajo son improcedentes, toda vez que el Conacyt regula sus relaciones de trabajo con base en el apartado B del artículo 123 Constitucional, además de que ya se cuenta con unas Condiciones Generales de Trabajo [un documento legal], que hacen las veces de Contrato Colectivo de Trabajo. En ese sentido, el Conacyt, como organismo público descentralizado, no está facultado para concertar el pago de prestaciones dentro de una contratación colectiva”, dice el comunicado.

Los investigadores temen que el número de bajas de miembros del programa de cátedras se incremente tras la próxima evaluación de Conacyt, que estaba programada para septiembre, pero que posiblemente se efectúe en octubre. Entre 2015 y 2020, 51 investigadores fueron despedidos del proyecto, 44 de ellos entre 2019 y 2020.

La comunidad de científicos e investigadores ha lanzado también la campaña #CienciaBajoProtesta, con la cual invita a la sociedad a participar en maratones de cátedras donde los científicos presentan los proyectos en los que trabajan y explican su importancia. En mayo de 2020, López Obrador ordenó disminuir en 75 por ciento el presupuesto del gasto de administración pública, que incluye a Conacyt y a diversos centros de investigación, al argumentar abusos y corrupción.

“Le explicamos en qué se invierte su dinero y que es un mito que la inversión en la ciencia es un privilegio. Hacemos investigación para prevenir el feminicidio, para usar mejor las energías alternativas, para la protección del medio ambiente, conservación de insectos, flora y fauna. Vale la pena seguir invirtiendo. La sociedad mexicana ha pagado nuestra educación y ahora Conacyt dice que no puede invertir en darle continuidad a proyectos tan importantes como en los que estamos”, dijo Fragoso Lugo.

Guerra destacó la importancia que los científicos tienen en el desarrollo del país, y que varios de ellos tuvieron su formación gracias a Conacyt.

“Tengo estudios de maestría … y doctorado gracias a las becas del programa Conacyt. Son los mismos profesores investigadores que Conacyt ha formado a lo largo de muchos años que ahora están en una situación de completa incertidumbre”, dijo.

“Nosotros no estamos en lo absoluto descontentos con las funciones y el trabajo que desempeñamos. De hecho, queremos seguir siendo catedráticos. Por eso, lo que queremos decirle a Conacyt es hacer esto de una manera más formal e institucional. Lo único que buscamos es estabilidad, certeza, que quede en papel en un contrato colectivo de trabajo y seguir siendo con mucho orgullo catedráticos Conacyt”, dijo.

Editado por Melanie Slone y Gabriela Alejandra Olmos