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No todos regresaremos a la oficina: Estados Unidos se alista para volverse híbrido

Empresas no han preguntado a sus trabajadores sus preferencias sobre el trabajo remoto o presencial, pero expertos afirman que prevalecerán los planes de trabajo híbridos. 

Solamente el 44 por ciento de los empleadores en Estados Unidos consultó las preferencias de los trabajadores para regresar a la oficina, según un estudio realizado por la organización de entrenamiento ejecutivo Vistage.

El estudio reporta que la mayor parte de las empresas con empleados que han adoptado el trabajo remoto debido a las restricciones de COVID-19 creó políticas sobre la forma de proceder cuando las medidas se relajaran, sin preguntar por las preferencias de los empleados.

Cerca del 50 por ciento de los trabajos en Estados Unidos no puede llevarse a cabo de manera remota, dijo Robert Pozen, profesor senior de la Escuela de Administración Sloan del MIT, y coautor de “Remote, Inc.: Cómo prosperar en el trabajo, estés donde estés” (“Remote, Inc.: How to Thrive at Work — Wherever You Are”).

Pero entre la mitad restante que puede trabajar de manera remota — dijeron expertos a Zenger — había variaciones significativas en cuanto a género, edad, lugar de trabajo y el sector en el que laboran, las cuales influyen sobre su actitud hacia el regreso a la oficina en su totalidad, en parte o en nada.

Las mujeres y empleados afroamericanos son más propensos a mantener el trabajo remoto, igual que los millennials y las personas en los llamados “estados azules” (donde la mayoría vota por el partido Demócrata), mientras que la generación X — personas de entre 41 y 65 años — y los residentes de los estados “rojos” (mayoritariamente Republicanos) son más propensos a aceptar el regreso al tiempo completo en la oficina, según dijeron.

Menos del 50 por ciento de los empleadores aplicó una encuesta a sus empleados para desarrollar nuevos modelos de fuerza de trabajo. (Vistage). “Al desarrollar su nuevo modelo laboral, ¿han preguntado a los empleados respecto a su preferencia? Sí; No, pero pienso hacerlo; No; Otro, favor de especificar”

Algunas de las empresas más grandes en Estados Unidos se han enfrentado públicamente en las últimas semanas con las opiniones fracturadas de la fuerza laboral sobre si volver a las oficinas y cómo hacerlo.

A principios de junio, después de que Apple anunció un regreso a las oficinas los días lunes, martes y jueves a partir de septiembre, empleados respondieron mediante una carta dirigida al director ejecutivo Tim Cook, en la que le pidieron más flexibilidad para el trabajo remoto.

Amazon y Uber también cambiaron el mes pasado de planes presenciales más ambiciosos a modelos híbridos flexibles.

Sin embargo, algunos de los bancos más grandes han tomado un método más estricto. Goldman Sachs solicitó que la mayoría de sus empleados regresara a la oficina el mes pasado, mientras que Morgan Stanley espera que sus empleados regresen en septiembre, si es que tienen comprobante de vacunación.

Jamie Dimon, el director ejecutivo de JP Morgan Chase, se ha pronunciado a favor de un regreso a escala completa a la oficina. En un evento del consejo directivo del “Wall Street Journal”, en mayo, Dimon dijo que, “el trabajo remoto no funciona para personas que buscan avanzar profesionalmente, no es favorable para la cultura ni para la generación de ideas”.

James Bailey, profesor de desarrollo de liderazgo en la Escuela de Negocios de la Universidad George Washington en Washington DC, dijo a Zenger que muchas empresas temen que, si se mantienen alejadas, nunca alcanzarán el mismo nivel prepandémico de cultura empresarial.

“No se puede construir cultura de manera remota”, dijo Bailey. “Simplemente no es posible”.

Bailey encuestó a cerca de 500 ejecutivos sobre sus preferencias respecto al regreso a la oficina y probó las diferencias entre los grupos de edad. Encontró que los millennials eran los opositores más contundentes al trabajo presencial, en tanto que los miembros de la generación X eran los más partidarios, y los baby boomers se situaron en el punto medio.

Apple Park, en Cupertino, California, es la sede de la compañía tecnológica. Su director ejecutivo, Tim Cook ha enfrentado resistencia al pedir a los trabajadores que regresaran a la oficina. (Justin Sullivan/ Getty Images)

Bhrugu Pange, director general de consultoría de gestión global en AArete’s Technology Solutions, una empresa de consultoría, dijo a Zenger que la política del área geográfica en la que se encuentra una oficina determinada es un factor importante en los planes de regreso.

Los negocios en los estados de inclinación republicana han sido más receptivos cuando se trata de reabrir, mientras que los estados azules tienden a sentirse más cautelosos con la idea.

A menor escala, el tipo de comunidad también importa. El personal en oficinas ubicadas en áreas urbanas estrechas y densamente pobladas se mostró menos entusiasta hacia las políticas de trabajo presencial que el de las oficinas ubicadas en los suburbios, dijo Pange.

Dijo que, al momento de crear políticas de regreso al trabajo, los líderes empresariales tienden a seguir el ejemplo de los políticos en términos de reapertura, en parte porque es “un momento muy confuso” para que los ejecutivos tomen las decisiones correctas respecto a las preferencias de sus empleados.

También dijo que las mujeres, quienes perdieron cerca de un millón más de empleos que los hombres desde que la pandemia empezó, prefieren los modelos de trabajo híbridos, con una mezcla de flexibilidad entre la casa y la oficina. La pandemia impactó en las carreras profesionales de las madres trabajadoras e incrementó sus responsabilidades hogareñas, mucho más que las de mujeres sin hijos, de acuerdo con McKinsey & Company.

El trabajo remoto se convirtió en la regla durante los confinamientos. Es importante abrir un espacio físico y psicológico en los hogares exclusivamente para realizarlo. 

No obstante, Pange dijo que, cuando las mujeres no se pueden presentar en persona en el trabajo, debido a problemas con el cuidado de los hijos, esto puede desembocar en que los ejecutivos varones tengan percepciones erróneas de que las mujeres no son aptas o no están calificadas para sus puestos.

También hay una variación por sector. Según el estudio de retorno al trabajo de 2021, del Best Practice Institute, el 64 por ciento de los empleados prefirió un entorno remoto donde pudieran trabajar desde casa, al menos con jornada parcial. Aquellos en el sector farmacéutico y de salud constituían la mayoría de los empleados que querían permanecer alejados, mientras que aquellos en los sectores de soporte empresarial y logística eran más propensos a querer regresar a la oficina.

Louis Carter, director ejecutivo del Best Practice Institute y autor del estudio, encontró que el 76 por ciento de los encuestados sentía que su productividad personal mejora al trabajar desde casa.

Pero dijo que la productividad dependía de las experiencias previas que tengan los empleados con el trabajo remoto, y de las condiciones de trabajo en su hogar.

Mientras que los empleados pueden enfrentarse a largos trayectos al trabajo y a interrupciones de colegas en la oficina, Carter dijo que en casa las interrupciones pueden provenir de niños o mascotas.

“Es una gran variable en cuanto a cuál distrae más”, dijo.

Las mujeres perdieron un millón de empleos netos más que los hombres desde el inicio de la pandemia. (Center for American Progress) 

Gleb Tsipursky, director ejecutivo de Disaster Avoidance Experts, una firma consultora para la prevención de desastres, y autor de “Resiliencia: adaptarse y planificar para la nueva anormalidad de la pandemia de coronavirus COVID-19” (“Resilience: Adapt and Plan for the New Abnormal of the COVID-19 Coronavirus Pandemic”) dijo que las minorías, sobre todos los empleados afrodescendientes, son más propensos a desear trabajar desde casa, por aspectos relacionados con la discriminación en la oficina.

Al intentar descifrar por qué tantas empresas ignoraron las preferencias de sus empleados y tuvieron que cambiar sus decisiones de retorno al trabajo, Tsipursky dijo que los empleadores tienden a actuar en función de lo que les resulta más familiar, mediante lo que él llama sesgo de status quo y sesgo de anclaje.

Cuando los ejecutivos propusieron ambiciosos retornos a la oficina sin preguntar primero a sus empleados, descartaron creencias que contradecían las suyas, un ejemplo de sesgo de confirmación, según Tsipursky.

Expertos dijeron creer que la mayoría de las empresas tomará la medida de ofrecer a todos sus empleados de oficina un modelo de trabajo híbrido.

Pozen piensa que las empresas crearán equipos de trabajadores que “se rotarán en el mismo espacio, dos o tres días de la semana” para poder ahorrar en bienes raíces, además de permitir cierto tiempo de colaboración presencial.

Y Pange dijo que habría un “tremendo margen de oportunidad” de desarrollar e implementar tecnología nueva, con el fin de mejorar el entorno de trabajo híbrido para aquellos que desean trabajar desde casa.

Pange agregó que un modelo híbrido de trabajo, con días de oficina asignados, podría ayudar a disminuir el agotamiento de los empleados al aclarar las líneas difusas entre el trabajo y el tiempo de ocio.

“Este pico de productividad [remota] no es sostenible, por lo que creo que colapsará”, dijo Pange. “Entonces, en un giro irónico, regresar a la oficina podría prestarse mejor para tener un equilibrio entre el trabajo y la vida”.

(Traducción de Yerem Mújica. Editado por Yerem Mújica y Melanie Slone)