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Trump busca consolidar su control sobre el Partido Republicano mediante las elecciones primarias intermedias

El expresidente trabaja para llenar las papeletas republicanas con los miembros del partido que le son leales. Su récord con respaldos en elecciones primarias es 31–0 desde el año pasado.

Con las elecciones intermedias de 2022 a poco más de un año de distancia, el expresidente, Donald J. Trump, ha repartido una gran cantidad de apoyo para candidatos primarios, con el fin de ayudar a los republicanos a ganar el control del Congreso y de confirmar su dominio en el partido.

En lugar de esperar hasta que se seleccionen los nominados del partido, Trump ha respaldado a una serie de candidatos a la Cámara y al Senado, incluidos algunos contendientes a los republicanos en funciones.

Si bien el expresidente ha demostrado un historial de ayudar a los candidatos para que ganen, al apoyarlos, su partido corre el riesgo de llenar su asamblea electoral del Congreso con figuras polémicas, o de perder algunas competencias contra los demócratas.

Un camión con una pancarta de “Trump 2024” llega al mitin “Salvar a Estados Unidos”, con el expresidente Donald J. Trump, en York Family Farms, en Cullman, Alabama, el 21 de agosto. Hasta la fecha, Trump no ha anunciado si buscará otro mandato. (Chip Somodevilla/Getty Images)

“El Partido Republicano es ahora el partido de Trump”, dijo a Zenger John Pitney Jr., profesor de política estadounidense en la Universidad Claremont McKenna de California. “Hay algunos lugares donde su influencia es menos intensa que en otros, pero llega a todas partes, como el esmog”.

A casi diez meses después de dejar el cargo, Trump sigue siendo un valioso miembro republicano, y ha hecho pocos esfuerzos para acallar los rumores de que considera otra candidatura a la Casa Blanca en 2024. También prometió a líderes republicanos, como su aliado y líder de la minoría de la Cámara, Kevin McCarthy (republicano por California), que ayudará al partido a recuperar el poder en ambas cámaras del Congreso. A su vez, los candidatos a las elecciones intermedias del Partido Republicano en todo el país compiten por su apoyo.

“El respaldo de Trump a los contendientes primarios para los escaños en las elecciones intermedias de 2022 es una estrategia con dos objetivos: asegurar la mayoría republicana en la Cámara y en el Senado y demostrar el control de Trump sobre el partido en preparación para una carrera presidencial en 2024, así como tomar represalias contra los miembros que votaron por el segundo juicio político”, dijo Thomas Sutton, profesor de ciencias políticas de la Universidad Baldwin Wallace, en Ohio.

De los 17 republicanos que apoyaron el segundo juicio político de Trump por “incitación a la insurrección” el 6 de enero en el Capitolio, 11 están programados para la reelección el próximo año. La mayoría enfrentan oponentes primarios.

Hasta ahora, Trump ha respaldado a varios de esos contendientes, incluida Harriet Hageman, una exmiembro del Comité Nacional Republicano que compite contra la representante Liz Cheney (Republicana por Wyoming); Joe Kent, un veterano que compite contra el representante Jaime Herrera Beutler (republicano por Washington); y Kelly Tshibaka, abogada y política de Alaska que compite contra la senadora Lisa Murkowski (republicana por Alaska); entre otros.

El expresidente Donald Trump habla en un mitin frente a una imagen de la representante Liz Cheney (republicana por Wyoming) proyectada en una pantalla, el 25 de septiembre, en Perry, Georgia. Cheney votó para enjuiciar a Trump por “incitación a la insurrección” en el Capitolio el 6 de enero. (Sean Rayford/Getty Images)

Trump también ha ofrecido su apoyo a varios contendientes republicanos, incluidos los senadores John Boozman (republicano por Arkansas), Mike Capro (republicano por Idaho), Ron Johnson (republicano por Wisconsin), Jerry Moran (republicano por Kansas), Rand Paul (republicano por Kentucky), Marco Rubio (republicano por Florida), Tim Scott (republicano por Carolina del Sur), así como la representante Virginia Foxx (republicana por Carolina del Norte), algunos de los cuales fueron sus rivales en la campaña presidencial de 2016.

“Los esfuerzos de campaña y el apoyo de Trump en este momento de la temporada electoral son ciertamente un esfuerzo por cambiar al Partido Republicano”, dijo Daniel R. Birdsong, profesor principal del departamento de ciencias políticas de la Universidad de Dayton.

“Esto es similar a los esfuerzos del Tea Party en 2010. Ambos son empeños para ganar en el nivel de las primarias. El esfuerzo 2021–2022 está menos relacionado con los problemas y más relacionado con el apoyo a Trump.

Aunque Birdson dijo que, “el Partido Republicano de Trump de 2020 no tenía una plataforma”, el partido adoptó la misma plataforma que había utilizado en 2016.

“Al final de las elecciones, los esfuerzos de Trump podrían resultar contraproducentes”, dijo Birdsong, y comparó un resultado potencial con lo que ocurrió hace una década. “En 2010, algunos candidatos del Tea Party fueron vistos como demasiado extremos y terminaron perdiendo contiendas que hubieran podido ganar”.

Más recientemente, el principal contendiente republicano para reemplazar al gobernador demócrata Gavin Newsom en la elección revocatoria de California este mes no fue el exalcalde de San Diego Kevin Faulconer, a quien muchos conocedores del Partido Republicano consideraban como un reemplazo republicano bien calificado, sino el locutor conservador de radio, Larry Elder, a menudo referido como el “atleta del choque”, dijo Pitney.

“Los votantes republicanos no querían a alguien que realmente pudiera ganar, y mucho menos que gobernara de manera efectiva”, dijo. “Solo querían a alguien que pudiera ventilar sus quejas. Para ellos, la política es simplemente una festividad para quejarse”.

La amenaza de que una figura trumpiana ganara el puesto de gobernador finalmente movilizó a la gran población de votantes demócratas de California para mantener a Newsom en el cargo, y la votación revocatoria fracasó. Pero el historial de respaldo de Trump muestra que su apoyo tiene mucho peso entre los votantes republicanos en otras partes del país.

Los senadores Rand Paul (republicano por Kentucky), Ted Cruz (republicano por Texas) y Marco Rubio (republicano por Florida) aplauden durante el último discurso del estado de la Unión del entonces presidente Donald J. Trump, en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el 4 de febrero de 2020. Los tres se postularon contra Trump durante las acaloradas elecciones primarias republicanas de 2016, pero después él los respaldó en las campañas de reelección del Senado. (Drew Angerer/Getty Images)

De los 122 candidatos que respaldó en las primarias del Congreso de 2020, 120 fueron elegidos. Los candidatos respaldados por Trump en las primarias del Senado de 2020 quedaron 21–0, y los diez candidatos republicanos que han recibido su apoyo hasta ahora en 2021 han salido victoriosos.

“En distritos verdaderamente competitivos, los candidatos extremistas perderán frente a los candidatos moderados”, dijo John Wilkerson, director del Centro de Política Estadounidense de la Universidad de Washington. “Pero en distritos unipartidistas seguros, el candidato que representa al partido ganará. Entonces, los candidatos respaldados por Trump que ganen las primarias republicanas deberían ganar muchas elecciones generales.

“Si esto sucede, fortalecería las perspectivas de Trump en 2024”.

Como otra prueba del dominio de Trump sobre el partido, una encuesta de Harvard/Harris mostró que el 58 por ciento de los republicanos registrados apoyarían a Trump en las primarias presidenciales de 2024, seguidos por Mike Pence, con el 32 por ciento.

“Trump ha mantenido el apoyo de la mayor circunscripción del Partido Republicano”, dijo Sutton. “Lo que queda del liderazgo conservador principal es débil y está fracturado, incapaz de construir un frente unido para retar efectivamente al expresidente en sus esfuerzos por expandir su influencia en el Partido Republicano y eventualmente ser el abanderado en 2024”.

Para finales de las elecciones intermedias de 2022, es posible que los republicanos de la vieja escuela de la era de George W. Bush que entregaron sus nominaciones presidenciales republicanas en 2008 y 2012, respectivamente, al senador finado John McCain y al senador Mitt Romney, ya no puedan mantener el dominio.

La controvertida representante Marjorie Taylor Green (republicana por Georgia), una exconspiracionista que recibió elogios de Trump en la campaña electoral de 2020, podría ver sus filas expandidas. Sin embargo, ella también se enfrentará al menos a dos contendientes en las próximas elecciones intermedias. Mientras tanto, los legisladores conservadores más tradicionales podrían verse desplazados de puestos de liderazgo.

La representante Marjorie Taylor Greene (republicana por Georgia) saluda a sus seguidores en un mitin con el expresidente Donald Trump, el 25 de septiembre en Perry, Georgia. (Sean Rayford/Getty Images)

Cheney, por ejemplo, fue destituida como la tercera miembro más importante de la Cámara de Representantes en mayo, después de las críticas del Partido Republicano por su voto para juzgar a Trump y por su desestimación de las acusaciones de Trump de fraude electoral.

Fue reemplazada por la representante Elise Stefanik (republicana por Nueva York), a pesar de que el historial de votaciones de la congresista está ideológicamente más lejos de Trump que el de la misma Cheney. Stefanik, quien había votado con apoyo a Trump el 77 por ciento de las veces, en comparación con el 93 por ciento de Cheney, rápidamente se ganó el elogio de Trump y de sus partidarios por permanecer leal a él.

No está claro si otros incondicionales del Partido Republicano puedan enfrentar destinos similares al de Cheney.

El líder de la minoría en el Senado, Mitch McConnell (republicano por Kentucky), no obtuvo la gracia de Trump este año, debido a que condenó la retórica del expresidente antes del asedio al Capitolio. Pero dada la capacidad de McConnell para cumplir con los puntos de la agenda del Congreso del Partido Republicano, como confirmar un número récord de jueces conservadores durante la administración Trump, podría estar seguro.

“Mitch McConnell probablemente conservará su posición de liderazgo porque sus miembros creen que es eficaz”, dijo Pitney. “Pero como todos los republicanos, tiene que hacer una reverencia cuando Trump toma una posición firme. Como lo escribió Edmund Burke, tales líderes son ‘los instrumentos expertos de proyectos absurdos’”.

Si bien los comentarios sin filtro del expresidente ayudaron en gran parte a impulsarlo a la Oficina Oval, la adición de miembros republicanos similares al Congreso podría colocar al partido en un lío político a largo plazo, dijo Birdsong.

“Quieren recuperar la Cámara y el Senado, pero podrían terminar con miembros de la conferencia republicana que estén más interesados en sí mismos que en la agenda del Congreso de los republicanos”, dijo. “Esto hará que gobernar sea mucho más difícil.

“Los líderes republicanos en el Congreso deben tomar estos retos en serio”, dijo. “Más vale diablo conocido que diablo por conocer”.

Traducción de Yerem Mújica; editado por Yerem Mújica y Melanie Slone