Menu

Esta es la joven inmigrante latina al frente de la primera tienda ‘zero waste’ de Boston

La tienda Uvida está lista para atraer a clientes preocupados con el ambiente.

BOSTON  — En una tienda soleada, no lejos del puerto de Boston Harbor, María Vasco se para al lado de la caja registradora, sonriente, pero nerviosa, mientras observa a uno de sus dos primeros empleados registrar la venta de un cliente.

Durante más de un año, Vasco fue la única empleada, además de fundadora y directora ejecutiva, de Uvida, la primera tienda ‘zero-waste’ de Boston.

El nombre de la tienda proviene de la palabra ‘vida’. Vasco cuenta que dice a los clientes que ‘das vida’ al comprar productos libres de plástico que reducen los desechos.

Uvida ofrece una variedad de productos básicos para el hogar sin plástico en los empaques, desde desodorante y bálsamo labial en tubos de cartón hasta pañuelos y papel higiénico fabricados con materiales reciclados.

“El negocio lo conformo solamente yo, lo cual era genial al principio, pero empecé a aislarme; era desbordante para mí. Justo ahora es la primera vez que cuento con empleados’’, dijo Vasco a Zenger.

La tienda abrió en diciembre pasado durante la pandemia, pero Vasco lanzó el negocio como tienda en línea en 2019, mientras era estudiante de tiempo completo en la Universidad de Massachusetts-Boston.

Uvida ofrece también una pequeña sección de ropa con productos de segunda mano. (Stella Lorence)

“Trabajé medio tiempo en restaurantes y como becaria solo para llegar al fin de mes con los pagos. Luego, por la noche, me quedaba despierta hasta las cuatro de la mañana haciendo estudios de mercado, viendo productos, haciendo mi sitio web”, dijo Vasco. “Y fue el mejor momento de mi vida. Me estaba divirtiendo tanto haciéndolo que no importaba cuán ocupada estuviera. Siempre me hice el tiempo para eso”.

Vasco comenzó su defensa del ambiente cuando estaba en la preparatoria, mientras formaba parte del equipo de debate. Ahí es donde se encontró por primera vez con la estadística de que en 2050, el océano tendría más plástico que peces.

‘Nunca pensé que la chispa que sentí se basara en las cosas que estaba defendiendo; pensé que era porque estaba debatiendo’, dijo Vasco.

Cuando llegó el momento de entrar a la universidad, Vasco, quien nació en Cali, Colombia, y se mudó a East Boston a los cuatro años, eligió asistir a UMass-Boston por su diversidad y accesibilidad económica. Ella fue indocumentada hasta su tercer año de universidad, lo que la hizo inelegible para recibir ayuda financiera, pero Massachusetts permite que los estudiantes indocumentados paguen la matrícula estatal. El entrenador de debate de Vasco le sugirió que buscara un título en Ciencias Políticas.

“Desde el primer semestre, yo pensaba, ‘De ninguna manera. No puedo hacer esto’. Simplemente no era lo mío”. Mientras buscaba una clase para cumplir con un requisito de Ciencias, Vasco aterrizó en Ciencias Ambientales y rápidamente se enamoró de ellas. Después de cambiar su especialidad, empezó a conversar con sus profesores fuera de clases, donde aprendió sobre sus áreas específicas de investigación y experiencia. Mediante esas pláticas, Vasco decidió que se quería enfocar en la contaminación plástica.

“Esto es algo que puedo controlar porque toco plásticos todos los días”, recuerda Vasco. Fue durante su primer año de universidad cuando Vasco comenzó a probar productos libres de plásticos. Había algunos que amaba y otros que no, pero comprarlos requería mucha investigación en línea. Cuando se decidía por un producto que le gustaba, tenía que recordar el sitio web para reabastecerse. Quería una curaduría de los productos que le gustaban en una sola tienda, y eso detonó su idea de Uvida.

“Soy mi propio cliente idea”, dijo Vasco. “Yo también necesito compras libres de plásticos. Yo misma uso todos esos productos, por lo que me di cuenta de que si no existe esa tienda, incluso en mi propia ciudad, y tengo que ser yo quien la tenga, pues entonces la tendré”.

