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Cascadas petrificadas en Oaxaca: ecoturismo o explotación

Hierve el agua recibe cientos de visitas al día, pero los lugareños dicen que no reciben el dinero que se les prometió. 

El agua no se cae; queda ‘petrificada’ en forma de cascada sobre el monte.

En el estado mexicano de Oaxaca, muy cerca del poblado de San Isidro Roaguía, la Sierra Mixta y la Sierra Norte se cruzan por el Parque Estatal dentro del municipio de San Lorenzo Albarradas. Aquí, unos enclavados en las montañas crean una vista espectacular.

Al agua cae con ciertos elementos que la hacen endurecerse y formar una cascada petrificada. Las cascadas de Hierve el Agua y son Patrimonio Natural del país y son de interés arqueológico, pues el sistema de irrigación y terrazas fue construido por los zapotecas hace más de 2 mil 500 años.

El agua brota desde el interior de las montañas y, al caer sobre la cascada, los minerales se depositan, lo que una apariencia dura y firme, como de estalactita. En esta región de Oaxaca hay tres cascadas, de las cuales dos caen en forma vertical, y la tercera, en diagonal. En ocasiones, a través de los boquetes de las piedras se escucha la corriente de agua, como si se escapara hacia el exterior. La más alta se eleva a 60 metros.

Los minerales en el agua se depositan en la montaña, para crear una ‘cascada petrificada’. (Analuisa Gamboa/Unsplash)

Este tipo de fenómeno natural solo tiene un igual en Turquía, y se trata de un conjunto de varias pozas escalonadas y congeladas que se formaron hace miles de años por el escurrimiento de agua con un alto contenido de carbonato de calcio.

Toda esta área de Oaxaca, de gran belleza natural, es de interés para el ecoturismo.

Sin embargo, en marzo, el acceso a las cascadas se cerró. Algunos dicen que fue por la pandemia, pero otros afirman que fue porque los ejidatarios de la zona creen que deben recibir más ganancia del turismo. Los pueblos cercanos también dicen que no han recibido dinero que les fue prometido cuando el parque se abrió en 2006.

Se forman albercas naturales donde el agua emerge del monte. (Tamara Garcevic/Unsplash)

Dentro de la zona, hay albercas naturales. Una de ellas se asemeja a un espejo de agua en la orilla de un barranco. En épocas de sequía, las pozas se observan cristalinas y de color turquesa, pero en temporada de lluvia se ven verdosas, aunque la mayor parte del año permanecen vacías.

Para llegar al lugar, se toma transporte público desde Oaxaca y Mitla. Antes del cierre, había recorridos que incluían viajes desde Hierve el Agua, pasando por Mitla, Teotitlán del Valle, árbol del Tule y por destilerías donde mostraban el proceso para elaborar el mezcal.

No se recomendaba nadar, aunque no se prohíbe. El agua es fresca y burbujeante. A una distancia muy cerca de estas pozas se observan las cascadas congeladas y, después de un recorrido de dos kilómetros, con subidas y bajadas, era posible acercarse a este regalo de la Madre Tierra. Normalmente, uno iba acompañado de un guía local.

Entre los atractivos cercanos, los más visitados son Ocotlán, pueblo que impulsó el arte del estado, donde hay un exconvento y un mercado tradicional oaxaqueño. Teotitlán del Valle es conocido como el pueblo de los tejedores, pues la producción textil es muy fuerte en esta área de México. Por último, está Mitla (‘inframundo’, o ‘lugar de los muertos’), zona arqueológica ubicada en el homónimo Pueblo Mágico que estuvo en uso entre 750 y 1521.

Mientras tanto, las luchas entre el ecoturismo y los habitantes de pueblos mexicanos es un tema que cobra importancia, y falta por ver qué soluciones se darán.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)