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Latinoamericanos viajan a Estados Unidos para recibir vacunas donde no faltan

La lentitud de la vacunación y el difícil acceso a los esquemas los motivan a viajar, mientras que muchos estadounidenses rechazan vacuna. 

CARACAS, Venezuela — Para finales de julio de 2021, se estimaba que se habían aplicado más de 340 millones de dosis de vacunas contra COVID-19 en Estados Unidos. Sin embargo, la mitad de la población del país se niega a vacunarse.

Mientras tanto, México, Argentina, Colombia, Chile, Perú, Ecuador, República Dominicana, Cuba, Uruguay, El Salvador, Venezuela, Costa Rica, Bolivia, Panamá, Paraguay, Guatemala, Honduras y Nicaragua, en total, suman casi 100 millones de habitantes más que los Estados Unidos. Juntos, han administrado alrededor de 210 millones de dosis, menos de dos tercios de las que se aplicaron en Estados Unidos.

Según estimaciones de la Universidad Johns Hopkins, la inmunidad colectiva contra COVID-19 se logrará cuando al menos el 70 por ciento de la población esté vacunada. En América Latina, para finales de julio de 2021, solo Chile y Uruguay están cerca de ese número.

Ante esta situación de superávit de vacunas en Estados Unidos y la negativa a esta población a usarlas, ciertos lugares ya ofrecen vacunación para turistas.

Muchos latinoamericanos lo han considerado como una opción mejor que esperar por el turno correspondiente en sus países.

“El proceso en Colombia ha estado súper lento. Las vacunas de dos dosis también han sido un tema delicado, porque la gente que se puso la primera dosis de Pfizer ha esperado más de 21 días para ponerse la segunda. La gestión ha sido terrible”, dijo Valentina Linares, estudiante, quien aprovechó un viaje de negocios de su madre a los Estados Unidos para acompañarla y aplicarse la vacuna Johnson & Johnson, de una sola dosis.

En mayo, el metro de la ciudad de Nueva York ofreció vacunas gratuitas de Johnson & Johnson a todos los usuarios, residentes y turistas, además de una tarjeta para viajar en metro gratis por una semana a quien se vacunara. (Spencer Platt/Getty Images)

“Fue muy rápido. … En total fueron 20 minutos. Me pidieron el pasaporte, me preguntaron qué vacuna me quería poner, me hicieron firmar un documento para aclarar que estaba al tanto de los posibles efectos secundarios de la vacuna, y me vacunaron”, dijo Linares. “En la fila había muchos mexicanos, brasileños y colombianos”.

“En Ecuador, el proceso está un poco lento. Además, por mi edad y por no tener ninguna enfermedad grave, me tocaba que me dieran la Sinovac. Como yo tenía mi viaje planificado para acá [Atlanta], aproveché de vacunarme aquí. Me pusieron la Pfizer. Realmente fue súper rápido. Fui a una farmacia cerca de donde me estoy quedando, indiqué que me quería vacunar y me dieron una planilla”, dijo Verónica Rodríguez, quien vive en Quito.

“Solo esperé unos 20 minutos y me vacunaron. Fue gratis y ya me dieron fecha para la segunda dosis; tengo que acercarme ahí y me la colocan”, dijo Rodríguez.

Para otras personas, optar por una vacuna en específico es necesario.

“Soy alérgico a uno de los componentes de la gran mayoría de las vacunas, que es el polietelinglicol. Por mis alergias solo podría ponerme AstraZeneca o Pfizer, y en mi alcaldía solo estaban dando la Sputnik V para mi grupo de edad”, dijo Fernando López, quien viajó de la Ciudad de México hasta Miami para garantizar que pudiera elegir cuál vacuna recibir.

Este fenómeno ha llegado a causar escándalos políticos.

En abril, el excandidato presidencial peruano Hernando de Soto tuvo que aclarar que se vacunó en Estados Unidos. “Yo no le he tomado su cuota a ningún peruano. Yo he ido a los Estados Unidos, he pagado mi ticket de avión, fui vacunado y se lo he anunciado a todos los peruanos”, dijo de Soto, de 80 años, en una entrevista de televisión.

El expresidente argentino Mauricio Macri también fue criticado por haberse vacunado en Miami. “Me estaba por llegar el turno porque ya tengo más de 60 años, pero, ¿le voy a sacar la vacuna a alguien por no caminar dos cuadras y pagar mi vacuna?”, dijo Macri en una entrevista televisiva, cuando explicó que había viajado a Estados Unidos por razones de trabajo y ahí le dijeron que podía vacunarse en una farmacia. Ursula Vargues, de Factor UV Radio en Argentina, se burla de él en redes.

Estados Unidos no es el único país que permite a los turistas vacunarse. Otros destinos, como Maldivas o San Marino, han anunciado planes para reactivar la industria turística luego de haber cumplido con la pauta de vacunación de su población. Rusia también está estudiando ofrecer paquetes turísticos que incluyan la vacunación con Sputnik V.

Sin embargo, esta es una realidad a la que puede acceder una muy pequeña parte de la población. Porcentualmente hablando, pocas personas pueden pagar los costos de un viaje a los Estados Unidos y los trámites para obtener la visa de turistas.

A pesar de representar una solución para ciertas personas, el problema de fondo es la dificultad que los países de América Latina han tenido para acceder a la distribución de vacunas y la ineficiencia gubernamental en aplicar las dosis a la población.

Por contraste, en Estados Unidos, ciertos lugares han tenido que tirar dosis por falta de gente dispuesta a usarlas.
Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas