Menu

Deforestación en Brasil: descuido, contrabando y explotación económica

El ministro de Medio Ambiente fue destituido de su cargo por presuntamente participar en un plan de contrabando forestal. 

PORTO ALEGRE, Brasil — En Brasil, ya se han deforestado 800 mil km² de la selva amazónica, el 20 por ciento del total de bosques en el país, muestran datos del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente en la Amazonia (Imazon).

“La deforestación es un problema crónico. Brasil fue el que más deforestó entre los países de la Pan-Amazonia. Para que tenga un ejemplo, el área deforestada equivale al tamaño de aproximadamente de los estados de California, en Estados Unidos”, dijo el geólogo e investigador de Imazon, Carlos Souza.

El ambientalista agregó que el 20 por ciento de la selva amazónica deforestada en Brasil es suficiente para desarrollar la agroindustria en la región y realizar una reforma agraria para asentar poblaciones campesinas, y aún tener áreas para la restauración forestal. “No necesitamos avanzar en el otro 80 por ciento de la floresta”, dijo.

Carlos Souza es geólogo e investigador de Imazon, en Brasil. (Cortesía Carlos Souza)

El gobierno actual no ha ofrecido una política al respecto.

El 23 de junio, el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, fue destituido de su cargo. La Policía Federal investiga a Salles por presuntamente participar en un plan de contrabando forestal. Hay sospecha de exportación ilegal de madera, de Brasil a Estados Unidos y Europa. Joaquim Alvaro Pereira Leite es el nuevo ministro de Medio Ambiente del país.

Además, desde que asumió la presidencia de Brasil en 2019, el presidente Jair Bolsonaro (sin partido) cortó los fondos del Instituto Brasileño del Medio Ambiente (IBAMA). En abril de este año, el gobierno federal anunció un recorte de 240 millones de reales en el presupuesto general destinado al Ministerio del Ambiente.

La reducción presupuestaria afecta los programas de protección ambiental coordinados por el Instituto de Biodiversidad Chico Mendes (ICMBio) y por Ibama. Souza afirmó que la deforestación en la selva amazónica en 2020 alcanzó los 11 mil km², y que se estima que llegará a una superficie de 15 mil km² a fines de este año. “Desafortunadamente, no hay una señal efectiva del gobierno actual para combatir la deforestación”, dijo.

Rodovia Transamazonica, la carretera que atraviesa la Amazonia, se construye en Altamira, Pará. (Luciano Nagel/Zenger) 

Souza recordó que, de 2005 a 2012, se registró una reducción significativa en la tasa de deforestación, gracias a las iniciativas llevadas a cabo en su momento por el Plan de Acción para la Prevención y Control de la Deforestación en Amazonia Legal (PPCDAM), lanzado en 2004, como respuesta del gobierno a las crecientes tasas de deforestación.

A partir de 2012, con la presidenta Dilma Rousseff (PT, Partido de los Trabajadores) en el poder, los esfuerzos brasileños para reducir la deforestación en la Amazonia brasileña colapsaron con la creación del Nuevo Código Forestal (Ley 12.651). La ley regula el indulto de multas por deforestación ilegal cometidas antes de 2008. Este fue uno de los principales estandartes ruralistas durante la redacción de la nueva ley, y es muy criticado por los ambientalistas hasta el día de hoy.

“El gobierno de Dilma Rousseff (PT) y Michel Temer (MDB) [Movimiento Democrático de Brasil] no fueron tan incisivos en la lucha contra la deforestación en la selva amazónica. Ambos relajaron las reglas y el control de la deforestación. El presidente Jair Bolsonaro desmanteló la política ambiental brasileña y señaló que es posible deforestar aún más”, dijo Souza.

Entre las principales causas de deforestación en la selva amazónica, además de las actividades ganaderas, destacan los proyectos de extracción de madera, la minería y el fomento de la ocupación ilegal de tierras públicas. Las regiones sur y sureste del estado de Amazonas son los principales objetivos de deforestación.

Ganado circulando por la Rodovia Transamazonica, en Pará. (Luciano Nagel/Zenger) 

La Amazonia Legal, que abarca nueve estados brasileños, Acre, Amapá, Amazonas, Mato Grosso, Pará, Rondônia, Roraima, Tocantins y parte de Maranhão, tenía 810 km² de su territorio deforestado en marzo de 2021. Estos datos, registrados por Imazon, se obtuvieron a través del Sistema de Alerta de Deforestación (SAD), que monitora las áreas deforestadas en la región vía satélite.

Hubo un incremento de 216 por ciento en la deforestación respecto al mismo mes del año pasado, cuando sumaba 256 km². Esta área representa el valor más alto en los últimos 10 años para el mes de marzo.

El estado de Pará, en la región norte del país, presenta la mayor deforestación (35 por ciento) en relación con los demás que conforman la Amazonia Legal, seguido de Mato Grosso (25 por ciento). Juntos concentran el 60 por ciento de la deforestación detectada en la selva amazónica en marzo de 2021.

“El proceso de deforestación en el estado de Pará tiene que ver con el proceso de ocupación del territorio; esto es histórico. Pará es un laboratorio de desafíos y muy diverso en términos económicos. Todo lo que existe aquí no existe en otros estados brasileños, por ejemplo, la cantidad de carreteras federales, la minería, dos enormes centrales hidroeléctricas y grandes explotaciones ganaderas”, dijo el secretario de Medio Ambiente de Pará, Mauro O’de Almeida.

Mauro O’de Almeida está al comando de la Secretaria del Medio Ambiente de Pará desde 2019. (Cortesía Mauro O’de Almeida)

Los municipios de Pará que lideran la deforestación inlcuyen: São Félix do Xingu, Novo Progresso, Altamira, Itaituba y Jacareacanga, estos dos últimos en la ruta de las carreteras Transamazônica y Santarém–Cuiabá. Para frenar la aceleración de los delitos ambientales, como incendios y deforestación, el secretario O’de Almeida afirmó que, en agosto de 2020, el gobierno del estado elaboró ​​el Plan Estatal Agora Amazónica (PEAA), la principal plataforma de acciones para la reducción sostenida de la deforestación.

Este proyecto tiene como objetivo promover la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de la conversión de bosques y usos del suelo en un 37 por ciento para 2030, y se basa, según Mauro O’de Almeida, en cinco estructuras: fiscalización; licencias y monitoreo ambiental; planificación territorial, territorial y ambiental; desarrollo socioeconómico de bajas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI); y financiamiento ambiental a largo plazo.

La selva tropical más grande del mundo

El tamaño de la selva amazónica es de 6.5 millones de km² y se extiende por 9 países de América del Sur: Brasil, Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador, Surinam, Guyana y Guayana Francesa. La parte brasileña equivale a 4,196.943 km², lo que lo hace el bioma más grande.

Según Carlos Durigan, geógrafo y director de la organización no gubernamental WCS-Brasil, la deforestación en la Amazonia se dirige actualmente más hacia el sur del estado de Amazonas, en los municipios de Humaitá, Lábrea, Tapauá, Pauini e Itamarati.

La distancia de la capital (Manaos) y el difícil acceso a algunos municipios son factores que llevan a esta región a quedar desatendida por las autoridades responsables. Durigan afirmó que WCS-Brasil ha apoyado a las agencias ambientales, el Instituto Chico Mendes de Biodiversidad (ICMBio) y la Secretaría de Ambiente de Amazonas en el manejo de áreas protegidas y en la producción y análisis de datos a través de acciones de monitoreo de deforestación e incendios.

Deforestación en la floresta Amazónica en el municipio de Novo Progresso. (Marizilda Cruppe – Amazon/RealAmazon)

Amazonia Boliviana

La directora de Investigación y Manejo del Conocimiento de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), Marlene Quintanilla, dijo que las tierras bajas de Bolivia en una época estaban poco pobladas, pues la población estaba más concentrada en la alta montaña, debido a factores económicos como la explotación de minerales. Luego, a partir de la década de 1980, se inició una migración a las zonas bajas, lo que provocó la deforestación de la selva amazónica boliviana.

‘’El problema en Bolivia es que tenemos una ley que en su momento fue muy beneficiosa, la ley de distribución de tierras, ley INRA, donde la tierra es para quien la trabaja. El propietario o quien demanda la tierra tiene que deforestar porque tiene de demostrar que cumple una función económica y social”, dijo Quintanilla.

La ambientalista Marlene Quintanilla lucha por la protección de la selva amazónica en territorio boliviano. (Cortesía Marlene Quintanilla)

“Para los bosques se está utilizando esa misma filosofía, que no se aplica. La ley no está interpretada así. Las personas que emiten las titulaciones dicen que, para que tenga una función económica y social, debe tener agricultura o ganadería, y el bosque es considerado como una tierra floja. Esto está impulsando mucha deforestación por estos propietarios que se están asentando, y las tierras en Bolivia no tienen tanta producción; los suelos son pobres, no son fértiles, entonces las acaban vendiendo”.

Bolivia es el segundo país, después de Brasil, que más deforesta en Sudamérica. Junto a la minería, la tala y la explotación económica descontrolada, los incendios fueron responsables de la destrucción de casi 2 millones de hectáreas de selva amazónica en territorio boliviano entre 2002 y 2019.

“Bolivia ya ha perdido alrededor del 8 por ciento de su Selva Amazónica original, en el período 2000–2018. Sin embargo, a nivel histórico, hay una pérdida del 15 por ciento de 1970 a 2019”, dijo Quintanilla.

Amazonia por país, en hectáreas

Bolivia: 48,004,900

Brasil: 421,335,900

Colombia: 48,529,100

Ecuador: 10,345,700

Guyana Francesa: 8,063,000

Guyana: 21,115,600

Perú: 78,899,500

Surinam: 14,652,300

Venezuela: 47,021,900

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)