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Llamado de empresarios a impulsar economía con reforma migratoria pone a líderes republicanos en aprietos

Los republicanos podrían alienar a una parte de su base electoral con su abordaje del problema. 

El apoyo reciente de la comunidad empresarial a la reforma migratoria de Estados Unidos como un medio para impulsar el crecimiento económico deja a los líderes republicanos del Congreso en una posición complicada.

En una reunión de la Cámara de Comercio de Estados Unidos la semana pasada, empresarios y funcionarios de la cámara defendieron la eliminación de algunas barreras migratorias para robustecer la fuerza laboral estadounidense, dada la escasez de mano de obra derivada de la pandemia. La propuesta recupera la posición republicana de la era de Reagan de utilizar la reforma migratoria para impulsar la economía, pero contrasta con los sentimientos nacionalistas de los partidarios del expresidente Donald J. Trump. Por lo tanto, los líderes del partido tendrán que manejar el tema con astucia para evitar alienar a alguno de los distintos bloques de su base electoral.

“No quisiera ser un líder republicano en estos días y tener que hacer malabares con esta tensión”, dijo a Zenger Thomas Sutton, profesor de ciencias políticas y director del Baldwin Wallace Community Research Institute, que forma parte de la universidad homóloga.

“Esto representa una división creciente en la base del partido. Por un lado, están las comunidades empresariales, desde grandes corporaciones hasta pequeñas empresas, que generalmente están representadas por la Cámara de Comercio … y por el otro está el ala del partido integrada por organizaciones de base, populistas, nacionalistas, anti-inmigrantes, que piensan que les están robando sus puestos de trabajo. [Esta ala es la] representada por Trump”.

Los partidarios del entonces presidente Donald Trump durante su visita para revisar los controvertidos prototipos del muro fronterizo, el 13 de marzo de 2018, en San Diego, California. La visita de Trump a la frontera tenía como contexto un enfrentamiento entre la administración federal y los funcionarios estatales por varios temas migratorios, entre ellos la protección de inmigrantes y la posible deportación de los Dreamers, quienes fueron llevados a Estados Unidos cuando eran niños. (David McNew/Getty Images)

“El problema es que la Cámara siempre ha sido un pilar conservador del partido, y lo fue durante la presidencia de Trump. Pero ahora toma, junto con el resto de la comunidad empresarial, esta posición incómoda que le podría causar un conflicto con los seguidores de Trump”, dijo. “¿Qué se hace con esto?”

La Cámara y las cabezas de varias empresas estadounidenses argumentaron que el incremento en la inmigración es crucial para cubrir trabajos estadounidenses y compensar la disminución constante de la tasa de natalidad (55.8 nacimientos por cada mil mujeres en Estados Unidos en 2020, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) y la alta tasa de desempleo que siguió a la emergencia sanitaria por COVID-19. Esta última era de 5.9 por ciento a fines de junio, según la Oficina de Estadísticas Laborales.

“El crecimiento económico futuro de Estados Unidos depende de una población creciente y predecible de personas en edad de trabajar … [que son necesarias] para apoyar las necesidades de jubilación y atención médica de los estadounidenses actuales que viven más tiempo”, dijo en la reunión Andrew H. Tisch, copresidente de la junta y presidente del comité ejecutivo de Loews Corporation. “A la hora de pagar la seguridad social, Medicare y Medicaid, el denominador [el número de trabajadores] se reduce, pero el numerador [el número de jubilados y personas que requieren atención médica] crece”.

No hay mucho que el gobierno pueda hacer con respecto a la disminución de la tasa de natalidad, dijo Tisch, pero puede “recibir más trabajadores inmigrantes que tienden a venir cuando son jóvenes, trabajan durante décadas, contribuyen a la economía y pagan impuestos”.

Jon Baselice, vicepresidente de política migratoria de la Cámara, agregó en la reunión que la organización trabaja con legisladores en Capitol Hill, así como con funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional y del Departamento de Trabajo para encontrar formas de cubrir con trabajadores inmigrantes los cerca de tres millones de empleos disponibles en Estados Unidos, según los números de la Oficina de Estadísticas Laborales.

Una idea similar llevó al expresidente Ronald Reagan a firmar la reforma migratoria que otorgó una amnistía generalizada a los inmigrantes en 1986. Este amplio proyecto de ley es consistente con las soluciones que algunos expertos en inmigración proponen en la actualidad.

Trabajadores migrantes mexicanos cosechan perejil orgánico en Grant Family Farms, el 11 de octubre de 2011, en Wellington, Colorado. Andy Grant dijo que, con la disminución drástica de la mano de obra migrante, sus cosechas se reducirán hasta un tercio de los niveles del otoño pasado. Muchas verduras se quedarán sin cosechar y se pudrirán en los campos. Agricultores de todo el país han dicho que les ha resultado casi imposible contratar a estadounidenses disponibles para trabajos agrícolas estacionales intensivos en mano de obra. (John Moore/Getty Images)

“La reforma migratoria proporcionaría la base para el crecimiento futuro de la fuerza laboral y podría adaptarse para apoyar a ciertas industrias y regiones de Estados Unidos con escasez de mano de obra. Una población estadounidense que envejece con tasas de empleo en declive permitirá que la inmigración aumente de forma significativa, sin crear una competencia salarial dañina”, dijo a Zenger Randy Capps, director de investigación de programas estadounidenses en el Migration Policy Institute.

