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Histórica Comisión de Justicia Racial en Nueva York busca hacer reformas a los estatutos de la ciudad

La organización cuenta con el poder legal para someter a consideración de los neoyorquinos modificaciones destinadas a combatir injusticias en las votaciones de noviembre de 2022.

NEW YORK — La Comisión de Justicia Racial de la Ciudad de Nueva York tiene poder real: puede modificar la constitución de la ciudad de Nueva York, puede proponer cambios estructurales clave y reformas de políticas para eliminar el racismo sistémico al que se enfrentan las personas de color, y está pidiendo la colaboración del público para asegurar ese objetivo.

La comisión de once miembros creada en marzo está conformada por académicos, abogados y activistas.

Se llevaron a cabo reuniones públicas en Staten Island, Brooklyn, Queens, Manhattan, el Bronx y en formato virtual, a fin de que la comisión escuchara las ideas de los residentes de Nueva York, quienes principalmente hablaron sobre los obstáculos que enfrentan en materia de vivienda, transporte, atención médica y educación.

La estrategia es doble: primero, la comisión recopila información y después, se destila en propuestas de votación para cambiar los estatutos de la Ciudad de Nueva York, que se someterán a votación en noviembre de 2022.

Los temas específicos discutidos hasta ahora han incluido: “Cómo superar las disparidades raciales en la salud y la salud mental”, “cómo erradicar la educación en la desigualdad para las personas negras, indígenas y de color”, “cómo lograr la equidad racial en la vivienda y la justicia territorial” y “planificación para un futuro racialmente equitativo”.

Otros temas que se explorarán incluyen: “Equidad económica y cierre de la brecha de riqueza racial”, “cómo garantizar un sistema legal justo y equitativo para todas las personas” y “equidad en todas las identidades”.

A continuación, comienza la labor práctica.

La comisión de voluntarios incluirá ideas y propuestas seleccionadas en un informe que se publicará en octubre. Este informe espera centrarse en las causas fundamentales de las desigualdades y ofrecer sugerencias concretas para el cambio. Se proporcionará difusión a las propuestas seleccionadas para la boleta electoral de noviembre de 2022, mediante una campaña de concientización pública de diez meses que incluirá anuncios de televisión, una campaña en línea, foros públicos y días específicos en los que voluntarios distribuirán información clave en áreas de alto tráfico.

El esfuerzo por eliminar el racismo es solo la más reciente tentativa para cambiar los estatutos de la ciudad.

La modificación más reciente a la constitución de la Ciudad de Nueva York se llevó a cabo en 2020, después de que se aprobaran 19 propuestas de votación, combinadas en cinco preguntas, en las elecciones del 5 de noviembre de 2019.

Las propuestas incluyeron la implementación de la votación por orden de preferencia para elecciones primarias y especiales, así como enmiendas a las políticas de uso de la tierra, el Presupuesto de la Ciudad y la Junta de Revisión de Quejas Civiles. (Las primeras elecciones bajo las nuevas reglas de votación por orden de preferencia terminaron con Eric Adams, el presidente del condado de Brooklyn, como candidato a la alcaldía demócrata de este otoño).

“La lucha contra el racismo es una tarea monumental, sin importar el período de tiempo en que nos encontremos o los recursos que tengamos disponibles”, dijo a Zenger la presidenta de la comisión, Jennifer Jones Austin.

“Nos estamos enfocando en el racismo estructural que existe en los estatutos vigentes de la Ciudad de Nueva York y cómo estos ayudan a defender y a perpetuar el racismo. Ahora bien, esto no quiere decir que vamos a identificar cientos de problemas con la vivienda que necesitan cambiar o decenas de problemas con la educación. Estamos observando las raíces y cómo estas mismas permiten que el racismo sistémico se desarrolle en estos diferentes espacios”.

Jennifer Jones Austin, presidenta de la Comisión de Justicia Racial, dirige una sesión. (James Perry)

La comisión celebró una de sus reuniones públicas el 4 de agosto, en la iglesia bautista Bethany en el vecindario Bedford-Stuyvesant de Brooklyn. De acuerdo con Austin, el templo es un escenario apropiado e inspirador; su padre, el pastor William Augustus Jones Jr., empezó su lucha por la justicia económica en este mismo edificio, hace más de cinco décadas. El reverendo Jones, quien falleció en 2006, fungió como pastor durante 43 años y fue amigo cercano de Martin Luther King Jr.

Sus reuniones tomaban lugar en la iglesia los sábados por la mañana, como parte de la Operación Breadbasket, un programa fundado por la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano.

