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Policía en Brasil decomisa el fósil más completo jamás encontrado de un reptil volador

El esqueleto del Tupandactylus, que vivió hace más de 100 millones de años, conserva cráneo y tejido blando.

Una redada policial en São Paulo, Brasil, hace ocho años, condujo al descubrimiento del fósil de reptil volador mejor conservado jamás registrado.

El esqueleto casi completo de un Tupandactylus navigans, que vivió en el período Cretácico temprano, hace más de 100 millones de años, constaba de cráneo y postcráneo conservados.

“Describimos el fósil de la familia tapejarida más completo de Brasil, un esqueleto parcialmente articulado de Tupandactylus navigans con preservación de tejidos blandos. Este espécimen aporta nuevos conocimientos sobre la anatomía de este animal y sus limitaciones para volar, lo que indica una ecología de alimentación terrestre”, dijo Victor Beccari, autor principal de un estudio sobre los hallazgos.

“El nuevo espécimen mejora considerablemente nuestro entendimiento de la anatomía, taxonomía y ecomorfología de los tapejaridos”, afirma el estudio.

El reptil volador fosilizado se conservó en seis lajas de piedra caliza confiscadas por la policía. Ahora se alberga en la Universidad de São Paulo. Después de juntar las piezas de losas dispares, los investigadores utilizaron tomografías computarizadas para revelar los huesos ocultos en la piedra.

Una foto del espécimen del Tupandactylus navigans (izquierda), un modelo 3D del espécimen (al centro) y una representación artística. (Victor Beccari)

La policía federal brasileña encontró el ejemplar descrito en el estudio durante una investigación sobre el tráfico ilegal de fósiles en 2013. Recuperaron 3 mil especímenes de varios estados. Los fósiles fueron entregados al Instituto de Geociencias de la Universidad de São Paulo.

Los paleontólogos por primera vez han podido estudiar algo más que el cráneo de esta especie, que forma parte de la familia más amplia tapejarida. También pudieron identificar residuos de tejidos blandos.

Los tapejaridos, un subgrupo de reptiles voladores llamados pterosaurios, presentaban crestas grandes en la cabeza. Algunas especies tenían una envergadura de cuatro a seis metros, mientras que sus crestas podían medir un metro de altura.

Reconstrucción artística de tejidos blandos, incluida la cresta de la cabeza y la boca de Typandactylus. (Víctor Beccari)

Si bien los tapejaridos abundan en el rico registro fósil de Brasil, se conservan solo restos parciales.

En el nuevo estudio publicado en PLOS ONE el 25 de agosto, los investigadores describen un espécimen excepcional que presenta casi todo el cuerpo, lo que lo convierte en el esqueleto de tapejarido más completo jamás encontrado en Brasil.

El estudio afirma que el Tupandactylus rebuscaba plantas con su pico desdentado. Los investigadores creen que su formidable cresta de tejido blando, su cuello largo y la proporción de sus extremidades habrían dificultado los vuelos de larga distancia. Hay teorías de que la cresta pudo haber servido para comunicarse con otros individuos de la especie.

Sin embargo, el Tupandactylus también tenía la capacidad de propulsarse al vuelo, dada la presencia de un notarium (vértebras torácicas fusionadas, rasgo de algunas aves) y del músculo que ancla los huesos de sus alas.

Esta especie también tenía una gran cresta en la barbilla, lo que se sumaba a su impresionante variedad de características de cráneo. Los investigadores no saben cómo estos factores podrían haber ayudado al Tupandactylus en vuelo o de otras formas.

Traducción de Yerem Mújica; editado por Yerem Mújica y Melanie Slone