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Los haitiano-estadounidenses critican la expulsión masiva de inmigrantes por parte de Biden

La administración hace cumplir la ley de la era Trump, y argumenta que hay “grave peligro” de introducir COVID-19 en Estados Unidos.

WASHINGTON — Los esfuerzos masivos de la administración de Biden para deportar a miles de inmigrantes haitianos que viven debajo de un puente en Del Rio, Texas, y trasladar a otros a lugares no identificados en Estados Unidos enfrentan críticas agudizadas, incluso por parte de los haitiano-estadounidenses.

“Todos estamos indignados por las imágenes que muestran el maltrato a los refugiados haitianos en la frontera sur y la continuación de una política de deportación despiadada”, dijo Karl Racine, un inmigrante haitiano que es fiscal general del Distrito de Columbia.

“Como inmigrante haitiano, estas fotos y artículos son muy hirientes. Mi familia huyó de Haití, cuando yo tenía tres años, para escapar de la violencia política. Lamentablemente, continúan los serios retos que Haití enfrenta: terremotos y huracanes devastadores, agitación política, bandas peligrosas y delitos violentos”.

Activistas en Los Ángeles protestan por el trato a los migrantes haitianos en la frontera sur, el 23 de septiembre. (Mario Tama/Getty Images)

Racine y 17 de sus colegas enviaron una carta al presidente Joseph R. Biden Jr. la semana pasada para pedir soluciones más humanas para ayudar a los migrantes haitianos. Racine también pidió al presidente que suspendiera las políticas de deportación que siguen vigentes desde la administración Trump.

Las expulsiones masivas de la administración de Biden se llevaron a cabo bajo las normativas del Título 42, promulgado por primera vez por el presidente Donald Trump.

El Título 42 del Código de Estados Unidos cita el “grave peligro de una mayor introducción de COVID-19 en Estados Unidos” y pide que los agentes del Servicio de Aduanas y protección fronteriza prohíban “la entrada de ciertas personas que potencialmente representen un riesgo para la salud, ya sea en virtud de estar sujetos a restricciones de viaje previamente anunciadas o porque ingresaron ilegalmente al país para eludir las medidas de control de salud”.

Un juez federal de la Corte de Distrito de Estados Unidos en el Distrito de Columbia ordenó la semana pasada a la administración Biden que dejara de expulsar a las familias migrantes bajo la justificación del Título 42. La administración de Biden está apelando el fallo.

Un inmigrante haitiano camina hacia la orilla del Río Bravo para cruzar hacia Del Rio, Texas, el 23 de septiembre. (John Moore/Getty Images)

Racine dijo: “Nuestro país enfrenta muchos obstáculos en este momento, especialmente en nuestras fronteras, pero debemos tratar a quienes buscan la admisión a Estados Unidos con respeto, dignidad y compasión, lo que por supuesto significa un proceso justo y debido, dadas las circunstancias”.

Otro factor que avivó el asunto fue el video que muestra a agentes de la Patrulla Fronteriza a caballo en confrontación con grupos de migrantes haitianos en Del Río. Inicialmente se informó erróneamente que los agentes utilizaron “látigos” contra los migrantes. El fotógrafo que tomó las imágenes confirmó que los agentes no empelaron látigos, sino riendas largas, que se utilizan para controlar los movimientos de un caballo.

“Por supuesto que asumo la responsabilidad”, dijo Biden el 24 de septiembre. “Soy presidente, pero fue horrible lo que … ver como … Les prometo que esas personas pagarán. Habrá una investigación que ya está en marcha y habrá consecuencias”.

Si bien Biden aceptó la responsabilidad de la situación antes de sacar a todos los inmigrantes haitianos del campamento insalubre y abarrotado de la frontera México–Estados Unidos en Texas, muchos todavía cuestionan las acciones tomadas por la administración.

Entre los miles que fueron expulsados, muchos no han vivido en Haití desde hace años, ya que huyeron a Sudamérica después del terremoto de 2010, y por el aumento de la violencia.

Jean-Marie Jean Pierre, quien trabaja para el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Maryland, se fue de Haití cuando era un adolescente en busca de oportunidades educativas y de una mejor calidad de vida. Dijo que las imágenes que ha visto en las noticias son perturbadoras.

“Estoy triste, pero también enojado y decepcionado”, dijo. “No ves a los inmigrantes de Afganistán o de Cuba siendo tratados como se trata a los haitianos, como si no fuéramos humanos y como si nuestras vidas no importaran. Pero entiendo que esa es la política de Estados Unidos y cómo tratan a los refugiados de un país con población afrodescendiente”.

“Estados Unidos necesita una política de inmigración más humana. Está claro que los haitianos no tienen a dónde ir, ciertamente no de regreso a Haití, donde sus vidas serán extremadamente miserables. Estados Unidos debería mostrar más compasión. Los haitianos han contribuido a este país, lucharon en sus guerras.

“Todos los haitianos se sienten impactados por lo que hemos visto la semana pasada porque, aunque ahora seamos ciudadanos estadounidenses, todos fuimos inmigrantes alguna vez, por lo que entendemos los sacrificios que hicimos mientras viajábamos a Estados Unidos con la esperanza de una mejor vida. Que se les niegue esa oportunidad es una tragedia”, dijo Jean Pierre.

El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Alejandro Mayorkas, habla en una conferencia de prensa en la Casa Blanca el 24 de septiembre. Anunció que los miles de inmigrantes haitianos que acampaban debajo de un puente en Del Rio, Texas, han sido desalojados. (Anna Moneymaker/Getty Images)

El secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, dijo en una sesión informativa de la Casa Blanca el viernes que 12 mil 400 migrantes han sido puestos en libertad en Estados Unidos y pueden solicitar asilo. Otros ocho mil fueron devueltos a México y dos mil fueron deportados mediante vuelos a Haití, dijo.

Mayorkas defendió la decisión del presidente de deportar a los migrantes bajo el Título 42, al cual describió como una “política de salud pública, no una política migratoria”.

“Seguimos en medio de una pandemia y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades tienen la autoridad del Título 42, que se ejerció para proteger a los propios migrantes, a la comunidad local, a nuestro personal y a los estadounidenses”, dijo.

Aun así, Mayorkas y la Administración Biden enfrentan una batalla cuesta arriba para justificar la decisión del presidente de deportar a los haitianos, así como la manera en que las deportaciones se dieron.

El enviado especial de Estados Unidos para Haití, Daniel Foote, renunció la semana pasada como protesta, con motivo de lo que él llamó “expulsiones masivas inhumanas” de inmigrantes haitianos.

Foote, quien fue designado en julio, dijo que “no se le asociará con la inhumana y contraproducente decisión de Estados Unidos de deportar a miles de refugiados haitianos e inmigrantes ilegales a Haití, un país donde los funcionarios estadounidenses están confinados en recintos seguros, debido al peligro que representan las bandas armadas que controlan la vida diaria.

“Nuestro enfoque de política hacia Haití sigue siendo profundamente defectuoso, y mis recomendaciones han sido ignoradas y descartadas y, cuando no, editadas para proyectar una narrativa diferente a la mía”.

Traducción de Yerem Mújica; editado por Yerem Mújica y Melanie Slone