Menu

Acusan al gobierno de Maduro de politizar logros deportivos de atletas venezolanos en Juegos Olímpicos

El chavismo ha buscado históricamente vincularse con medallistas o y utilizarlos para propaganda política.

CARACAS, Venezuela — El miércoles 28 de julio, Venezuela obtuvo su primera medalla en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. El levantador de pesas Julio Mayora logró la presea de plata en halterofilia, dentro de la categoría de 73 kg.

Este triunfo de Mayora se convirtió rápidamente en otro punto de desencuentro más para los venezolanos.

La fecha del 28 de julio es celebrada por el oficialismo venezolano por ser el día de nacimiento del expresidente Hugo Chávez (1954–2013), la figura central del chavismo. En una llamada telefónica con el presidente Nicolás Maduro después de la premiación, Mayora dedicó su medalla a Chávez.

“El regalo de esta medalla de plata es para el presidente Hugo Chávez”, dijo Mayora.

Por las condiciones en la que llegaron ciertos atletas venezolanos a la cita olímpica, este gesto representó, para algunos, una traición.

“Apoyar a un atleta chavista como Julio Mayora es burlarse del sufrimiento de sus colegas venezolanos, atletas del equipo de refugiados que comparten con sirios y afganos, que desde el destierro se preparan para representar a sus países en los Juegos Olímpicos”, dijo Adrián Jaimes, opositor venezolano.

Sin embargo, la incomodidad en el gesto del medallista generó sospechas de que las autoridades los estaban presionando para dar estas declaraciones.

Víctor Amaya, periodista venezolano, compartió en Twitter un registro de la conversación entre Maduro y Mayora en el cual se silenciaron intencionalmente algunas partes.

Es el mayor éxito deportivo hasta ahora en la carrera de Mayora, de 24 años. Oriundo de Catia La Mar, en la costa venezolana, el ahora medallista olímpico se estuvo preparando desde los nueve años, con el objetivo de ser un levantador de pesas profesional.

La familia de Mayora vive en Venezuela y, al no ser un atleta tan reconocido como otros de la delegación, su carrera depende mayoritariamente de las federaciones deportivas y el Comité Olímpico Venezolano, todos con injerencia estatal.

Ante la gran cantidad de críticas hacia Mayora, Daniel Dhers, ciclista olímpico y uno de los deportistas más reconocidos de Venezuela, salió en respaldo de su colega. “Los Juegos Olímpicos son una cuestión de alegría para nuestros países, independientemente de la inclinación política. Así que por favor dejen eso de lado. … Sé que muchos no van a estar de acuerdo conmigo, no hay problema. … Lo ligan con la política, qué fastidio. Pero, indiferentemente, ese chamo de verdad ama a su país y levantó su medalla de plata en uno de los Juegos Olímpicos más difíciles de la historia”, dijo Dhers a través de su cuenta de Instagram, como lo publica Rufi Guerrero, un conocido periodista venezolano.

Algunos sostienen que Dhers, al vivir en Estados Unidos y contar con patrocinadores gracias a su larga trayectoria, no depende del Estado venezolano y puede hablar abiertamente sin represalias.

“Si Daniel Dhers gana una medalla, no van a poder presionarlo para que dé una declaración. El chamo vive en Estados Unidos; no tiene problemas económicos. Es un deportista consagrado. Con Mayora es diferente. Su familia ni siquiera tiene una casa. Tristemente, por lo envenenada que está la sociedad venezolana, muchos no entienden eso”, dijo Ramón Villa, venezolano aficionado a los deportes y seguidor de los Juegos Olímpicos.

Algunos también han criticado la perspectiva de que Mayora fue manipulado por el Estado venezolano.

“Exponer a Mayora como alguien manipulable no está bien. Al fin y al cabo, cada quien al escuchar a Mayora agradecer o dedicar su triunfo a Chávez puede hacer tres cosas: creer que es o no genuino; coincidir o negar en que haya algo que agradecerle; o tomarlo como un acto de propaganda y creérselo. Pero entre ninguna de esas opciones está la de considerar que Mayora se posicionó políticamente por esas declaraciones”, dijo Wilson Guerrero, venezolano aficionado al deporte.

Atletas venezolanos llegan al aeropuerto de Narita, en Japón para los Juegos Olímpicos. Algunos están patrocinados por el Estado. (Carl Court/Getty Images)

Históricamente, el chavismo ha buscado vincularse a los deportistas venezolanos de mayor renombre internacional.

El caso más emblemático es el del esgrimista Rubén Limardo, quien en Londres 2012, ganó la segunda medalla de oro en la historia olímpica de Venezuela. Su hazaña quedó marcada porque, al regresar a Venezuela, asistió a un acto público donde Hugo Chávez lo condecoró.

Limardo incluso llegó a ser electo como diputado suplente por el Partido Socialista Unido de Venezuela en 2015, aunque dejó su carrera política de lado para continuar enfocándose en el deporte.

En noviembre de 2020, se hizo viral una imagen de Limardo trabajando como repartidor de Uber Eats en Polonia. Posteriormente, en Tokio 2020, fue eliminado en la primera ronda.

La delegación venezolana en Tokio 2020, compuesta por 43 atletas, es la más pequeña que envía el país caribeño a una cita olímpica desde Sidney 2000. Otro atleta venezolano, el boxeador Eldric Sella, compitió como representante del Equipo Olímpico de Refugiados.

Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas