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Es posible caminar rodeado de miles de millones de mariposas 

Las mariposas monarcas llegan a México cada año para hibernar y llenar los árboles de color. 

Cada año, millones de mariposas monarcas recorren más de 8 mil kilómetros, desde el norte de Estados Unidos y el sur de Canadá hasta Michoacán, México.

Estos lepidópteros cubren árboles de cedro, oyamel y pino en toda la entidad de Michoacán cuando llegan a hibernar. La Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca es la encargada de cuidar de este hermoso episodio anual, considerado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Entre noviembre y marzo, los pueblos michoacanos se ven alumbrados con el espectáculo de la llegada de millones de alas.

La reserva se creó para proteger el entorno natural y hábitat de la mariposa monarca y cuenta con una superficie total de 57,259 hectáreas. En Michoacán, seis de los santuarios que pueden visitarse ofrecen todos los servicios como sanitarios y comida, además de un espacio para que quienes no quieren subir al monte puedan descansar y esperar a sus familiares.

La gente puede subir por la montaña, entre los árboles, hasta llegar a los santuarios. Las mariposas son tan numerosas que tapan los árboles. (Alex Guillaume/Unsplash)

El Rosario y Sierra Chincua son dos de los más populares. Para llegar a estos santuarios, se recomienda tomar el camino hacia Angangueo, zona que colinda con el Estado de México.

El Rosario se ha convertido en el santuario más grande del estado. Uno puede ascender el cerro de Campanario por dos kilómetros, a caballo o a pie, para llegar a este sitio de paz durante la temporada del año en que la las mariposas monarca lo llenan.

El recorrido consta de muchos bosques y se puede realizar con la ayuda de un guía local, quien tiene conocimiento especializado de la zona. Estos guías también pueden indicar dónde están las áreas de alimentos y tiendas de artesanías. Este santuario se abre de ocho de la mañana a siete de la noche, todos los días, en la época de mariposas.

Por otro lado, la Sierra Chincua, conocida también como “El Llano de las Papas” es un impresionante lugar, con una sensación térmica muy fría. Hay que asistir muy bien abrigados para llegar y tomar fotografías en los tres miradores que el santuario ofrece. También hay un camino lleno de árboles en los cuales las mariposas se posan. Es necesario ascender por montañas y llanos por alrededor de 2.5 kilómetros, y por todo el camino se necesita de perseverancia y buena condición física.

La ubicación se encuentra a casi 10 kilómetros del Pueblo Mágico de Angangueo de Michoacán, donde se rentan lugares de hospedaje.

La caminata por la Sierra Chincua se realiza rodeada de color y vida. (Zenger)

Lo impresionante de esta reserva es cómo las numerosas especies y la variedad de microclimas pueden coexistir. La reserva se llena de anaranjado cuando las mariposas comienzan a migrar.

Como la vida de una mariposa monarca es de entre dos y seis semanas, las que llegan cada año no lo hacen porque recuerdan el viaje anterior. Es más, muchas mueren en el tránsito. Se cree que conocen el camino por instinto, o por algún otro mecanismo de la naturaleza.

Un dato curioso es que muchos de los pueblos cercanos a los santuarios casi no cuentan con hombres jóvenes, ya que gran parte de ellos ha migrado a Estados Unidos a trabajar. Así, las migraciones de las mariposas y las de los hombres se dan en el mismo lugar, pero por razones muy diferentes.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)

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