Aunque su escaparate ha estado abierto durante unos seis meses, María Vasco está planeando una ceremonia de inauguración ahora que se han levantado las restricciones pandémicas. (Stella Lorence)

Progreso

Durante el tercer año de universidad de Vasco, ella solicitó la Beca para Emprendedores de 5 mil dólares, fundada por Dan Phillips, quien era profesor de UMASS-Boston en ese momento. Como parte de la beca, recibió un año de tutoría de Dan Phillips, quien la instruyó en la importancia de la investigación de mercado y la ayudó a lanzar el sitio web de Uvida.

“Esa fue básicamente la luz verde para mí. Tengo este cheque de 5 mil dólares. Tengo 19 años. No tengo nada que perder. Vamos a intentarlo”.

Aunque el lanzamiento del sitio web fue exitoso, Vasco siempre supo que quería una tienda física. El negocio en línea carecía de las interacciones cara a cara que Vasco buscaba, y tener una tienda física significaría que los clientes podrían entrar y comprar productos esenciales cuando los necesitaran, en lugar de realizar pedidos en línea por adelantado.

Con tantas empresas pequeñas que cerraban durante la pandemia, Vasco tuvo amplias opciones para escoger su espacio comercial. Eligió uno en el vecindario North End de Boston, accesible por transporte público y centrado en una comunidad mayormente libre de automóviles. La tienda abrió en diciembre de 2020, justo a tiempo para el repunte navideño.

Maybelline Pérez es una de las primeras empleadas de María Vasco en Uvida, que ahora cuenta con una planta completa de mujeres jóvenes de color. (Stella Lorence)

Emprendedora y mentora

Ahora, seis meses después, Vasco está en condiciones de orientar a otros, incluso cuando todavía está aprendiendo ella misma. “He aprendido muchas cosas este mes”, dijo Maybelline Pérez, una de las asociadas minoristas de Uvida. “Esa sororidad, esa comunidad… las amo. Hay mucha competencia en el mundo del emprendimiento y tener esa comunidad es verdaderamente reconfortante”.

Pérez, quien conoció a Vasco mediante amigos en común en el East Boston, está trabajando en su propia tienda en línea de joyas sustentables hechas a mano por artesanos de su natal El Salvador. Tiene su propio pequeño mostrador en Uvida y dijo que aprendió mucho sobre cómo administrar un negocio al trabajar con Vasco.

Uvida también alberga tiendas ‘pop-up’, o temporales, con otras pequeñas empresas sustentables casi todos los fines de semana, con el único criterio de que ofrezcan un producto o servicio sin plástico. Vasco sabe por experiencia lo caro que puede ser para una empresa pequeña asegurar un espacio en las tiendas pop-up, de modo que ve en ellas una oportunidad para colaborar y apoyar a otros emprendedores.

“La comunidad misma es la razón por la que las marcas pueden crecer aquí”, dijo Katie Diasti, fundadora y directora ejecutiva de Viv, una marca de cuidado personal amigable con el medio ambiente. Diasti también empezó su empresa cuando estaba en la universidad, y las copas menstruales de Viv se han vendido bien en los estantes de Uvida.

Maybelline Pérez, una asociada minorista de Uvida, dijo que están trabajando en crear tarjetas informativas de las plantas que venden para que los clientes sepan cómo cuidar de ellas de manera adecuada. (Stella Lorence)

“Siempre me impresiona el apoyo que brindan las mujeres fundadoras”, dijo Diasti. Agregó que Vasco y ella solían ‘animarse una a otra’ en los comentarios de sus publicaciones de Instagram cuando sus negocios estaban comenzando.

Vasco planea abrir otra sucursal en Boston, y expandir las ofertas en la ubicación de North End, incluida una serie de eventos comunitarios. De manera más inmediata, está planeando una ceremonia de inauguración, ya que las restricciones por la pandemia le impidieron organizar una en diciembre.

“No importa si son de piel clara u oscura, o tus antecedentes, si eres inmigrante o si naciste aquí, si tienes un estatus alto o bajo”, dijo Vasco sobre otras mujeres jóvenes emprendedoras. “Si realmente quieres algo, te lo propones, y se necesita un grupo de mujeres que te apoyen para llegar a donde sea”.

(Editado por Yerem Mújica y Melanie Slone)