Menu

Lenguaje de Cantinflas conquistó a México

Mostró lo incoherente de la sociedad y ofreció una forma de sátira, con lecciones de vida detrás de la comicidad. 

El lenguaje podría ser la base de todo pensamiento; cuando se usa para jugar, este significado se traduce en entretenimiento para millones y en una lección social para muchos.

Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, conocido mundialmente como ‘Cantinflas’, fue un actor, productor, guionista, comediante y mimo en el cine mexicano.

El uso del lenguaje cómico era su fuerte. Jugaba con frases elaboradas a partir de la incoherencia, donde parecía que presentaba una gran reflexión y filosofía de vida.

Este personaje le dio vida al verbo popular ‘cantiflear’, que consiste en dar vueltas a un mismo asunto, sin llegar a una conclusión precisa. La palabra fue reconocida por la Real Academia Española en 1992, definida como “hablar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada”.

La vida artística de Cantinflas empezó en carpas ambulantes de circo. Después de presentarse por mucho tiempo, llegó a participar en proyectos de teatro, y eso lo catapultó al mundo cinematográfico.

Se dice que su apodo fue un pseudónimo que usó para evitar que sus papás supieran de sus actividades en la industria del entretenimiento. También se cuenta que el actor supuestamente padecía de pánico escénico. Se nombró así en tono de burla, pues solía olvidar algunos diálogos en los inicios de su carrera, y a quienes les pasaba esto y empezaban a improvisar, se les gritaba en escena “¡cuánto inflas!”. El actor nunca confirmó esta versión, la cual se ha convertido en una leyenda popular.

Cantinflas filmó más de 50 películas y conoció casi toda la República Mexicana y Estados Unidos, lo que le dio una interminable fama a nivel mundial. Pero no todo fue fácil. En la década de 1930 y 1940, el país pasaba por una difícil etapa socioeconómica y sociopolítica, lo que afectó a la población más pobre. La creación de personajes como Cantinflas ayudó a motivar e inspirar a los ciudadanos mexicanos.

En la década de 1950, el personaje que había desarrollado sufrió un cambio, pues lo buscaban para ser portador de críticas contra la sociedad y la humanidad en general. Solía verse en personajes que estaban en contra de la “aristocracia con más beneficios”, propiciando genuinas lecciones sobre la hipocresía y los malos hábitos. Cantinflas solía representar a personajes de clases sociales en desventaja que daban lecciones a los más adinerados.

Era el hombre que no tenía pelos en la lengua para decir la verdad, a pesar de que siempre usaba una capa de sarcasmo. Llegó a participar en los estudios de cine de Hollywood, donde filmó una de las superproducciones norteamericanas más importantes, “La vuelta al mundo en ochenta días”, en 1957. Esto lo llevó a formar parte de otras películas, como El padrecito (1965), “Pepe” (1960), y “Don Quijote cabalga de nuevo” (1972).

Las frases al estilo “Cantinflas” por lo general no tenían una forma clara de entenderse en otros idiomas. Participó poco con Estados Unidos, pero se le dio una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, gracias a su destacable presencia.

Después de su muerte, se abrió una guerra legal entre el hijo y un sobrino del actor, por el control absoluto de 34 de las películas. Al final de cuentas, el estudio de Columbia Pictures se quedó con los derechos en esa batalla que duró 20 años.

El personaje de Cantinflas tocó los hogares de toda América Latina. Muchos se identificaban con él y su legendario humor. Se le ha homenajeado en muchas ocasiones, y en 2014, se filmó una película biográfica llamada “Cantinflas”, dirigida por Sebastián del Amo, que estuvo nominada al Óscar.

Este artista se volvió imborrable para todo México, donde la gente continúa carcajeándose al escucharlo como el maestro del ‘no-hablar-claro’.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)