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Regalo matrimonial: mexicana dona riñón a su esposo 

Pese a no ser consanguínea, la esposa dio esperanza a su marido, quien también sobrevivió COVID-19.

Bien dicen que el amor todo lo cura. Para muestra está el caso de esta singular pareja. Una mujer, al ver que su esposo sufría de insuficiencia renal, decidió donarle uno de sus riñones para prolongar su calidad de vida y regalarle más tiempo en compañía de sus hijos y familia.

El panorama no era favorable para Marco Antonio Domínguez, de 34 años, quien hace un par de años había sido diagnosticado con hipoplasia renal, una afectación progresiva e irreversible que consiste en la disminución congénita del tamaño de su riñón.

“Mi función renal andaba al 20 por ciento. Me mandaron al área de especialidades, donde el doctor, tras revisarme, me dijo que soy apto para que se haga un trasplante, o de lo contrario me iban a tener que hacer diálisis o hemodiálisis, como sustituto de la función renal, por el tema de las toxinas que hay que depurar”, dijo Domínguez.

Tras recibir la noticia, varios familiares se acercaron a él para ofrecerse como donantes; sin embargo, la ayuda finalmente llegó de la mano de su esposa, Berenice Ramírez, de 36 años, quien por suerte comparte el mismo grupo sanguíneo. Tras una serie de pruebas, ella resultó compatible.

Marco Domínguez se toma de la mano de su esposa, Berenice Ramírez. (IMSS) 

Pese a que todo pintaba bien y el paciente ya estaba a un paso de recibir fecha para realizar el trasplante, la llegada de la pandemia por COVID-19 llevó al servicio médico a cancelar el procedimiento, pues el hospital en el cual se iba a efectuar la cirugía, ubicado en la Ciudad de México, se acondicionó para atender a pacientes afectados por el virus.

Aunado a eso, en diciembre de 2020, Domínguez se contagió de COVID-19, lo que lo llevó a estar hospitalizado. Los estragos del virus, de la mano de la baja función renal, complicaron su estado de salud al grado de llevarlo a despedirse de sus hijos en dos ocasiones.

“En la zona COVID vi pasar a muchas personas, y era la única persona que sobrevivía… Las toxinas las traía muy altas; tuve peritonitis porque no había médicos especialistas o quién me diera seguimiento a mi insuficiencia renal. Todo se complicó”, dijo Domínguez.

“Tratamos de hablar lo más claro [con los niños]. Su papá tiene COVID; ellos lo sabían, y lo asimilaron, pero al final son niños. Los doctores no le daban muchas esperanzas a Marco”, dijo su esposa.

Por fortuna, el organismo de Domínguez reaccionó favorablemente al tratamiento, y tras permanecer más de un mes internado, él finalmente recibió el alta médica. Sin embargo, debido a la complicación que experimentó, comenzó a recibir hemodiálisis por cinco meses, hasta que a principios de junio, recibió la llamada del médico encargado de realizar el trasplante para programar la intervención.

El 22 de junio de 2021, Marco y Berenice acudieron desde temprano a la Clínica 48 San Pedro Xalpa, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicado en la Ciudad de México. En un procedimiento que duró tres horas, en el que participaron nefrólogos, anestesiólogos, médicos generales y personal de enfermería, se llevó a cabo la operación. 

Con la paciente bajo aplicación de anestesia general, en un principio los especialistas removieron un fragmento de costilla y músculo de Ramírez, para poder maniobrar y extraer uno de sus riñones. Posteriormente, en otro proceso de tres horas, iban a implantarlo a Domínguez.

Marco Domínguez recibe la vista de su madre antes de la cirugía. (Marco Domínguez/Zenger)

“Este es un caso no frecuente en donadores vivos, donde no tienen consanguinidad, pero existe el lazo amoroso como principal razón, al grado que ella se somete a cirugía de extracción sin ningún compromiso”, dijo a través de un comunicado del IMSS el cirujano Juan Antonio Frías Rivera, quien es encargado de la Unidad de Trasplantes del nosocomio.

Tras un proceso exitoso, la pareja ahora se encuentra en periodo de recuperación. Para Ramírez, no hay nada más satisfactorio que ver a su esposo lleno de vida.

“Es sorprendente cómo es posible que una donación pueda hacer un cambio de un día para otro. [Marco] se para a las 5 de la mañana con ganas de hacer cosas. Es una satisfacción para mi decir, ‘se logró, lo pudimos hacer’. Gracias a Dios está bien; es mi familia, es el papá de mis hijos estoy muy agradecida con Dios, con la vida que me dio la oportunidad de tener a mi familia y estar mejor que antes”, dijo.

Por su parte, Domínguez aprovecha la nueva oportunidad que le dio sobrevivir al COVID-19 y de tener un nuevo riñón. “Ahora tenemos que cuidarnos más. Si no cuidas el riñón, en poco tiempo lo puedes rechazar o te deja de funcionar. Yo digo, ‘me quiero cuidar, quiero echarle ganas, hacer ejercicio y cuidarme bien para que este riñón me dure hasta que mis hijos estén grandes, y ya no tenga que pasar algo así, y también veo a mi esposa comprometida en ese sentido”, dijo Dominguez, quien también siente gratitud hacia su cónyuge.

“Me siento muy agradecido y con una deuda con ella; sin embargo, ella sabe que antes de cualquier cosa, he estado con ella, hasta como amigos y todo. Esto lo único que hizo fue darle más vida a la relación y que sigamos. No me siento comprometido, pero sí satisfecho y agradecido porque ya paso todo”, dijo.

Berenice Ramírez está acompañada de su madre, momentos antes de la cirugía. (Marco Domínguez/Zenger)

Desde hace semanas, la historia de la pareja ha llamado la atención de varios los medios de comunicación, oportunidad que el matrimonio ha aprovechado para hacer conciencia sobre la donación de órganos.

“Nos da gusto que la gente que tiene esta enfermedad se dé cuenta [de] que hay una esperanza. Es una oportunidad para nosotros llegar a mucha gente y demostrarle que es fácil promover la donación, ya que [a veces], entre familiares [algunos] no toman esa decisión. A lo mejor no es complicado que un familiar se acerque y done. Transmitirle a la gente que donen vida porque realmente es vida”, dijo Ramírez.

El tema de donación de órganos es un asunto que la familia de Domínguez ha llevado a la práctica en varias ocasiones. Cuando su hermana presentó problemas renales, su madre le donó uno de sus riñones; algo similar le ocurrió a uno de sus primos, quien primero recibió un riñón por parte de su mamá y, más adelante, otro de su tío, tras mostrar problemas severos en sus órganos de nacimiento.

De acuerdo con el Centro Nacional de Trasplantes (CENATRA), al segundo semestre de 2021, a nivel nacional se estima que hay 16,801 mexicanos en espera de un riñón, el órgano de mayor demanda en el país. De igual forma, al momento se reportan en el Sistema Informático del registro Nacional de Trasplantes (SIRNT) 915 trasplantes de riñón.

Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas