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Partido de béisbol entre Cuba y Venezuela se convierte en protesta contra ambos gobiernos

El preolímpico de béisbol se disputa en Florida, donde viven exiliados miles de cubanos y venezolanos.

CARACAS, Venezuela — A pesar de compartir la misma región y deporte nacional, no es común que Cuba y Venezuela se enfrenten en béisbol, y mucho menos que lo hagan en Estados Unidos.

Ambos países jugaron en West Palm Beach, Florida, durante el preolímpico de béisbol para Tokio 2021 el lunes 31 de mayo. Por la naturaleza del evento, era de esperarse que la señal se retransmitiera por televisión en La Habana y Caracas.

La disidencia vio en el encuentro una oportunidad para lanzar un mensaje político.

Las entradas para el partido se agotaron, en gran medida, por la convocatoria que hicieron los cubanos dentro y fuera de la isla.

“Invito a todos los cubanos de la Florida y de Estados Unidos que siguen el béisbol a que vayamos a apoyar al equipo de béisbol de Cuba”, dijo Eliécer Ávila, dirigente político.

“Mi idea es convocar a todos los venezolanos que quieren demostrar su descontento contra el régimen de Maduro y a toda la comunidad cubana […] Necesitamos llenar ese estadio de cubanos y venezolanos contra el comunismo”, dijo el influencer cubano, Alex Otaola.

De todos los partidos del Grupo B (completado por Canadá y Colombia), el que levantó más expectativa fue el que enfrentó a cubanos y venezolanos. Se estima que Florida, por su proximidad con la isla, alberga a millón y medio de cubanos. La composición demográfica de venezolanos en el Estado del Sol ha crecido exponencialmente en los últimos años, y se calcula que hoy viven en la península más de 200 mil.

Si bien Venezuela asiste regularmente a competiciones internacionales como la Serie del Caribe o el Clásico Mundial de Béisbol, no se puede decir lo mismo de Cuba, que ha estado excluida de algunos de estos eventos desde la Revolución. Era un encuentro inédito.

“Preguntando a los cubanos aquí [en el público], no habían visto algo así”, dijo Mari Montes, periodista deportiva venezolana especializada en béisbol. “Las hubo [protestas] durante el Clásico Mundial de Béisbol, donde gritaron consignas. Pero hoy hubo organización del exilio, que tiene toda la semana convocando a que vinieran a apoyar al equipo y al pueblo cubano con consignas y carteles”.

“Me escriben desde Cuba que llegó este mensaje de la juventud cubana en el exilio”, dijo el periodista Norges Rodríguez, quien reportó la protesta desde el estadio. Rodríguez es el fundador del medio digital YucaByte y un referente del periodismo digital cubano.

En el partido entre Cuba y Holanda del Clásico Mundial 2006, celebrado en Puerto Rico, un exiliado cubano mostró un cartel que decía “Abajo Fidel” en la grada, y terminó recibiendo reprimendas por parte de la delegación del equipo.

Por otro lado, el expresidente venezolano Hugo Chávez fue objeto de protestas en los partidos que Venezuela disputó en varias ediciones, la más destacada la de 2009, cuando el equipo de este país terminó en tercer lugar.

Sin embargo, en el contexto de las protestas que Cuba ha vivido en los últimos meses, difundir esta clase de mensajes gracias al medio deportivo cobra importancia desde otro ángulo.

Recientemente, la presidencia de Cuba recayó en el ingeniero Miguel Díaz-Canel, el primer mandatario de la isla desde 1959 que no estuvo en la Revolución Cubana. Fidel y Raúl Castro gobernaron con control absoluto por seis décadas, y Díaz-Canel fue elegido por ellos para continuar dirigiendo la política del país.

Ante esto, la sociedad cubana vive el clima de protesta más fuerte en muchos años, impulsado en gran parte por el Movimiento San Isidro y el tema musical “Patria y vida”. Dicha canción, grabada por consagrados artistas exiliados como Yotuel Romero y Descemer Bueno, recibió millones de visitas en pocos días, a pesar de la conectividad limitada que tienen los habitantes de la isla.

El manejo de este encuentro deportivo como un acto político contra el gobierno se ha convertido entonces en un logro para la disidencia cubana.

En La Habana, los medios han criticado a la organización de la competencia por permitir que se preste a esto, condenando la actitud tolerante de las autoridades policiales con los protestantes. Miguel Salazar, especialista en gerencia deportiva, entiende que se dejen pasar estas cosas como un apoyo implícito hacia los atletas.

“Los organizadores han adoptado un rol más colaborativo y de comprensión hacia el atleta, entendiendo que como seres humanos y modelos a seguir de muchas personas, [los deportistas] suelen tener una responsabilidad social asociada a su figura. Tratar de ocultar el mensaje o limitar su libertad de expresión puede ser más bien contraproducente”, dijo Salazar, y agregó que los organizadores de eventos deben generar estos encuentros y delimitar los espacios puramente deportivos y los espacios de interacción.

Los canales de televisión que transmitieron el partido cortaron la señal cuando una protestante ingresó al campo con una pancarta.

Por otra parte, miembros de la delegación cubana, como el jugador César Prieto y el psicólogo Jorge Sile Figueroa, aprovecharon la competencia en Florida para huir de Cuba y quedarse en Estados Unidos, solicitando asilo político (‘desertar’, como se dice en el lenguaje popular).

Históricamente, los eventos deportivos internacionales han representado una ventana para que los atletas alcen su voz contra las injusticias. Desde Jesse Owens en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, hasta Colin Kaepernick en la NFL, se ha reconocido la importancia de los atletas como agentes de cambio en la sociedad.

“El deporte como plataforma para levantar la voz y manifestarse políticamente viene de la mano con la cobertura deportiva de los medios de comunicación. Con la radio, la televisión y la prensa, se magnifica el evento deportivo, dejando de ser un evento entre dos equipos a ser una competencia que representa a naciones y/o continentes. La masividad que empiezan a ganar los deportes a finales de los 80, que va de la mano con la profesionalización de muchas de las competencias mundiales, posiciona a los eventos deportivos como un atractivo medio para plantar una posición política o social”, explicó Salazar.

Este caso es diferente, porque los atletas que viven en países controlados por el Estado temen alzar su voz. Ante esta situación, fue el público quien decidió aprovechar la oportunidad.

(Editado por Melanie Slone y Gabriela Alejandra Olmos)