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Un reto complicado: ser deportista paralímpico en México

A pesar de participar en unas de las competiciones donde México es potencia, los deportistas se enfrentan a varias dificultades.

CIUDAD DE MÉXICO, México — Los Juegos Olímpicos suelen ser unos de los eventos deportivos más esperados. Se llevaron a cabo a puerta cerrada en la más reciente edición de Tokio, a causa de la pandemia por COVID-19, lo cual representó pérdidas económicas para los organizadores. Pero el evento no dejó de representar un atractivo económico para los derechos de transmisión y patrocinios.

En contraste, los Juegos Paralímpicos tienen un sabor diferente. Las competiciones suelen llevarse a cabo sin tantos reflectores, con niveles de audiencia más bajos y sin tanto capital mediático y apoyos de los organismos deportivos hacia los atletas. Pero el rigor, la pasión y la entrega de los deportistas no es menos.

Mientras en que en los pasados juegos de Tokio, se dieron cita alrededor de 11,500 atletas de varias partes del mundo, se espera que la asistencia de atletas en los Paralímpicos será de 4,400.

En México, muchos deportistas con discapacidad viven un panorama difícil. Entre los principales problemas destacan la desigualdad, discriminación y falta de oportunidades.

Erick Monroy participará el 29 de agosto, en la categoría de lanzamiento de bala. (Cortesía Erick Monroy)

Para Erick Monroy, atleta paralímpico mexicano de 26 años, número 7 del ranking mundial en lanzamiento de bala, llegar a Tokio no ha sido nada sencillo. Aunque recibe apoyo de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), Monroy ha tenido que sacar dinero de su cartera para acudir a competencias para obtener ranking, y para comprar equipo para su disciplina. La falta de patrocinio complica su situación.

“Ahorita tengo que pagar mis viajes, viáticos, inscripciones a competencias o campamentos para poder alcanzar un nivel competitivo que me dé pauta para poder alcanzar en los Juegos Paralímpicos o campeonatos mundiales”, dijo Monroy, diagnosticado con artrogriposis múltiple congénita.  Se ha endeudado, junto a su familia, con préstamos a crédito para poder llegar a sus segundos Paralímpicos. “Puedo decir que esa inversión que he hecho valió la pena para poder estar ahora ya clasificado”, dijo.

Aun con sus retos, muchos atletas logran lo extraordinario. La Delegación Paralímpica Mexicana ha logrado tener un buen desempeño en diversas ediciones de los Juegos Paralímpicos. En Arnhem, Paises Bajos, en 1980, acumularon el mayor número de preseas, 42; seguido de Nueva York 1984, con 37; y Sídney 2000, y Atenas 2004, con 34 medallas en cada edición.

Desde que comenzó a competir en los juegos de Heideberg 1972, la Delegación Paralímpica Mexicana ha conseguido en total 289 medallas, para posicionarse como la segunda potencia latinoamericana, solo por debajo de Brasil. En contraste, la Delegación Olímpica Mexicana tiene 73 preseas en total desde su primera aparición, en París 1900.

De acuerdo con Pedro Reynaga Estrada, Jefe de Laboratorio de Psicología de Actividad Física y del Deporte, en la Universidad de Guadalajara (UDG), la preparación psicológica es determinante, hecho que aprovechan más los atletas con discapacidad, debido al entorno de obstáculos y retos que han vivido.

“A pesar de sus limitaciones físicas, estos atletas tienen la fortaleza mental para vencer varios obstáculos. Tienen que luchar contra el mundo tal y como se les presenta, comenzando por su condición física, la marginación social en la que viven, así como aspectos políticos y económicos. Su capacidad de resiliencia además es espectacular”, dijo.

Patricia Bárcenas, multimedallista paralímpica en ‘powerlifting’ (levantamiento de pesas con máxima potencia) en Sidney 2000, Beijing 2008, Londres 2012 y Río 2016, asegura tener más ventaja que una persona sin discapacidad. Tener polio a los dos años, el cual afectó severamente sus piernas, la llevó a adaptarse a la situación y a enfrentar a lo largo de su vida diferentes tipos de prejuicios, discriminación y falta de oportunidades. Estas experiencias forjaron su carácter.

“La vida no solamente hizo entrenar mi cuerpo. Tenía que aprender a utilizar mis brazos para suplir mi deficiencia de caminar. Siempre era observada al andar en la calle. Para mí era muy cotidiano oír a niños decirles a sus mamás, ‘¿Qué tiene?, ¿Por qué está así?’, y las personas les contestaban, ‘se portó mal’ o cosas de ese tipo. No solo entrené mi cuerpo, sino también mi espíritu. Es lo principal que mueve al ser humano, lo que traes en tus pensamientos”, dijo.

