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México es un paraíso para las tarántulas

Aunque asustan a muchos, las endémicas de México tienen un grado bajo de toxicidad. 

México ocupa el primer lugar internacional en diversidad de tarántulas endémicas. Aunque hace apenas 8 años, Brasil encabezaba la lista, hoy las posiciones han cambiado.

El 93 por ciento de las especies de tarántulas son endémicas de México, razón por la cual el país ocupa tan honroso lugar.

Estos arácnidos habitan en prácticamente toda la geografía de la República Mexicana, concentrándose en las mayores poblaciones en el área del Pacífico, específicamente los estados de Jalisco, Michoacán, Guerrero y Oaxaca.

Esta especie pertenece a la familia Theraphosidae, que agrupa a las arañas más grandes y quizás más famosas del mundo. Se caracteriza por un cuerpo divido en dos regiones principales: el cefalotórax anterior, o prosoma, y la sección bulbosa posterior, llamada abdomen u opistosoma.

Lo que podría llamar más la atención de esta araña es el hecho de que su cuerpo y sus cuatro pares de patas están cubiertos por pelos, lo que les da un aspecto aterciopelado. La mayoría de las tarántulas de América tiene miles de pelos espinosos urticantes extremadamente finos que están distribuidos sobre su parte superior y posterior, y los lados del abdomen. Por donde sea, esta especie tiene cómo defenderse.

La tarántula destaca por su cuerpo cubierto de pelo espinoso. (Claudia Rivera/Café Words)

La “mala fama” 

Aunque la mayoría de las tarántulas son venenosas, pican solo cuando se les provoca y para defenderse. Su veneno no pone en peligro la vida de los humanos. De todas las variedades que habitan en el continente americano, las de México tienen un grado de toxicidad muy bajo. Otra cosa es el susto que pueden provocar a simple vista. Hay quienes han muerto de miedo al encontrarse frente a una.

Además de existir en otras partes del mundo, en América, las tarántulas habitan territorios que van desde el suroeste de Estados Unidos hasta Sudamérica, así como las islas del Caribe.

Debido a su imponente apariencia y, más que nada, a la desinformación, muchas personas no dudan en matarlas cuando las ven cerca. La vista de las tarántulas es deficiente, lo que no les facilita una rápida escapatoria, sin considerar que difícilmente pasan desapercibidas por su apariencia física.

“Antes de decidir matarlas hay que conocerlas mejor, saber cuál es su función, por qué tienen ocho patas y colmillos, cuáles son las especies de las cuales se alimentan para crear un equilibrio en el ecosistema, en fin. Son muchos los beneficios que ellas nos proporcionan con el simple hecho de no matarlas”, dijo Fabián Ramírez Valencia, biólogo fundador de Arácnidos del Puerto, una iniciativa de educación ambiental, mantenimiento, reproducción y exhibición de arácnidos nativos y exóticos del estado de Veracruz.

Mar, montaña o desierto, la tarantula conoce todos los terrenos mexicanos. (Claudia Rivera/Café Words)

Insecticidas naturales 

Al igual que el resto de los arácnidos, las tarántulas son depredadores que juegan un papel fundamental en el medio ambiente. Se consideran agentes de control biológico eficiente, ya que se alimentan de insectos como mosquitos y moscas, pequeños vertebrados y otros tipos de arañas más pequeñas. De igual forma, ellas son alimento para otras especies.

La deforestación, el desplazamiento de su hábitat natural, la introducción de especies invasoras, pero sobre todo el asedio del ser humano — ya sea para matarlas o para traficar con ellas de forma ilegal — son los principales factores que amenazan esta biodiversidad endémica de México, de la cual se siguen descubriendo nuevas especies.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)