La Operación Breadbasket, la cual operó entre 1962 y 1972, enfrentó el racismo y luchó para mejorar las condiciones económicas de los afroamericanos. Una de sus tácticas consistía en que los ministros y las iglesias de congregaciones afrodescendientes amenazaban boicotear a empresas que vendían productos a sus párrocos a menos que emplearan a personas negras, como Tasty Baking Company y Pepsi-Cola, en Filadelfia.

Ahora, la hija de Jones se encuentra en la primera línea, luchando contra el racismo.

“Fue genial estar de vuelta 40 años después, luchando por lo mismo en ciertos aspectos”, dijo Austin. “La gente siente una conexión al saber que la iglesia ha sido una sede para la justicia social, y aquí nos encontramos en este espacio, sabiendo que todavía estamos librando esta lucha”.

Austin, al igual que la mayoría en el diverso grupo de comisionados, se ha hecho una carrera luchando por la justicia social.

También es directora ejecutiva de la Federación de Agencias de Bienestar Protestantes, una institución de servicios sociales que promueve el bienestar social y económico. Graduada de Fordham Law, fue nombrada la primera coordinadora de servicios familiares de la ciudad por el exalcalde de Nueva York Mike Bloomberg, y sirvió en la Comisión de Reforma y Reinvención de la Policía, creada por el actual alcalde Bill de Blasio.

“Sé que no vamos a resolver el racismo de la noche a la mañana”, dijo Austin, quien ha visto programas bien intencionados quedar cortos en sus objetivos. “Pero si podemos comenzar a desmantelar los baluartes del racismo arraigado en la ley en la ciudad de Nueva York, entonces vamos por buen camino”.

Algunos de dichos “baluartes” fueron identificados durante las sesiones públicas.

Existen programas insuficientes de idiomas que provocan problemas para el acceso a la atención médica, el incumplimiento de las leyes de educación y servicios gubernamentales destinados a proteger contra la discriminación racial y la falta de acceso a servicios legales. Además, hay problemas con el modo en que la crisis de vivienda asequible en la ciudad de Nueva York impacta de manera desproporcionada a las personas de color.

El cambio es posible

Chris Kui, anteriormente director ejecutivo de Asiáticos Americanos para la Igualdad, es parte de la comisión y es optimista de que puede influir en el cambio.

“La Comisión de Justicia Racial está sirviendo básicamente como una Comisión de Revisión de la Constitución”, dijo Kui a Zenger.

“Esta combinación de funciones, en lo que se refiere a que toman lugar simultáneamente, le da una cierta sustancia. Después de recibir comentarios de la comunidad, podemos incluirlos en la boleta”.

Jo-Ann Yoo, directora ejecutiva de la Federación Asiático Estadounidense, también forma parte de la comisión y ha hecho de la justicia social su labor de vida. Las sesiones públicas realizadas por la Comisión de Justicia Racial prueban que las barreras a la equidad impactan a todas las personas de color.

Yoo señala que uno de cada cuatro estadounidenses de origen asiático vive por debajo del umbral de pobreza.

La comisionada Jo-Ann Yoo habla durante una sesión pública de la Comisión de Justicia Racial. (Mami Osa Studios)

“Los asiáticos americanos se cuentan entre los neoyorquinos más pobres, y tenemos la tasa de deportación más alta, pero esa una narrativa de la que nunca se habla”, dijo Yoo. “Los comisionados aportan esa experiencia vivida y un entendimiento de cómo se desarrollan estas dinámicas para marginar a nuestras comunidades”.

“Este es el momento para tener estas conversaciones críticas. Si no podemos tenerlas ahora, ¿cuándo vamos a dialogar sobre todo esto?”

“Para nosotros el reto es que, cuando las personas hablan de los problemas, a menudo hablan de soluciones rápidas”, dijo Austin. “Quieren centrarse en programas específicos o financiamiento adicional. Todo eso es importante, pero tenemos que reconocer que cuando el racismo es estructural y está arraigado en la ley, los programas no van a cambiar la situación”.

Los miembros de la comisión creen que hay un buen clima para propiciar el cambio.

“Este es el momento para tener estas conversaciones críticas”, dijo Austin, al hacer eco de algo que podría haber dicho su padre. “Somos la primera ciudad en tener una estructura formal para lidiar con este problema. Es realmente un momento emocionante y un honor servir a nuestra comunidad y planificar estas reformas para la próxima generación y las generaciones venideras”.

Traducción de Yerem Mújica; editado por Yerem Mújica y Melanie Slone