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Miles no tienen acceso a productos sanitarios en Brasil

La ONU reconoce que el derecho a la higiene menstrual es una cuestión de salud pública y derechos humanos, pero los productos pueden ser un lujo. 

PORTO ALEGRE, Brasil — Las toallas sanitarias se mantienen como un “artículo de lujo” en Brasil. En los estantes de los supermercados, el paquete con 32 unidades cuesta, en promedio, 4 dólares, mientras que el de 8 unidades, poco más de 1.5 dólares.

La inflación económica y la falta de políticas de distribución gratuita del producto en el país hacen que la población menstruante opte por otras alternativas, como son la utilización de hojas de periódico, paños usados, hojas de árboles e, inclusive, migas de pan.

Las toallas higiénicas llegan a costar más de 4 dólares en los supermercados brasileños. (Luciano Nagel/Zenger)

Los datos del informe “Pobreza menstrual en Brasil, elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) muestran que 713 mil niñas viven sin acceso a un baño o ducha en su domicilio, y faltan más de 4 millones de artículos mínimos para el cuidado menstrual en las escuelas.

Esta situación afecta a las mujeres brasileñas en condiciones de pobreza y vulnerabilidad, las cuales a veces no tienen acceso a servicios básicos de saneamiento, recursos de higiene ni información sobre el funcionamiento de sus propios cuerpos. Desde 2014, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce que el derecho de las mujeres a la higiene menstrual es una cuestión de salud pública y derechos humanos.

Solo en Porto Alegre, en las Ilhas da Pintada, Flores, Marinheiros e Ilha do Pavão, alrededor de 5 mil niñas y mujeres mayores de 18 años no poseen condiciones financieras para comprar siquiera un paquete de toallas sanitarias, según el padre Rudimar Dal’Asta, de 51 años, de la iglesia Nossa Senhora da Boa Viagem, ubicada en Ilha dos Marinheiros.

“Recibo estas donaciones de las ONG aquí en la iglesia, y luego voy de casa en casa a entregar las toallas higiénicas para no generar aglomeraciones. Muchas mujeres, incluidas las jóvenes, tienen que elegir entre comprar un paquete de frijoles para poner comida en la mesa para sus hijos o comprar toallas”, dijo.

“Es una decisión triste, no debería ser así. La mayoría de las familias aquí de las islas, especialmente las mujeres, trabajan en la recolección y reciclaje de basura y el dinero que ganan no es suficiente para mantener a sus familias”, dijo el padre.

Iglesia Nossa Senhora da Boa Viagem, ubicada en Ilha dos Marinheiros en Porto Alegre. Trabajan para ayudar a las mujeres a conseguir productos menstruales. (Cortesía: Rudimar Dal’Asta) 

Desde mayo, el párroco recibe donaciones de toallas sanitarias destinadas a familias de escasos recursos quienes, en su mayoría, viven de forma irregular en las cuatro islas que forman parte de la ciudad de Porto Alegre. Las donaciones se realizan al final de cada mes y cuentan con el apoyo de voluntarios que trabajan en distintas ONG, tales como Absorventes do Bem y Movimento por uma Infância Melhor.

Thalia Gonçalves Dallpra, de 24 años, vive en Ilha dos Marinheiros y es una de las centenas de mujeres que, a fin de mes, recibe, por parte del sacerdote, paquetes de toallas sanitarias. Ella y su pareja, Augusto Mateus dos Santos, de 22 años, trabajan en una planta de reciclaje de residuos en la isla. Cada uno recibe un salario de alrededor de 100 dólares al mes, muy por debajo del salario mínimo brasileño, el cual es de aproximadamente 205 dólares. Thalia y Augusto tienen tres hijos pequeños, dos niñas y un niño, y comparten la casa con la madre de él y una prima.

“Cuando no tengo, me pongo un paño; es la única forma para no quedar toda sucia. Todo es muy caro y cuando voy al supermercado, tengo que pensar primero en el dinero para la comida de los niños, y después veo lo que hago”, dijo Thalia.

Liane Antonia Souza Farias, de 61 años, trabaja como voluntaria en la iglesia Nossa Senhora da Boa Viagem y ayuda a distribuir toallas sanitarias a la comunidad a fin de mes. Ella, que es abuela de tres nietas de 17, 18 y 20 años, cuenta que muchas veces las niñas venían a pedirle toallas porque no tenían dinero para comprar el producto.

“Cuando tengo, siempre doy, pero cuando las muchachas no tienen, se ponen un pedacito de tela o un poco de papel higiénico”, dijo. “Es malo porque no solo no es cómodo, sino que no absorbe bien y no se acostumbran, pero ¿qué pueden hacer?”

