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Lo que hay detrás de la protesta inédita en Cuba, y el rol de Internet

El presidente Díaz-Canel responsabiliza a Estados Unidos de las protestas más grandes que Cuba ha vivido en décadas.

Este domingo, varias ciudades de Cuba se convirtieron en el foco de las mayores manifestaciones políticas desde al menos 1994. La isla vive en estos días uno de sus períodos de mayor agitación desde el ascenso de la revolución liderada por Fidel Castro en 1959.

Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba desde 2018, ha acusado al gobierno de Estados Unidos de intentar desestabilizar al régimen de La Habana. Díaz-Canel, el primer mandatario de la isla que no luchó en la revolución cubana, asumió poder después de que Fidel Castro (1959–2008) y su hermano Raúl (2008–2018) dejaran la presidencia.

Díaz-Canel pidió a sus seguidores que salieran a las calles a combatir las protestas.

La Casa Blanca, a través de su secretaria de prensa, Jen Psaki, respondió que “las protestas en Cuba son expresiones espontáneas de gente que está exhausta por la mala gestión económica y represión del gobierno cubano, inspiradas por la dura vida diaria en Cuba, no por gente en otro país”.

“Estamos hablando de un estallido social que ha ocurrido en estas circunstancias porque hay un agravamiento de las condiciones sociopolíticas y económicas en el país”, dijo Masiel Rangel Giró, doctora en Ciencias Políticas y Sociales y ciudadana cubana.

Las protestas comenzaron en San Antonio de los Baños, al suroeste de La Habana, pero rápidamente se extendieron por todo el país, gracias a las redes sociales. En la capital se congregaron mil personas frente al Capitolio antes de que las fuerzas de seguridad dispersaran la manifestación.

“Los regímenes autoritarios siempre están buscando desorganizar, desalentar y amedrentar a la oposición y las sociedades, mostrarles que luchar es inútil y que es más seguro agachar la cabeza”, dijo Iván Rojas Álvarez, internacionalista venezolano.

Gente en la comunidad ‘Little Havana’, en Miami, Florida, apoya las protestas en Cuba el 11 de julio. (Anna Moneymaker/Getty Images)

Antes de las reformas llevadas a cabo por Raúl Castro, la conectividad de los cubanos era mucho más limitada. Pero hoy, el Internet permitió difundir las convocatorias e hizo posible que se hiciera eco de las protestas fuera de la isla. Según Pedro Pablo Aguilera, periodista y analista de medios cubano, esta es la única decisión que los cubanos le pueden agradecer al gobierno de Raúl Castro.

“La conectividad que ha tenido la gente en Cuba, en todo el país, entre Santiago, Santa Clara, Camagüey, La Habana… ha sido gracias a las redes sociales. Por eso, en estos momentos, la respuesta del gobierno ha sido cortar el acceso a Internet”, dijo Aguilera.

“En gran medida, las personas han ido perdiendo el miedo. Las redes sociales han constituido un espacio donde las personas expresan su criterio, y eso abre la posibilidad de que se sientan acogidas. En otras circunstancias como el maleconazo [protestas del 5 de agosto de 1994], no teníamos Internet”, dijo Rangel Giró.

Desde el inicio de las protestas, los cubanos han sufrido bloqueos a la conectividad de Internet desde las plataformas de telefonía estatales.

La organización a favor de la libertad en línea NetBlocks confirmó el hecho. “Confirmado: Redes sociales y plataformas de mensajes restringidos en #Cuba el lunes en el servicio de Internet controlado por el estado, ETECSA; datos de redes en tiempo real corroboran reportes de interrupciones de Internet entre crecientes manifestaciones contra el gobierno; incidente en desarrollo #CubaSOS”, publica en Twitter.

Cuba atraviesa varios problemas que despertaron el malestar de la población.

“Es una serie de cuestiones, no es que podemos decir que es solo por la pandemia o solo por la situación económica o el desabastecimiento de alimentos. Hay una serie de medidas que realmente ha afectado mucho a la población”, dijo Rangel Giró.

Antes del surgimiento de las protestas, Cuba vivía su peor período de contagios de COVID-19 desde el inicio de la pandemia. El colapso de los centros de salud y los récords de contagios diarios y muertes se encuentran entre los detonadores de los disturbios. Pero, según los opositores del régimen, las cifras no reflejan la magnitud de la emergencia sanitaria en la isla.

También por la pandemia, la principal industria económica de Cuba se encuentra paralizada. El pasado marzo Cuba estaba recibiendo solo un cuarto de los turistas que acogía antes de la pandemia. Esto, sumado al desplome económico de Venezuela (el principal aliado comercial y estratégico de Cuba), ha generado que el gobierno tome medidas económicas impopulares: retiro de subsidios, fin del sistema de la doble moneda e incentivos a la actividad económica privada.

En medio de una recesión, esto ha generado una inusual inflación, mayor desabastecimiento de productos básicos y aumento de tarifas de servicios básicos. El pasado diciembre, el gobierno elevó el salario mínimo de 17 a 87 dólares, pero los cubanos dicen que el incremento es insuficiente.

“Hay generaciones enteras que no han visto una prosperidad económica y social en el país. Al contrario, han visto un encierro cada vez mayor hacia dentro del país, y por las características del gobierno cubano que es un régimen totalitario … ha habido un cerco alrededor de las ideas [a las] que han ido convocando los actores de la sociedad civil”, dijo Rangel Giró.

A pesar de esto, la principal consigna de los manifestantes cubanos no recae en mejores medidas sanitarias o económicas.

“En Cuba han venido sucediendo una serie de iniciativas ciudadanas [organizadas por] grupos de amigos y conocidos de espacios sociales críticos y distintas formas de organización social independiente de artistas, intelectuales y comunidades que han ido expresándose cada vez más de una manera crítica en distintos espacios, sobre todo en espacios públicos, aprovechando que el acceso al Internet en Cuba ha aumentado en los últimos años”, dijo Rangel Giró.

“Las personas toman partido en función de decidir sobre sus vidas. Ahora toman conciencia de que tienen que resolver el problema por sí mismos, pero en lo público, en la calle, donde se juega la vida pública, y no seguir resistiendo estoicamente todas las decisiones [que toma el gobierno]”, agregó.

“Patria y Vida” es el título de una canción de los artistas cubanos de renombre internacional Yotuel Romero, Gente de Zona, Descemer Bueno, Maykel Osorbo y El Funky. Con el auge del Movimiento San Isidro en la isla y gracias al aumento de la conectividad, en pocas semanas esta canción alcanzó millones de reproducciones en YouTube y se convirtió en un himno contra el gobierno.

En un país que no tiene prensa libre, las iniciativas ciudadanas representan una alternativa mucho más confiable que los medios tradicionales.

“Los medios de comunicación en Cuba no son medios de comunicación, son medios de propaganda. Ellos responden a un guion que está revisado día a día por el departamento ideológico del comité central del Partido Comunista de Cuba”, dijo Aguilera.

“Hay una fuerte y severa censura. Por lo tanto, cada mención que haga la televisión, la radio o la prensa no será nunca desde los principios clásicos del periodismo, de la búsqueda de la veracidad y el contraste de fuentes. … Están repitiendo el mismo discurso de Chávez [expresidente de Venezuela] cuando hablaba de un golpe blando. … Están tratando de tomar la experiencia venezolana para condenar y actuar contra los grupos que protestan”, dijo.

Camila Cabello y Gloria Estefan muestran su apoyo a las protestas de Cuba y quieren que la información llegue a más gente. 

La aparente apertura del gobierno de Díaz-Canel ha oxigenado, sin querer, a la disidencia cubana.

“Con esta nueva constitución que tenemos, se abre la posibilidad de reconocer derechos políticos como el derecho a la manifestación o la libre reunión, que es algo que no estaba establecido en la antigua constitución”, dijo Rangel Giró. “Las personas han comenzado a comprender que es un derecho manifestarse con ideas opuestas al gobierno”.

Sin embargo, estos derechos no son respetados en la práctica. Diferentes agrupaciones, como el Movimiento San Isidro, han denunciado más de 60 desapariciones de manifestantes, presuntamente a manos de cuerpos represivos de la dictadura.

Los demás gobiernos de la región, para los cuales Cuba es un punto de desencuentro, siguen los disturbios con interés.

Cuba tiene un papel importante en el imaginario de la izquierda en Occidente”, dijo Rojas Álvarez. “Es la referencia del ideal revolucionario para muchos, la idea de llegar y poder romper con las estructuras y, de paso, retar a Estados Unidos”, dijo. “Es algo casi sentimental, romántico, así traten de racionalizarlo con supuestos éxitos en salud o educación”.

Según Rojas Álvarez, las reacciones de otros gobiernos como el mexicano al condenar las protestas parten de dichas ideas. “Eso genera una predisposición a ser solidarios con Cuba, o al menos abstenerse en criticar a la dictadura, porque es parte del universo cultural, no solo de muchos políticos, sino de muchos de los votantes de estos”.

Para la mañana del martes las protestas continuaban en algunas ciudades, pero la información al respecto es escasa por el bloqueo de Internet ordenado por las autoridades.

(Editado por Melanie Slone y Gabriela Alejandra Olmos)