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Tom Demenkoff: De pachuco a activista 

El actor coordina los programas de educación artística del Departamento de Correccionales de Nueva York.

Dar vida a Tommy Roberts, el joven pachuco encarcelado injustamente en la producción original de “Zoot Suit” (1979), de Luis Valdez, representó para el actor Tom Demenkoff el inicio de la aventura que lo convertiría en Director de Educación Artística del Departamento de Correccionales de la ciudad de Nueva York. En esta conversación que sostiene con el escritor Cris Franco, su viejo amigo y compañero en el elenco de “Zoot Suit”, Demenkoff habla sobre el poder del arte para sanar e inspirar.

Cris Franco: ¿Cómo llegaste a dirigir uno de los programas de educación artística en correccionales más grandes del país? 

Tom Demenkoff: Después de décadas dedicadas a la actuación, conocí a nuestra comunidad en situación de cárcel y me quedé impresionado por la cantidad de artistas talentosos que están tras las rejas. Cuando el entonces comisionado Joseph Ponte me pidió que lo ayudara a establecer lo que ahora es la Unidad de Bellas Artes y Artes Escénicas dentro de la División de Programas o DOC-Arts, no tuve más remedio que aceptar.

Nuestra misión es proporcionar “una sólida educación artística dentro de todas las cárceles, a través de una facultad interdisciplinaria, profesional y diversa de artistas residentes; desarrollar apoyo para asociaciones comunitarias sólidas y sostenibles y cultivar oportunidades de reinserción para las personas que viven bajo custodia y que desean perseguir sus pasiones y talentos artísticos una vez que sean liberadas”.

Tom Demenkoff acerca el arte a los miembros de la comunidad neoyorkina en situación de cárcel. En ocasiones, los internos le han comentado que el arte les da un propósito de vida y una experiencia de libertad. (Cortesía Tom Demenkoff)

¿Qué parte de tu experiencia profesional o personal te llevó a convertirte en director del programa? 

Mi primer plato de menudo.

Cuando trabajé bajo la dirección de Luis Valdez, tuve el privilegio de experimentar su atrevido estilo narrativo como el del Teatro Campesino. Sumergirme en la cultura del pachuco fue una lección de historia y, al mismo tiempo, una clase magistral de actuación. La experiencia me cambió para siempre como actor y como ser humano.

Déjame retroceder un poco. Nací y crecí en el norte del estado de Nueva York, lo cual difícilmente me prepararía para interpretar a un pachuco valiente en “Zoot Suit”. Adquirí el carácter para interpretar al anglo que sobrevive en las duras calles de East L.A. gracias a mis generosos compañeros de reparto chicanos que me instruyeron en los matices del lenguaje y el legado de esta vibrante comunidad latinx de la década de 1940.

Fue durante nuestras comidas compartidas entre funciones en los días de matinée que mi amigo y compañero de reparto Miguel Delgado me convenció de probar mi primer plato auténtico de menudo. “Zoot Suit” me mostró cómo abrirte a otras culturas te libera a las posibilidades de la vida.

Mi madre, Janette Demenkoff, también influyó mucho en mí. Ella fue una activista y educadora inspiradora que luchó por la alfabetización en las escuelas públicas y lanzó la primera organización sin fines de lucro a nivel nacional para niños desaparecidos: Child Find.

Tom Demenkoff coordina los programas de educación artística del Departamento de Correccionales de Nueva York. (Cortesía Tom Demenkoff)

¿Puedes relatar algún momento que ilustre cómo tu programa ha beneficiado a la gente en situación de cárcel?

Hay tantas historias inspiradoras del interior del penal. Una vez un preso me dijo, “gracias por permitirme sentir la libertad hoy”, porque lo ayudé a escribir un haiku. Nuestros hombres interpretaron “Otelo” para un público invitado y en algún momento uno de los artistas me dijo, “si hubiera descubierto cuánto amaba actuar antes de llegar aquí, no estaría aquí ahora. Estaría en la televisión”.

El momento más memorable fue en la cárcel del condado de Los Ángeles, donde tuve el privilegio de presentar a Maya Angelou con un gran grupo de mujeres, o acercar a alguien los escritos de Pablo Neruda, Gil Scott-Heron, Nikki Giovanni o Amanda Gorman, y ver cómo una ola de luz los cubre mientras devoran las palabras de las páginas.

Un estudiante que había estado aislado por mucho tiempo me dijo cuánto odiaba el himno nacional. Lo escuché y le pedí que escribiera uno nuevo. Lo hizo, y lo sorprendí al traer a 16 vocalistas del histórico Cantori Chorus de Nueva York para cantar su versión en vivo afuera de la puerta de su celda. Tomó el teléfono, llamó a su madre e hizo que el coro hiciera un “encore” para ella. Con experiencias como estas, mis días “promedio” siempre están muy por encima del promedio.

¿Cuáles son los desafíos de dirigir una escuela de artes en una cárcel? 

Hay muchos. Pero nos mantenemos abiertos a opciones creativas y transformamos cualquier espacio disponible en un teatro, estudio de danza o laboratorio de escritores. Esto refuerza lo que enseñamos a nuestros estudiantes: que cualquiera puede crear arte en cualquier lugar y en cualquier momento. Es enriquecedor para los internos saber que, como artistas, pueden ser dueños de su espacio y su trabajo.

