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Las sepias tienen recuerdos más nítidos en la vejez que los humanos

¿Recuerdas lo que cenaste el martes pasado? Estos peces sí pueden hacerlo.

A diferencia de los humanos en edad avanzada, las sepias pueden recordar cuándo y qué les sucedió, incluso en los últimos días de vida, según lo que encontró un nuevo estudio sobre sus hábitos alimenticios.

“Las sepias pueden recordar lo que comieron, dónde y cuándo, y usar ese conocimiento para guiar sus decisiones alimentarias en el futuro. Lo sorprendente es que no pierden esta habilidad con la edad, a pesar de mostrar otros signos de envejecimiento como pérdida de la función muscular y del apetito”, dijo Alexandra Schnell, de la Universidad de Cambridge, autora principal del estudio publicado el 18 de agosto en la revista científica ‘Proceedings of the Royal Society B’.

Las sepias son parecidas a sus primos, los pulpos, calamares y nautilos, y se encuentran en los océanos de todo el mundo. Un equipo internacional de científicos realizó pruebas con 24 especímenes de Sepia officinalis, la sepia más común, y encontró la primera evidencia de un animal cuya memoria de eventos específicos no decae con la edad.

Con el tiempo, los humanos suelen perder la capacidad de recordar eventos que ocurrieron en momentos y lugares específicos. Por ejemplo, las personas olvidan lo que comieron hace una semana. Esta memoria episódica y su declive pueden relacionarse con una región del cerebro llamada hipocampo.

Pero el cerebro de la sepia, que es enorme en comparación con los de los demás moluscos emparentados, no tiene hipocampo. El lóbulo vertical del cerebro de la sepia procesa la memoria y el aprendizaje. No se deteriora hasta los últimos dos o tres días antes de la muerte natural; los investigadores creen que esta es la razón por la que su memoria episódica no se deteriora con la edad.

Una sepia en un ambiente de laboratorio donde se hizo el estudio que proporcionó la primera evidencia de un animal cuya memoria de eventos específicos no se deteriora con la edad. (Cortesía de Alexandra Schnell, Universidad de Cambridge)

Las sepias viven solo dos años, lo que las convierte en buenos sujetos para probar si la memoria disminuye con la edad. No es posible evaluar si los animales recuerdan algo conscientemente, por lo que los autores del estudio utilizaron el término “memoria episódica” para referirse a la capacidad que tienen las sepias de recordar qué, dónde y cuándo sucedieron cosas específicas.

La mitad de las sepias estudiadas tenían entre 10 y 12 meses de edad, mientras que la otra mitad tenía entre 22 y 24 meses, lo que equivale a personas de 90 años o más.

Los investigadores experimentaron con las sepias después de entrenarlas para que se dirigieran a un lugar específico de su pecera marcado con una bandera en blanco y negro. Luego aprendieron que dos alimentos que comen comúnmente estaban disponibles en lugares específicos marcados con banderas y después de retrasos específicos.

En un lugar, se les dio un alimento que les gusta menos, el langostino, después de que se ondeara una bandera en blanco y negro. Se les ofreció su camarón favorito vivo en un lugar diferente donde se ondeaba otra bandera, pero solo cada tres horas. Esto se repitió durante cuatro semanas.

Se puso a prueba la memoria de las sepias sobre qué alimento estaría disponible, dónde y cuándo. Para evitar que la sepia simplemente aprendiera un patrón, los dos lugares de alimentación eran únicos cada día.

Se observó que tanto las sepias jóvenes como las viejas observaban primero qué alimento aparecía por primera vez en cada bandera, y luego seleccionaban el mejor lugar para alimentarse en cada ondeo de bandera siguiente. Según los autores, esto puede significar que la memoria episódica no disminuye con la edad entre las sepias, a diferencia de lo que ocurre con los humanos.

A diferencia de los humanos, el cerebro de la sepia común carece de hipocampo, lo que puede ayudar a explicar por qué su memoria no se deteriora con la edad. (Roger Hanlon, Universidad de Cambridge)

La memoria de las sepias también les sirve para encontrar pareja, lo que solo ocurre cerca del final de sus vidas. Debido a que recuerdan a sus parejas anteriores, así como hace cuánto tiempo se aparearon, los investigadores concluyeron que esto les permite aparearse con tantas parejas como sea posible y, por lo tanto, dispersar sus genes más extensamente.

“Las sepias viejas eran tan buenas como las más jóvenes en la tarea de memoria; de hecho, muchas de las más viejas lo hicieron mejor en la fase de prueba. Creemos que esta habilidad podría ayudar a las sepias en la naturaleza a recordar con quién se aparearon, para que no vuelvan a aparearse con la misma pareja”, dijo Schnell.

El estudio podría tener implicaciones de mayor alcance, dicen los investigadores.

“Hemos estudiado extensamente a la sepia en la naturaleza y en el laboratorio durante décadas, pero estos comportamientos sofisticados son una sorpresa incluso para nosotros”, dijo Roger Hanlon, del Laboratorio de Biología Marina en Woods Hole, Massachusetts, donde se realizaron los experimentos. “Aún quedan muchos descubrimientos por venir en el vínculo entre el cerebro y el comportamiento”.

Además, “Estos resultados iniciales sugieren que las sepias son modelos valiosos para investigar los mecanismos naturales que protegen la memoria compleja de los efectos del envejecimiento”, señala la conclusión del estudio.

Traducción de Yerem Mújica; editado por Yerem Mújica y Melanie Slone