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El gasto de los estímulos por pandemia juega un papel importante en datos recientes de inflación, ventas y pobreza

Los últimos informes económicos muestran que los precios y las ventas minoristas han aumentado, mientras que los niveles de pobreza disminuyen.

Puede que las cosas estén más caras, pero eso no impide que los estadounidenses compren, dicen economistas acerca de los datos recientes contradictorios, los cuales demuestran el impacto continuo que han tenido sobre la economía tanto la pandemia de coronavirus como los programas de estímulo del gobierno creados para apuntalarla.

Desde los índices de la pobreza hasta la inflación y las cifras de ventas minoristas, los economistas apuntan a tendencias que reflejan el papel que están teniendo en la economía casi 5.9 billones de dólares en pagos de estímulos. Quizás el impacto más marcado fue el observado en el informe de la Oficina del Censo sobre las cifras de pobreza en Estados Unidos, publicado esta semana.

“El gobierno federal jugó un papel vital para frenar las pérdidas de la recesión pandémica”, escribió Elise Gould, economista senior del Instituto de Política Económica.

Ese informe mostró un incremento del 1 por ciento en la tasa de pobreza en Estados Unidos en 2020. Sin embargo, al considerar el impacto económico de la pandemia de coronavirus, Gould dijo que el informe de pobreza mostró el éxito del estímulo económico federal durante los cierres. Los pagos de estímulo ayudaron a millones de personas a salir de la pobreza, mientras que los pagos por desempleo adicional mantuvieron a otros 5.5 millones fuera de las listas de pobreza en 2020.

“Las pérdidas de ingresos y el aumento de la población en situación de pobreza habrían sido mucho peores si no hubiera sido por programas como el seguro de desempleo para aquellos que sufrieron la pérdida de su trabajo, así como por las expansiones ad hoc de esos programas legislados a raíz de la llegada de COVID-19”, escribió Gould.

El gasto minorista se ha mantenido fuerte desde marzo, según analistas. (Drew Angerer/Getty Images)

Mientras tanto, otro informe de la Oficina del Censo mostró que los consumidores continúan con sus compras. Las ventas aumentaron un 0.7 por ciento en agosto de 2021, después de caer un 1.8 por ciento en junio y julio, a medida que aumentaban los temores de la variante Delta de Covid-19.

Los datos de ventas de agosto son un 15.1 por ciento superiores a los datos de ventas de hace un año, cuando los cierres por la pandemia de coronavirus pusieron un freno a la economía. Es parte de una tendencia de crecimiento reciente que, según algunos economistas, es el resultado a largo plazo del gasto de los estímulos del coronavirus.

“El gasto minorista se ha mantenido bastante sólido desde marzo, ya que la economía se ha reactivado, y los estímulos apoyaron el gasto”, dijo el economista senior de Glassdoor, Daniel Zhao, quien describió el aumento de agosto de 2021 en los datos de ventas como “inesperado”.

Otro informe de esta semana que mostró que la inflación se mantuvo alta, a pesar de disminuir un poco en agosto, no sorprendió a los economistas.

El Índice de Precios al Consumidor de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos aumentó un 0.3 por ciento en agosto, si se tienen en cuenta los ajustes estacionales. El informe mostró que los precios eran un 5.3 por ciento más altos en agosto de 2021 que el año anterior. Si bien el salto se basa en aumentos del 0.5 por ciento en julio y del 0.9 por ciento en junio, algunos economistas lo describieron como una leve desaceleración del reciente crecimiento inflacionario.

Después de un gran aumento este verano, el Índice de Precios al Consumidor de agosto de 2021 mostró que la inflación de Estados Unidos comienza a desacelerarse. (Reserva Federal de Saint Louis)

Algunos economistas anticiparon la desaceleración de la inflación. El profesor de economía de la Universidad de Harvard, Jason Furman, dijo que el salto de los precios entre febrero y julio, que creció un 8 por ciento, era insostenible a largo plazo.

“La inflación de febrero a julio fue extraordinariamente alta”, escribió Furman, y señaló que los economistas estarán observando atentamente durante los próximos meses cuánto se ralentiza la inflación.

Algunos economistas señalaron que el modesto aumento de la inflación puede haber sido alterado por caídas en algunos sectores. Por ejemplo, a medida que los gastos de viaje como pasajes aéreos, hoteles y coches de alquiler cayeron en agosto, los productos relacionados con la vivienda, como muebles y electrodomésticos, continuaron aumentando, dijo Diane Swonk, economista jefa de la firma de inversiones Grant Thorton.

Un aumento del 8 por ciento en los precios de los alimentos y un aumento del 20 por ciento en la gasolina podrían revertir el progreso reciente en los salarios, que han estado aumentando constantemente desde la pandemia.

“Esos aumentos comprometen el beneficio en la subida de los salarios en los sectores de ocio y hospitalidad”, escribió Swonk.

Estados Unidos gastó casi seis billones de dólares en estímulos para la crisis del coronavirus, los cuales, según el Comité para un Presupuesto Federal Responsable ayudaron a aumentar los ingresos personales en más del 10 por ciento. Sin el apoyo federal, la organización estima que los ingresos personales habrían caído alrededor de un 5 por ciento.

El último índice de precios al consumidor del gobierno federal mostró que los precios de la gasolina en agosto de 2021, fueron 20 por ciento más altos que hace un año. (Reserva Federal de Saint Louis)

“En todo el mundo, los países enfrentaron el impacto económico de las restricciones de COVID-19 con gastos de estímulo, y esto ha resultado en que ahora todos tenemos algo de inflación, dijo Furman, quien también se desempeña como investigador principal en el Instituto Peterson de Economía Internacional.

“Con un 5.3 por ciento en los últimos 12 meses, Estados Unidos presenta una inflación más alta que otros países que ofrecieron paquetes de estímulo para el coronavirus, con Canadá con un 3.5 por ciento, Europa con un 3 por ciento y el Reino Unido con un 2 por ciento. “El estímulo fiscal de Estados Unidos en 2021 fue mucho mayor, así que no es sorprendente que nuestra inflación sea mucho más alta”, escribió Furman.

El aumento de la inflación tampoco ha sido una sorpresa para los consumidores. Una nueva encuesta del Centro de Datos Microeconómicos de la Reserva Federal de Nueva York mostró que los compradores anticipan más inflación en el futuro.

La encuesta del centro mostró que los consumidores esperan que la inflación durante el próximo año se mantenga cerca de los niveles actuales, ya que los encuestados dijeron el mes pasado que creen que la inflación estará en 5.2 por ciento en esta temporada del próximo año. Los consumidores esperan que la inflación se mantenga elevada durante los años siguientes, y dicen que creen que la inflación continuará en 4 por ciento dentro de tres años.

Traducción de Yerem Mújica; editado por Yerem Mújica y Melanie Slone