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Biden supera ‘las bajas expectativas’ en viaje por Europa y encuentro con Putin, dicen expertos

El presidente se propuso reparar los lazos con los aliados de Estados Unidos y estabilizar las relaciones con Rusia. 

El presidente Joseph R. Biden Jr. concluyó su primer viaje al extranjero esta semana, después de reunirse con líderes del Grupo de los 7 (G-7), la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) y la Unión Europea, y de encontrarse cara a cara con el presidente ruso, Vladimir V. Putin, por primera vez desde que lo llamó un “asesino”. 

Ampliamente visto como un intento de restaurar la reputación de Estados Unidos después de la caótica presidencia de Donald J. Trump, el nuevo presidente tenía los objetivos de reparar los lazos con los aliados, buscar unidad en las prioridades políticas compartidas y establecer una relación más predecible con Rusia.

“Hice lo que vine a hacer”, dijo después de encontrarse con Putin. Pero, dijo un experto, la expectativa era baja. Al comentario siguió una suerte de argumento entre Biden y un reportero que le preguntó por qué estaba tan seguro que el líder del Kremlin cambiaría su comportamiento. Después del incidente, Biden se disculpó por su lenguaje y defendió de manera extensa su enfoque en materia de política exterior.

Los logros clave de Biden, según declaraciones conjuntas emitidas durante el viaje, incluyeron poner fin a una disputa comercial de 17 años entre la compañía europea Airbus y Boeing, con sede en Estados Unidos; decidir comprometerse de nueva cuenta a sostener una relación especial con el Reino Unido después del Brexit, y lograr un acuerdo amplio para luchar contra el cambio climático.

Biden y los líderes extranjeros también acordaron suspender los aranceles sobre productos como el vino europeo y las bebidas espirituosas estadounidenses durante los próximos cinco años. Biden, en cambio, decidió conservar los impuestos que Trump estableció a las importaciones de acero y aluminio europeos. Los países del G-7 también aprobaron un impuesto mínimo global del 15 por ciento sobre las corporaciones multinacionales.

Pero con las relaciones saludables entre Estados Unidos y la Unión Europea, cualquier éxito en el viaje de Biden fue, al menos por el momento, más bien un logro “retórico”, dijeron los expertos en política exterior a Zenger News.

“La realidad es que, pese a la animosidad y los desacuerdos, las relaciones trasatlánticas están en muy buena forma”, dijo a Zenger James Carafano, vicepresidente de seguridad nacional y política exterior de la Heritage Foundation, de tendencia conservadora.

“¿Desde qué perspectiva estaban hechas trizas las relaciones?” preguntó. “La OTAN se ha fortalecido. Las inversiones en la OTAN han aumentado. Estados Unidos y Europa reconocen su inquietud por China. Esta preocupación había crecido bajo la administración Trump”.

A pesar de lo nada popular que era Trump en Europa, Carafano dijo que los cimientos de la relación de posguerra entre Estados Unidos y Europa eran sólidos.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden (izq.), y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, se reúnen al comienzo de la cumbre entre Estados Unidos y Rusia en Villa La Grange, el 16 de junio de 2021, en Ginebra, Suiza. (Denis Balibouse/Getty Images)

“Si uno selecciona ciertas cosas que a la gente no le parecieron, uno podría decir que [las relaciones] estaban hechas trizas”, dijo, pero eso es no entender el panorama general. “Mira, no vamos a tener una guerra comercial. La OTAN, que es el pilar de la seguridad transatlántica, es tan sólida como siempre. En general, ambos [Europa y Estados Unidos] estamos preocupados por Rusia, China e incluso Irán”.

El viaje de Biden, pues, consistió más en sentar de nueva cuenta las bases necesarias para tranquilizar a los viejos amigos.

Mientras se dirigía desde Cornualles en el Reino Unido a Bruselas, la capital de la Unión Europea, y finalmente a Ginebra para reunirse con Putin, Biden repitió su conocido estribillo: “Estados Unidos ha vuelto” como un socio predecible y confiable.

Tal esfuerzo parecía necesario después de que Trump, quien solía ser hostil hacia los aliados tradicionales de Estados Unidos, amenazó con retirarse de la OTAN, se burló de algunos líderes extranjeros e invitó en repetidas ocasiones a Putin y Rusia a formar parte de un “G-8”.

“Biden tuvo cierto éxito, pero la expectativa era bastante baja”, dijo a Zenger John Feffer, experto en políticas internacionales del Instituto de Estudios de Política, y explicó que “lo que [el presidente] tenía que hacer era básicamente presentarse, no decir algo estúpido, no ser ofensivo y no empujar a la gente durante las fotos”.

En esos términos, Biden tuvo un viaje exitoso, dijo Feffer.

“Obviamente, vino con discursos bien preparados e incluso un par de planes”, dijo. “Cumplió con tan baja expectativa, pero era necesario que lo hiciera porque hay muchas preguntas sobre la mesa en cuanto al lugar que ocupa Estados Unidos en este momento a nivel internacional y sobre la participación futura de Estados Unidos en el mundo”.

El resultado de este primer viaje de Biden al extranjero después de cuatro años del caos de Trump fue positivo. Pero en el futuro, los aliados de Estados Unidos en Europa esperarán más, dijo Donatienne Ruy, investigadora asociada del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

El primer ministro británico Boris Johnson, la canciller alemana Angela Merkel, el presidente francés Emmanuel Macron, el primer ministro japonés Yoshihide Suga, el primer ministro canadiense Justin Trudeau, el primer ministro italiano Mario Draghi y el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en un coctel de bienvenida previo a la reunión con la reina Isabel II durante la cumbre del G-7, en Cornwall, Inglaterra, el 11 de junio. (Jack Hill/Getty Images)

“A corto plazo, el presidente Biden ha dado a los aliados europeos la seguridad de una asociación transatlántica sólida y de un compromiso con los valores compartidos. Sin duda, hubo un suspiro de alivio por parte de estos socios”, dijo Ruy a Zenger. “A mediano y largo plazo, los socios europeos buscarán los resultados emanados de estas promesas, y ellos también deberán cumplir”.

Sin embargo, Ruy dijo que los líderes europeos “vigilarán la política electoral de Estados Unidos”, muy conscientes de que Trump, o algún heredero político suyo, podría estar en la boleta electoral en 2024.

“Es probable que [los líderes europeos] estén dispuestos a avanzar con todos los asuntos enumerados en la cumbre mientras tengan a un socio en la Casa Blanca, pero continuarán protegiéndose en caso de que la suerte cambie”, dijo.

El creciente estatus de Estados Unidos como una “superpotencia impredecible” presenta un desafío para los aliados de Estados Unidos que miran hacia el futuro, agregó Feffer, del Instituto de Estudios Políticos.

“Es muy difícil para los líderes mundiales adivinar qué va a pasar con Estados Unidos en cuatro años. Una administración podría decir: ‘Amamos a la OTAN’. Pero tal vez la próxima diga: ‘No nos gusta la OTAN’”, dijo, y agregó que esto no es necesariamente nuevo. “Este problema se remonta, digamos, a la transición de la administración de Clinton a la administración de Bush”.

“Con cada cambio de administración, ha habido un latigazo similar en la política internacional estadounidense. Ese es el problema que Estados Unidos enfrenta a largo plazo”, dijo. “Diga lo que diga Biden, todavía habrá preguntas sobre lo que sucederá, no solo en los próximos cuatro años. … Todo ello contribuye al escepticismo que existe en cuanto a la imprevisibilidad de la política estadounidense”.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, camina hacia la caravana de automóviles en su regreso a la Casa Blanca en Marine One, el 16 de junio de 2021, en Washington, D.C. En Europa, Biden se reunió con miembros del G7, líderes de la OTAN y con el presidente ruso Vladimir Putin en Ginebra, Suiza. (Samuel Corum/Getty Images)

La reunión de Biden con Putin antes de regresar a Washington tenía como objetivo reducir parte de esa imprevisibilidad, y establecer expectativas realistas para la relación de su administración con Rusia.

Si bien su tan esperada cumbre no marcó un restablecimiento completo de las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, la pareja de líderes tuvo una conversación “constructiva” y “positiva”, según los comentarios que ambos presidentes hicieron en conferencias de prensa separadas y prolongadas después de la reunión.

En particular, acordaron devolver a sus embajadores a sus puestos e iniciar discusiones sobre la ciberseguridad. En este último tema, Biden mencionó que cierta infraestructura crítica debería no ser blanco de ataques cibernéticos, que y propondrá a Putin una lista de 16 entidades que deberían quedar fuera de cualquier tipo de ofensiva.

Feffer dijo que el progreso alcanzado en este encuentro podría ser un buen punto de partida para la cooperación entre las dos potencias y para la estabilidad mundial.

“Hubo amplias oportunidades para que Biden y Putin llegaran a los golpes en sentido figurado. Pero el equipo de Biden buscaba formas de enviar la señal de que Estados Unidos no está buscando enfrentamientos con las principales potencias extranjeras”, dijo, y ahora requiere actuar en consecuencia.

“Corresponde a ambas partes llegar a un acuerdo que no lleve a declaraciones retóricas, sino a una reducción seria y medible de las intrusiones cibernéticas de ambas partes”.

(Traducido y editado por Gabriela Olmos. Editado por Melanie Slone)

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