Souza Farias recordó cuando tenía 38 años y pasó por una situación embarazosa después de abordar el autobús. “Un pasajero me advirtió que mis pantalones estaban manchados de sangre. Me morí de vergüenza, fue horrible; por suerte tenía una chaqueta y me la puse en la cintura para que no se notara la mancha ”, dijo.

Maria Helena Sarquiz, de 47 años, de Porto Alegre, dijo que la idea de crear la ONG Absorventes do Bem surgió tras ver el documental de Netflix Absorvendo o Tabu (en inglés, “Period. End of Sentence“). El cortometraje de 25 minutos presenta a un grupo de mujeres que viven en el norte de India, a 60 km de Nueva Delhi. Con la donación de una máquina innovadora, ellas abren una pequeña fábrica de toallas sanitarias de bajo costo, elaborados con materia prima local biodegradable.

“Este documental me conmovió mucho y busqué más informacion para conocer la situación de estas mujeres en Brasil, en mi ciudad. En esa época vivía en China, y cuando regresé a Brasil en 2019, comencé a hacer donaciones de comida y ropa. En 2020, noté que durante la pandemia podía hacer más y fue entonces cuando creé en las redes sociales la ONG sin fines de lucro Absorventes do Bem”, dijo Sarquiz.

Los puntos de colecta de toallas sanitarias para personas necesitadas y de bajos recursos se distribuyen en varios lugares de Porto Alegre, tales como hogares de voluntarios, bares y lavanderías.

“No imaginé la proporción de esto. Hay mucha gente ayudando, ya sea donando dinero o paquetes de toallas. Incluso el público masculino ayuda mucho”, dijo Sarquiz.

“Las primeras donaciones de 5 mil 500 toallas sanitarias se realizaron en mayo, de este año y estaban destinadas a niñas en etapa de pubertad y a mujeres que viven en extrema pobreza en las islas que forman parte de Porto Alegre. El mes siguiente, donamos otras mil 500”, agregó.

Maria Helena Sarquiz, de Porto Alegre, es responsable de la ONG Absorventes do Bem. (Cortesía de Maria H. Sarquiz)

Entre las instituciones beneficiadas con donaciones recibidas se encuentra la ONG Movimento por uma Infância Melhor. La entidad atiende a 100 niños, niñas y adolescentes de forma gratuita fuera del horario escolar en la Vila Bom Jesus, uno de los barrios más violentos de Porto Alegre. En agosto, el instituto recibió 940 toallas sanitarias. “En la institución, 25 niñas en edad menstruante han sido beneficiadas”, dijo Mônica Rossi, de 38 años, periodista y voluntaria en la ONG.

En Porto Alegre, la cámara de concejales está en proceso de tramitar un proyecto de ley que prevé la distribución de toallas sanitarias para estudiantes de escasos recursos en el sistema educativo municipal. La concejala Mônica Leal (PP) es la responsable de la propuesta que orienta a la municipalidad, por medio de la secretaría de salud, a realizar la distribución del producto en cantidades necesarias a las estudiantes en situación de vulnerabilidad. El proyecto de ley aún se encuentra en trámite en las comisiones de la Cámara de Porto Alegre.

La concejala Mônica Leal está en proceso de tramitar en la cámara de concejales un proyecto de ley que prevé la distribución de toallas higiénicas para estudiantes de escasos recursos en el sistema educativo municipal (Foto: Ederson Nunes/CMPA/Dominio público)

En la ciudad de Farroupilha, en el interior de Río Grande do Sul, los concejales aprobaron un proyecto de ley el pasado 14 de septiembre, el cual fue redactado por el concejal Juliano Baungartem (PSB). El proyecto establece el programa para el suministro de toallas sanitarias en las escuelas públicas del municipio. La propuesta ahora ha sido enviada al ejecutivo, para la aprobación del alcalde Fabiano Feltrin (PP) y, si se aprueba, debería entrar en vigor dentro de 90 días.

En la misma fecha, el Senado aprobó el proyecto de ley que prevé la distribución gratuita de toallas sanitarias a estudiantes de primaria y secundaria, mujeres vulnerables y a aquellas que se encuentren detenidas. El rango de edad abarca entre los 12 y 51 años. El proyecto de ley de la Cámara, relatado por la senadora Zenaide Maia (Pros-RN), fue aprobado sin cambios.

El presidente Jair Bolsonaro vetó el artículo que establecía la distribución gratuita de toallas higiénicas. Entre los motivos para el veto, según la presidencia de la república, es que no se menciona cómo será financiado el proyecto.

Editado por Melanie Slone y Mario Alberto Vázquez