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Para jóvenes africanos, el sueño de Europa no se parece a la realidad

Muchos migrantes llegan a un destino diferente al que imaginaron, a partir de lo que se presenta en redes sociales.

JEREZ DE LA FRONTERA, España — Hace dos años, Thierno Barro Diong, de Senegal, se puso en contacto con un amigo que ya estaba en Marruecos, preparado para cruzar la frontera hacia España, y se animó a seguirlo.

“Éramos 70 personas en el barco, [nos tomó] nueve horas para llegar a Málaga; un barco de salvamento nos recogió”, dijo.

Tras arriesgar su vida a los 17 años, fue internado en un centro de menores. Sin embargo, cuando cumplió 18, se vio en la calle.

“Yo fui con un senegalés andando en la calle y entonces, hablando con él, me dice, ‘vale, puedes venir conmigo. Hay una casa abandonada; tú puedes dormir allí’”.

Thierno Barro Diong llegó a España a los 17 años. Al cumplir 18, enfrentó una situación complicada. (Alfonso Beato)

Muchos emigrantes africanos pasan por Marruecos, país cercano a España.  Después de las llegadas masivas a la ciudad española de Ceuta, en el norte de África. Muchos fueron devueltos inmediatamente a Marruecos, pero no los menores de edad. Bajo la ley española, los menores no acompañados tienen derecho a techo y comida. Sin embargo, una vez que cumplen 18 años, las cosas cambian drásticamente para ellos.

Los niños que llegan a España a una edad temprana no presentan un nuevo desafío para el país europeo. La migración de menores no acompañados se da desde hace mucho tiempo. La ley les otorga un permiso de residencia, gracias al cual tienen acceso a derechos básicos.

Muchos jóvenes africanos sueñan con un futuro mejor, con venir a Europa y tener éxito. A través de las redes sociales, ven a quienes han logrado llegar y que muestran lo bien que les va en España. Pero las redes sociales no siempre muestran el mundo real. A muchos emigrantes no les gusta mostrar las dificultades que viven; prefieren compartir la parte más amable de su experiencia en España. Y así, sin buscarlo, terminan inspirando a quienes siguen sus pasos.

En diciembre de 2019, 4,617 menores se encontraban bajo tutela de los servicios de protección de España, según Statista.

En diciembre de 2019, 4,617 menores se encontraban bajo tutela de los servicios de protección de España, según Statista.  (Alfonso Beato)

La polémica de los menores no acompañados en España

Lamine Sarr, del sindicato popular de vendedores ambulantes en Barcelona, cree que los jóvenes en África aprenden más sobre la historia y cultura de Europa que la de su propio país.

“En las televisiones, igual en las películas que hacen los europeos no sacan la imagen de personas que están durmiendo en la calle. Se muestra la Europa bonita, vidas de lujo, coches muy caros. A un joven [africano] desde que está estudiando le enseñan que Europa es un lugar democrático donde se respeta al ser humano, y [esto es] lo [que] están aprendiendo desde que son muy jóvenes. Es muy difícil convencer a este joven para que no quiera irse.”

En Jerez de la Frontera, la Cruz Roja distribuye comida a los jóvenes africanos que deambulan por las calles. Para muchos encontrar un trabajo en el campo, sin papeles, es lo mejor que les puede pasar.

Hay otros peligros que acechan a chicos tan jóvenes. Hay casos de trata de personas, y algunos caen en redes de delincuencia o drogadicción.

Francisco Cuevas, portavoz de la Red Dimbali, red de ayuda para jóvenes africanos en Jerez de la Frontera, enseña español a quienes se interesan por aprender la lengua.

“Las posibilidades de que este chico o chica pueda trabajar en el sector agrícola o en la hostelería son muy pequeñas, porque evidentemente si no ha tramitado bien sus papeles, si no le han dado una formación laboral durante los años que ha sido menor, si no se les han enseñado el idioma, las posibilidades de no insertarse laboralmente y socialmente y estrellarse son grandísimas”, dijo.

Francisco Cuevas es el portavoz de la Red Dimbali. Dice que las oportunidades de los jóvenes africanos de insertarse laboral y socialmente son pocas sin ayuda. (Alfonso Beato)

Pero también está el otro lado de la moneda, y un sector de la sociedad rechaza la presencia de estos jóvenes.

El partido VOX en España, considerado de extrema derecha, ha lanzado mensajes contra los menores no acompañados, esgrimiendo estadísticas de delitos. La creencia de que estos jóvenes son problemáticos está penetrando en la sociedad, y las políticas de integración son fuertemente criticadas por su gasto.

José Casado, coordinador de VOX en Mataró, cree que estos chicos deberían estar con sus familias en sus casas, y que deben ser repatriados con garantías.

“Yo tengo mucho contacto con policías en Mataró, donde la delincuencia ha subido a pasos agigantados, y me dicen que según qué tipo de delitos, el 90 por ciento son marroquíes, y la gran mayoría por menas [menores extranjeros]. Delitos en vía pública y de robo con violencia es a mano de ellos”.

Sin embargo, Cuevas ve que, sin el gasto social, muchos de estos chicos no se integrarán en la sociedad.

“Pero los casos que sí conocemos de los chicos que acaban en temas de drogadicciones y de delincuencia, es que está cantado si no se ha hecho el más mínimo esfuerzo integrador por parte ni de la sociedad ni de la administración. Estos chicos tienen muchas papeletas de acabar mal”, dijo.

Oportunidades de integración

Independientemente de las posturas políticas con respecto a su presencia, hay organizaciones que buscan acercar a estos jóvenes oportunidades para integrarse de forma positiva a la sociedad. El deporte es un gran herramienta para ello. A Abdoulaye Camara, de Conakry, Guinea, le ha ayudado mucho.

“El deporte me ha ayudado un montón a conocer mucha gente aquí en Jerez y fuera de Jerez. Gracias al deporte, he ido a muchas ciudades; puedo disfrutar y conocer a mucha gente”, dijo.

En Jerez de la Frontera, el equipo de fútbol Alma de África ha sido un hogar para cientos de jóvenes africanos. Camara cuenta que ponerse la camiseta es todo un orgullo.

“Cuando yo me visto la camiseta de Alma de África, me siento como si estuviera en mi país, representándolo”.

Inmigrantes africanos en España celebran un cumpleaños. Las fotos que suben a redes sociales suelen mostrar una vida muy diferente a la realidad. (Alfonso Beato)

Pese al impacto del equipo en la juventud inmigrante, con la pandemia los apoyos económicos de este equipo — que sobrevive gracias a subvenciones de la administración publica y aportaciones privadas de empresas y aficionados — se han visto reducidos. Su presidente y fundador Alejandro Benítez no sabe cuál será su futuro.

“Las administraciones han recortado las ayudas que nos daban; el futuro es muy incierto”, dijo.

Es posible que el final de esta temporada sea el último partido de competición.

Para muchos inmigrantes, el destino no es cómo lo soñaban, pero siguen mandando mensajes de que están bien. Dicen que no quieren preocupar a sus familias y mucho menos regresar con las manos vacías. En las redes sociales, muestran lo bien qué les va. Como en todo el mundo, las redes sociales no siempre muestran la realidad, y esto contribuye a un efecto que los empuja hacia la inmigración, en un ciclo sin fin.
(Editado por Melanie Slone y Gabriela Alejandra Olmos)