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VIDEO: El calentamiento global lleva a las ballenas árticas a aguas peligrosas

Las aguas más cálidas obligan a los mamíferos a adentrarse en mares no regulados, donde las redes de pesca y las hélices de los barcos amenazan su existencia.

El calentamiento de las aguas del Ártico está obligando a las ballenas francas del Atlántico Norte, en peligro crítico de extinción, a ir hacia mares no regulados, donde a menudo se atoran en redes de pesca o son heridas por las hélices de los barcos.

Las ballenas han sido expulsadas de su hábitat tradicional y protegido en el Golfo de Maine, según un informe dirigido por la Universidad de Cornell y la Universidad de Carolina del Sur, publicado en la revista Oceanography el 31 de agosto.

Se extinguirán si no se asegura su protección, según la publicación.

La especie tiene menos de 400 ejemplares restantes, afirma la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés).

Un video dramático muestra al equipo de NOAA que desenreda a una ballena atrapada en una pesada red de pesca.

La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza incluye a las ballenas francas del Atlántico norte (Eubalaena glacialis) entre las especies de ballenas más amenazadas del mundo.

Avistamiento de una ballena franca con varias cuerdas de pescar enredadas alrededor de su aleta pectoral. El equipo de pesca es una causa importante de lesiones graves y mortalidad para las ballenas francas. (Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida, permiso de Investigación NOAA #932-1905/Zenger)

“La mayor parte del calentamiento en el Golfo de Maine no proviene de la atmósfera o de la superficie del océano, como uno podría pensar”, dijo el autor senior, Charles Greene, profesor emérito del Departamento de Ciencias de la Tierra y Atmosféricas de Cornell. “Proviene de la invasión de las laderas a cientos de metros por debajo de la superficie del mar, lo que obliga a las ballenas francas a abandonar su hábitat tradicional”.

Las laderas de agua que ingresan al Golfo de Maine traen consigo el calor de la Corriente del Golfo, cuyo curso ha cambiado radicalmente durante la última década.

“Debido a un clima más cálido, el [gran sistema de corrientes oceánicas que lleva agua cálida desde los trópicos hacia el norte] se está desacelerando, lo que hace que la Corriente del Golfo se vaya hacia el norte, inyectando laderas de agua más cálida y salada hacia el Golfo de Maine”, dijo Green.

Las aguas más cálidas también son menos favorables para los copépodos, pequeños crustáceos que son el alimento predilecto de las ballenas francas.

El cadáver de una cría de ballena franca de un mes y de casi siete metros de largo fue encontrado varado en Saint Augustine, Florida, en febrero. Los científicos creen que pudo haber sido golpeado por la propela de un barco. (Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida, foto de Tucker Joenz, bajo permiso de NOAA #18786/Zenger)

Como resultado, las ballenas han abandonado sus zonas habituales de caza en el Golfo de Maine y se dirigen al norte, hacia aguas más frías en el Golfo de San Lorenzo.

Sin embargo, el Golfo de San Lorenzo carece de regulaciones que protejan a las ballenas de ser golpeadas por barcos y atrapadas por redes de pesca.

“Las ballenas francas continúan muriendo cada año”, dijo la autora principal del informe, Erin Meyer-Gutbrod, profesora asistente de la Universidad de Carolina del Sur. “Las políticas de protección deben fortalecerse inmediatamente, antes de que los ejemplares de esta especie desaparezcan más allá del punto sin retorno”.

Los investigadores y conservacionistas favorecen la creación de nuevas políticas que regulen los límites de velocidad en los barcos de transporte, que promuevan el uso de los equipos de pesca sin cuerdas y que propicien el aumento de los financiamientos para el monitoreo que ayuda a la supervivencia de la ballena franca.

Traducción de Yerem Mújica; editado por Yerem Mújica y Melanie Slone