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La vida y la alimentación en la ciudad están creando mamíferos más grandes que los de ambientes rurales

La sabiduría popular indica que los mamíferos deberían crecer más en los entornos frescos del campo, pero la vida de la ciudad aportó un aumento de tamaño corporal sorprendente. 

Investigadores encontraron que la urbanización está aumentando el tamaño de los animales a través del tiempo, contrario a las expectativas, después de observar que los mamíferos que viven en las ciudades son más largos y pesados que sus contrapartes rurales.

Los hallazgos desafían las hipótesis anteriores de que los entornos urbanos hostiles producirían criaturas más pequeñas con el tiempo.

Los investigadores del Museo de Historia Natural de Florida revisaron 140,500 mediciones de unas 100 especies de mamíferos norteamericanos recolectadas en el campo y en museos a lo largo de 80 años.

Los investigadores se basaron en miles de mediciones tomadas por científicos en el campo y museos para ver cómo ha cambiado el tamaño del cuerpo de los mamíferos en entornos modificados por humanos. (Natalie van Hoose/Museo de Historia Natural de Florida)

El nuevo estudio, publicado en Communications Biology, encontró que los alimentos altamente disponibles en áreas densamente pobladas por humanos pueden explicar el aumento de tamaño.

“En teoría, los animales en las ciudades deberían hacerse más pequeños, debido a los efectos de la isla de calor, pero no encontramos evidencia de que esto suceda en los mamíferos”, dijo la autora principal del estudio, Maggie Hantak.

Los edificios y las superficies pavimentadas no solo provocan una mayor escorrentía de agua de la que hay en los entornos naturales, sino que también atrapan e irradian un mayor grado de calor que los ambientes naturales.

Las ciudades tienen temperaturas más altas que las áreas naturales circundantes, lo que crea el llamado “efecto de isla de calor” urbano. La regla de Bergmann, un principio biológico de larga data, teoriza que los mamíferos en climas más cálidos tienden a ser más pequeños que la misma especie en ambientes más fríos.

“Este artículo es un buen argumento de por qué no podemos asumir que la Regla de Bergmann o el clima por sí solos son importantes para determinar el tamaño de los animales”, dijo Hantak.

Si bien un mayor tamaño a menudo puede ser más ventajoso, una dieta de sobras humanas puede tener consecuencias aún no determinadas para los mamíferos urbanos, dijo. “Cuando cambias de tamaño, puede cambiar todo tu estilo de vida”, dijo.

Hantak y sus colaboradores utilizaron varias bases de datos para el estudio y crearon un modelo para examinar cómo el clima y la densidad de población humana en un área determinada influyen en el tamaño de los mamíferos.

Conforme bajaban las temperaturas, la longitud y la masa corporal aumentaban en la mayoría de las especies de mamíferos estudiadas, de acuerdo con la regla de Bergmann. Sin embargo, esta tendencia fue más fuerte cuando la población humana crecía. Los investigadores sugirieron que la urbanización rivaliza con el clima o lo supera como causa del aumento del tamaño de los mamíferos.

“Eso no era lo que esperábamos encontrar en absoluto”, dijo Robert Guralnick, del Museo de Florida. “Pero la urbanización representa esta nueva alteración del paisaje natural que no existía hace miles de años. Es importante reconocer que está teniendo un gran impacto”.

El cambio climático, habían teorizado los científicos, provocaría que algunas especies animales disminuirían de tamaño con el tiempo. La reducción del tamaño del cuerpo, advirtieron, podría traducirse en que los animales más pequeños tuvieran cada vez menos crías, lo que ejerce presión sobre los depredadores carnívoros que a su vez se volverían más pequeños.

“Cuando pensamos en lo que sucederá con el tamaño del cuerpo de los mamíferos en los próximos 100 años, mucha gente lo considera en términos de que el calentamiento global causará que los animales se vuelvan más pequeños”, dijo Guralnick. “¿Y si ese no es el mayor efecto? ¿Y si es que la urbanización va a dar lugar a mamíferos de mayor peso?”.

Los científicos también investigaron cómo el comportamiento y los hábitos de algunas especies pueden regular o amplificar los efectos del clima y la urbanización. Algunas especies utilizaron la hibernación o el letargo para desacelerar temporalmente el metabolismo y disminuir la temperatura corporal y se encogieron más drásticamente en respuesta a los aumentos de temperatura que los animales sin estas características.

Hantak dijo que esto podría tener importantes implicaciones para la conservación. “Pensamos que las especies que usan el letargo o la hibernación podrían esconderse de los efectos de las temperaturas desfavorables, pero parece que en realidad son más sensibles”.

Los científicos se sorprendieron al descubrir que las especies que pueden desacelerar su metabolismo a una temperatura corporal más baja eran más sensibles al aumento de las temperaturas. Una de esas especies es el murciélago pálido, Antrozous pallidus. (Natalie van Hoose/Museo de Historia Natural de Florida)

La urbanización no solo cambia radicalmente el paisaje natural, sino que también brinda nuevas oportunidades y amenazas para los animales. La falta de depredadores, junto con abundante agua, comida y refugio, ayuda a algunas especies en las áreas urbanas a tener mejores resultados que sus contrapartes rurales.

“Los animales a los que les gusta vivir en entornos urbanos podrían tener una ventaja selectiva, mientras que otras especies pueden salir perdiendo, debido a la continua fragmentación de los paisajes”, dijo Guralnick. “Esto es relevante para la forma en que pensamos acerca de la gestión de las áreas urbanas y suburbanas y de nuestras tierras silvestres en 100 años”.

Traducción de Yerem Mújica; editado por Yerem Mújica y Melanie Slone