“El incremento de visas basadas en empleo y del programa de trabajadores temporales podría diseñarse para satisfacer las necesidades de los empleadores”.

Pero podría ser difícil unir al partido, ya que los votantes republicanos están divididos sobre la cuestión migratoria. El 57 por ciento de los republicanos registrados considera a la inmigración “algo bueno”, mientras que el 39 por ciento la ve como “algo malo”, según una encuesta reciente de Gallup. Sin embargo, más de la mayoría cree que los niveles de inmigración deberían disminuir.

“Existe un conflicto inherente entre los votantes de base en el Partido Republicano y los intereses comerciales en torno a la inmigración”, dijo a Zenger Kyle Kondik, editor en jefe de “Sabato’s Crystal Ball” del Centro de Política de la Universidad de Virginia. “Es mucho más probable que los políticos republicanos adopten puntos de vista agresivos en torno a la inmigración ahora, incluso en comparación con los años de [la presidencia de] George W. Bush. Los intereses empresariales probablemente estén más alineados con los [de los] demócratas en materia de inmigración, pero están en desacuerdo en muchos otros temas”.

La dinámica dentro del partido deja al liderazgo republicano con solo un puñado de opciones a seguir: usar el respaldo de la Cámara para incrementar el apoyo de los votantes a la reforma, llegar a un compromiso bipartidista con los demócratas o jugar a lo seguro antes de las elecciones intermedias de 2022 y no hacer nada.

“Al respaldar o apoyar [la reforma], la Cámara le proporciona cierto cobijo o una suerte de escudo. Si la Cámara la apoya, tiene el sello de aprobación de ‘buenas prácticas”, dijo a Zenger Peter Bergerson, profesor de ciencias políticas y administración pública en la Universidad de la Costa del Golfo de Florida.

“Seguro, habrá algunos [votantes republicanos] que no la apoyarán, porque nunca habrá unanimidad … No necesariamente estarán convencidos, pero al menos la aceptarán”, dijo Bergerson. “No es que ellos vayan a estar de acuerdo con eso, pero van a decir, ‘si está bien para la Cámara, está bien para mí’”.

El momento también podría servir como un “ímpetu” para que los líderes republicanos encuentren un punto medio con sus homólogos demócratas, dijo.

Tal acuerdo podría incluir medidas como aumentar la mano de obra mediante la expansión de visas H1-B, tarjetas de residencia y otros métodos de inmigración temporal. Los legisladores también podrían llegar a un acuerdo sobre la política de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (el programa conocido como DACA). Este protege a los Dreamers, hijos de inmigrantes que fueron llevados a Estados Unidos sin documentos cuando aún eran menores de edad, de la deportación. Declarado inválido por una decisión judicial reciente, el programa proporciona residencia permanente a 3.6 millones de Dreamers; el 57 por ciento de ellos tienen empleo y el 37 por ciento están matriculados en algún tipo de institución educativa, según el Migration Policy Institute.

Cientos de personas se reúnen frente a la Corte Suprema de Estados Unidos para manifestarse en apoyo del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), el 12 de noviembre de 2019, en Washington, D.C. El programa DACA es una política federal de inmigración que protege contra la deportación a 700 mil personas. La administración de Trump anunció el final del programa en 2017, y la corte escuchó testimonios para decidir sobre su legalidad. (Chip Somodevilla/Getty Images)

“Podrían intentar jugar una carta bipartidista en este caso”, dijo Sutton. “En otras palabras, elaborar una especie de proyecto de reforma migratoria que se centre en la cuestión laboral, pero que conserve una línea dura en cuanto a obtener más dinero para la seguridad y el control fronterizos”.

Pero como los republicanos buscan recuperar el control de una o ambas cámaras del Congreso en 2022, la cuestión podría venirse abajo con las elecciones intermedias. Otro factor en juego es el expresidente Trump, quien se mantiene cercano al líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Kevin O. McCarthy (republicano por California), además de haber prometido ayudar en los esfuerzos del Partido Republicano durante las elecciones intermedias.

Cuando era presidente, Trump avivó los sentimientos anti-inmigrantes, incrementó el número de detenciones, deportó rápidamente a los inmigrantes a sus países de origen y abogó por un plan de inmigración basado en el mérito. Si el expresidente despliega toda su fuerza en contra de las medidas de la reforma migratoria, los líderes republicanos podrían dejar de lado la cuestión por el bien del partido y de su futuro político.

“Debido a que los republicanos están cerca de retomar mayorías en ambas cámaras, si la voz de Trump es fuerte y se opone a cualquier tipo de reforma migratoria temporal o permanente, todos se alejarán de ella”, dijo Sutton. “Si [Trump] reúne a la gente en contra de cualquier tipo de proyecto de ley de inmigración, lo dejarán caer porque están muy cerca. Necesitan menos de una docena de sillas en la cámara [de representantes] y solo una en el senado”.

Traducción de Gabriela Alejandra Olmos, Editado por Gabriela Olmos y Melanie Slone