Los participantes en los programas aprenden diversas expresiones artísticas, incluyendo la música. (Cortesía Tom Demenkoff)

¿A qué tipo de programas tienen acceso tus estudiantes? 

Hay una amplia selección: servicios sociales, información de reinserción social, recursos de la biblioteca de derecho y cursos de la escuela secundaria y la universidad, películas, juegos y programación de enriquecimiento artístico. Hemos desarrollado cursos para que todos nuestros proveedores mantengan la presencia que tenían antes de COVID-19, y ahora, cuando volvemos a la vida normal, este contenido se queda en nuestra biblioteca de recursos de educación artística.

¿Qué porcentaje de sus estudiantes son hispanohablantes? 

Aproximadamente el 33 por ciento, por lo que intentamos ofrecer una programación que llegue a los intereses culturales de todos.

¿Qué tipo de programación es más popular entre la población [encarcelada]? 

La música. Presentamos conciertos, orquestas, coros, solistas y pequeños conjuntos. En las tabletas, The Right Now Project ofrece una colección ecléctica de artistas internacionales con presentaciones, conversaciones y videos de meditación consciente. También ofrecemos escritura creativa en todos los niveles, lo cual alimenta [la creatividad de] poetas, novelistas, letristas y dramaturgos. Evelina Fernández, dramaturga y compañera de elenco de “Zoot Suit”, nos permitió transmitir su concurso anual navideño ‘La Virgen de Guadalupe’, presentado por la Compañía de Teatro Latino. Fue muy bien recibido. Nuestros programas de dibujo y artesanía reaniman nuestras instalaciones con hermosos murales. Y, por supuesto, las comedias son populares.

La obra “57 Chevy”, escrita por Cris Franco, se presentó en la prisión, como parte del programa que coordina Demenkoff. (Cortesía Tom Demenkoff)

Me felicitaron mucho cuando incluiste “57 Chevy” en tu programación. 

Cuando escuché que habías convertido las historias reales de tu infancia sobre ti, tu padre y su amado auto clásico en una obra de teatro, supe que sería una oferta maravillosa para nuestros estudiantes y que sería graciosa. Y lo gracioso en verdad funciona en la cárcel.

Quise presentar “57 Chevy” porque se trata de la familia, un tema importante para quienes están en prisión. Las personas encarceladas siempre buscan formas de conectarse con quienes las esperan en el exterior. Dado que “57 Chevy” ofrece una mirada alegre a una familia normal, provee [a los estudiantes] una transición natural a las discusiones sobre el humor en la vida cotidiana normal (que es lo que esperan tener todos mis alumnos: una vida cotidiana normal).

¿Cómo sientes que ser parte de este programa ha impactado tu comprensión de cómo la creatividad impacta nuestra humanidad? 

Es hora de hablar en serio. Al inicio de mi carrera fui casi siempre el típico actor ensimismado. Tuve los éxitos que me tocaba tener, disfruté del oropel que los acompañaba y quería más… tanto, que olvidé que me había propuesto tener un propósito en la vida. Compartir las habilidades que había adquirido con los internos fue el cambio dramático que necesitaba.

Tom Demenkoff se involucra en los talleres y trabaja en contacto directo con los internos. (Cortesía Tom Demenkoff)

¿Qué consejo daría a los educadores interesados en llevar arte a comunidades desfavorecidas o marginadas? 

Tuve la suerte de que, en la década de 1970, mientras actuaba en la producción original de Nueva York del musical “Godspell”, de Steven Schwartz, participé en un evento promocional con el elenco. Fuimos a Rikers Island para realizar el espectáculo. Era mi primera vez en la cárcel y lo que me llamó la atención fue lo activamente que la audiencia interactuó con la función. Al principio fue un shock, pero pronto se convirtió en algo más significativo.

Mi consejo es animar a los jóvenes creativos a dar un salto. Vayan a actuar, escribir, cantar o bailar donde no haya escritura, actuación, canto o baile. Intégrense a todos los esfuerzos de promoción en los que su compañía de teatro o su compañía productora estén involucradas. Y, si no hay ninguno, inicien uno. O dos. O una docena. Hay tantas escuelas, centros comunitarios, museos, hospitales, comunidades terapéuticas y cárceles que necesitan desesperadamente programas de arte. El arte es una celebración de nuestra humanidad a través de una expresión gloriosa. Ninguna escuela los capacitará para llegar a esta población, así que trabajen bajo la guía de un profesional experimentado. Y no tengan miedo de ofrecerse como voluntarios. Preséntense. ¡Y vuelen alto!

Para más información sobre cómo contribuir con contenido creativo o desarrollar una asociación con el Departamento de Correccionales de la ciudad de Nueva York, escriba a Tom Demenkoff a: [email protected]

En un programa similar en México, la Compañía de Teatro Penitenciario da una oportunidad de expresión a personas que buscan cambiar su vida. 

Para ver la nueva comedia de Cris Franco, “57 Chevy”, ingrese a www.SDRep.org

Tom Demenkoff: From Pachuco to Activist to “57 Chevy” Fan se publicó por primera vez en LatinHeat Entertainment.

(Traducido y editado por Gabriela Olmos. Editado Por Melanie Slone)