Patricia Bárcenas llega a sus sextos Juegos Paralímpicos. (Cortesía Patricia Bárcenas)

Desde muy temprana edad, Bárcenas aprendió de su padre, también discapacitado, que las cosas no siempre serán fáciles; sin embargo, todo es posible. La mexicana tuvo su prueba más difícil en Beijing, a donde llegó apenas un par de meses después de tener un embarazo de alto riesgo. En esa ocasión tuvo en contra a su propio equipo técnico, y posteriormente, a las autoridades olímpicas.

Bárcenas cargó en su primer intento 110 kilos, pero falló al intentar sostener 120 kilos. Sin embargo, no desistió y levantó 120 kilos en su tercer intento, y 130 kilos para colgarse finalmente la medalla de bronce. “Recuerdo poner la pesa en la barra, me tapé el rostro y se me salieron las lágrimas. No supe lo que estaba pasando. No lo creía”, dijo. Incluso las autoridades deportivas le realizaron múltiples pruebas de dopaje, pero Bárcenas salió negativo.

Pese a dedicar el mismo tiempo de entrenamiento que un atleta olímpico, ella dice que los apoyos que dan las autoridades deportivas no son equitativos.

“Le dan otro valor a otros deportes. Los premian por número de medallas, y me consta. Lo he vivido muchas veces. Se demerita nuestro trabajo. Un compañero de pesas, aún rompiendo récord, ganando medalla de oro, recibe menos ceros [menos dinero] que alguien que tiene medallas de plata, bronce o cuarto o quinto lugares. Se lleva más recursos que tú”, dijo.

Atletas olímpicos y paralímpicos mexicanos recibían becas vitalicias acumulables de 13 mil pesos mensuales (650 dólares) por cada medalla de oro obtenida; 11 mil pesos mensuales (550 dólares), por presea de plata; y 10 mil pesos mensuales (500 dólares), por el bronce, tal como lo estipula la Ley General de Cultura Física y Deporte.

En los juegos pasados de Río 2016, el gobierno de México ofreció una recompensa adicional de tres millones de pesos (150 mil dólares) a los mexicanos que alcanzaron oro; dos millones de pesos (100 mil dólares) por la plata; y un millón de pesos (50 mil dólares) por el bronce. En esa ocasión se consiguieron cinco medallas, tres de plata y dos de bronce.

Para la delegación paralímpica, que en esa edición consiguió 15 medallas (cuatro de oro, dos de plata y nueve de bronce), la CONADE destinó 43.7 millones de pesos (2.1 millones de dólares) para premiar a competidores que obtuvieron del primero al quinto lugar, así como para sus entrenadores.

En los Juegos Olímpicos de Tokio, se informó que además de la beca vitalicia, los atletas recibirían un bono. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), dijo que se les recompensaría con “algo especial”, sin especificar montos. No obstante, los atletas paralímpicos dicen que no han sido informados sobre el tipo de apoyo.

De la mano de esta incertidumbre, el pasado 26 de junio de 2021, Ana Gabriela Guevara, medallista olímpica en Atenas 2004, y directora de la CONADE, ordenó la extinción del Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar), un fideicomiso que desembolsaba mensualmente 20 millones 359 mil pesos (1 millón de dólares) a 600 atletas de alto rendimiento, entre ellos 99 atletas olímpicos y 81 paralímpicos, así como apoyos a más de 200 entrenadores.

Este cambió se dio con la propuesta hecha por AMLO, y respaldada por legisladores de su partido, Morena (Movimiento de Regeneración Nacional), ante la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública por la desaparición de fideicomisos, con la intención de crear un recorte de presupuesto. Se espera que estos apoyos se continúen otorgando mediante el presupuesto autorizado por la CONADE.

Lanzamiento de bala es la especialidad de Erick Monroy. (Cortesía Erick Monroy)

Más que el dinero

Para muchos atletas paralímpicos mexicanos, representar a su nación es mucho más importante que cualquier asunto político.

Bárcenas, quien se colgó una presea de plata en Sídney 2000, llega a sus sextos Juegos Paralímpicos consecutivos como madre de dos hijos y también como abuela. Llega con el tercer lugar en el ranking mundial de ‘powerlifting’, sin ninguna limitación, incluso después de estar hospitalizada con COVID-19 en 2020. Por su parte, Monroy llega con la posibilidad de alcanzar su primer podio y dar la cara por su país.

Ambos dicen que la peor discapacidad es la que existe en las creencias de las personas.

“La humanidad, como sector, nos llama ‘personas con discapacidad’. ¿Cuántas personas creen que no son capaces de sobresalir sin depender de otra persona?; ¿cuántas personas, sin tener una discapacidad, piden dinero en la calle, incluso se disfrazan?. ¿Cuántas personas creen que no son capaces de tener habilidades? También eso es una discapacidad. Vivir es una oportunidad y cada quien enfrenta la vida con sus mejores herramientas, y también de acuerdo a su visión y valores”, dijo Bárcenas.

Monroy participará el 29 de agosto en la categoría de lanzamientode bala; Bárcenas lo hará el 30 de agosto, en ‘powerlifting’.

Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas