Menu

La realidad virtual inmersiva puede obstaculizar la coordinación corporal en niños pequeños

Los niños favorecen mucho el estímulo visual sobre otros sentidos en entornos virtuales, lo que afecta el desarrollo del sistema nervioso.

El sistema nervioso de los niños madura más de dos años después de lo que se creía anteriormente, según un nuevo estudio que encontró que los niños corren el riesgo de sentirse abrumados en entornos de realidad virtual.

Los investigadores cuestionan las suposiciones sobre el desarrollo de la coordinación de la parte superior del cuerpo de los niños mientras estudian el efecto de los cascos de realidad virtual con niños. Se sabe poco sobre los efectos de la tecnología de realidad inmersiva en los adultos, pero se sabe aún menos sobre sus efectos en los niños pequeños.

“Los adultos no tenían problemas para realizar movimientos simples del torso para volar a través de los obstáculos virtuales, pero noté que los niños simplemente no podían hacerlo”, dijo la investigadora principal Jenifer Miehlbradt en un evento llevado a cabo en 2016, en la Escuela Politécnica Federal de Lausana, Suiza.

El estudio de varios años, publicado en Scientific Reports, evaluó a niños de seis a diez años y tenía como objetivo comprender cómo se desarrolla el sistema nervioso.

La coordinación del movimiento entre el torso y la cabeza continúa desarrollándose a lo largo de los años de formación del niño. Durante los últimos 25 años, los expertos habían supuesto que los niños pueden desconectar los movimientos de la cabeza y el torso a partir de los ocho años. Miehlbradt dijo que el modelo tenía la suposición de que hasta las edades de seis a siete años, los niños controlan la parte superior del cuerpo con vínculos rígidos entre el tronco, la cabeza y los brazos.

“Después de esa edad, los niños aprenden gradualmente a controlar todas sus articulaciones de forma aislada, pero recurren a la estrategia rígida en condiciones difíciles”, dijo Miehlbradt, e hizo énfasis en que es necesario comprobar la veracidad de este antiguo modelo.

“En vez de ello, descubrimos que cuando se usa un sistema virtual controlado por movimientos corporales, los niños más pequeños intentan mover la cabeza y el cuerpo por separado, mientras que los adultos adoptan la estrategia rígida”, dijo.

Los adultos pueden desconectar fácilmente los movimientos de la cabeza y del torso, como cuando andan en bicicleta. Esto requiere la integración de múltiples entradas sensoriales para lograr el equilibrio y la navegación desde los ojos, el oído interno y la propiocepción: la capacidad del cuerpo para sentir el movimiento, la acción y la ubicación.

Para el experimento, los niños jugaron dos juegos mientras usaban un visor de realidad virtual y un sensor de movimiento. Sus habilidades se parecían a las de los adultos cuando usaban la cabeza, pero les resultaba difícil usar el torso para controlar los juegos, a diferencia de los adultos.

En uno de los juegos, se pidió a los niños que alinearan su cabeza o torso con una línea en diferentes puntos dentro de un paisaje virtual. Al medir los errores de los sujetos y la coordinación entre cabeza y torso, los investigadores encontraron que el control de la cabeza era fácil para los niños, pero cuando estos intentaron alinear su torso con una línea virtual, los más pequeños sobrestimaron constantemente sus movimientos y compensaban con movimientos de la cabeza.

En el segundo juego, los niños vieron un mundo virtual en el cual estaban sentados en un águila, volando hacia monedas, que eran el objetivo. Como en el primer juego, la trayectoria del águila podía controlarse con la cabeza o con el torso. Sin embargo, los niños estuvieron 80 por ciento más cerca de las monedas cuando usaron la cabeza en lugar del torso.

Jenifer Miehlbradt con un niño de seis años, probando los juegos de realidad virtual. (EPFL/Alain Herzog)

“Los resultados muestran que la realidad virtual inmersiva puede alterar la estrategia de coordinación predeterminada de los niños”, ya que tendían a favorecer la vista sobre todas las demás entradas sensoriales, según Miehlbradt. Además, el estudio encontró que la coordinación entre la cabeza y el torso no ha madurado completamente todavía a los diez años de edad.

Los investigadores informaron que el control de la cabeza es más fácil en entornos de realidad virtual porque los ojos son dominantes. El uso del torso para la orientación requiere desconectar la visión del sistema de control real, al tiempo que requiere una compleja coordinación entre cabeza y torso. La realidad virtual abruma a los niños porque estos dependen de los estímulos visuales en lugar de la sensación de la postura corporal, dijeron los investigadores.

Miehlbradt también señaló otras implicaciones importantes: “La realidad virtual se utiliza cada vez más para la rehabilitación física, particularmente con los niños, porque es divertida y se pueden crear muchos escenarios. Pero nuestros resultados muestran que, cuando entrenas movimientos dentro de la realidad virtual, no entrenas los movimientos naturales y espontáneos de los niños. Esto es muy importante al diseñar una terapia”.

Traducción de Yerem Mújica; editado por Yerem Mújica y Melanie Slone