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Danza prehispánica en el Zócalo de la Ciudad de México: un ritual de llamado a la naturaleza

Los concheros son un grupo de danza que se concentra en el Centro Histórico para bailar al ritmo de los tambores.

CIUDAD DE MÉXICO, México — Con penachos de plumas y ayoyotes en los tobillos, los concheros del Zócalo de la Ciudad de México danzan durante varias horas para hacer representaciones de la naturaleza.

José Luis Hernández, conocido como “Itztli”, es el representante del grupo de danza guerrera mexica-chichimeca llamada Mazacoatl. Lleva 40 años danzando en las calles del Centro Histórico, a un costado de la Catedral Metropolitana.

Danzantes del Zócalo de la Ciudad de México. (Shantal Romero/Zenger)

Desde niño, tuvo la inquietud por conocer sobre la historia de la cultura náhuatl, y así fue como se inició como danzante prehispánico.

Para Itztli, el objetivo fundamental de la danza prehispánica es el de dar a conocer la grandeza de sus ancestros.

“La danza es una representación misma de la mecánica del universo. Es una imitación de los movimientos y gestos de los animales”, dijo a Zenger.

De acuerdo con Itztli, este ritual surgió el 25 de junio en 1531, en el Cerro de Sangremal en el Estado de Querétaro, México, y se le ha nombrado de tres formas: danza de conquista, danza azteca y danza chichimeca.

José Luis Hernández “Itztli” es el líder del Grupo de danza Mazacoatl, concheros del Zócalo de la Ciudad de México. (Shantal Romero/Zenger)

Cada baile se clasifica por diferentes nombres; algunos de los más conocidos son: la danza del conejo, la danza de la serpiente y la danza del venado. Pero según el líder del grupo de concheros, existen alrededor de 80 danzas más, las cuales son recreadas con diversos instrumentos musicales prehispánicos como silbatos, ocarinas, teponaztlis, tambores, caracoles o raspadores.

“Si escuchas música prehispánica, entrarás en un estado alterado de consciencia. Vas a viajar a través de la música. Todo instrumento es sagrado y simboliza los sonidos de la naturaleza, como el canto de un ave”, dijo.

Al momento de danzar, los concheros entran en un estado de trance, debido a que el Huéhuetl, un instrumento de percusión ubicado al centro, representa los latidos del corazón del universo, y va al ritmo de los pasos de los danzantes.

Durante el ritual, se realiza el proceso de purificación, que consiste en quemar copal para alejar las malas energías.

Los ayoyotes, o cascabeles, son un elemento básico en la vestimenta de los danzantes prehispánicos, ya que marcan el ritmo de la danza y representan a la serpiente. Cada bailarín los lleva puestos en los tobillos.

Así como Hernández se inició en la danza prehispánica desde joven, Diana Karen Aguilar López “Yolotl Meztli” y su hermano Miguel Ángel “Mictlán” dicen que su historia es la misma, pues tanto su abuela como su mamá siguieron la tradición. Incluso, Diana Karen empezó a bailar a los 3 años.

“Al danzar y difundir mi cultura, siento muy hermoso, porque esto se está perdiendo y somos muy pocas personas las que lo estamos ejerciendo”, dijo a Zenger.

Diana Karen Aguilar López “Yolotl Meztli” posa en el Zócalo de la Ciudad de México. (Shantal Romero/Zenger) 

En cuanto al vestuario, el que Yolotl Meztli eligió para realizar la danza representa las alas de una mariposa. Cada danzante puede elegir qué elementos incluir, como plantas, hierbas u otros animales.

Miguel Ángel Aguilar López, de 23 años, empezó a bailar a los 8 años, y desde entonces se ha encargado de preservar la tradición de su familia.

“Para mí, la danza es poesía en movimiento. Entras en un estado de relajación, te pierdes totalmente del mundo y te concentras solo en lo que estás haciendo y en el ritmo de la música”, dijo a Zenger.

Mictlán quiso representar el estilo Huichol en su vestuario, con las figuras y las flores plasmadas. Las plumas representan los rayos del sol.

Como representantes de una cultura prehispánica, cada uno de los danzantes de Ciudad de México invita a la gente a que los conozca y vea, pero sobre todo a que conozcan su historia y origen.

Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas