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Cacahuate garapiñado, una botana popular en México

Se vende en mercados y puestos ambulantes como parte de la oferta de nueces y semillas de diferentes preparaciones. 

Las golosinas típicas mexicanas incluyen las semillas y las nueces, preparadas de diferentes formas. Los cacahuates garapiñados son una botana popular, vendidos en tiendas, dulcerías, mercados y puestos ambulantes en las principales ciudades.

“Desde que yo era niño y mi papá nos llevaba al parque a mí y mi hermano, en esos entonces, pequeños. Nos compraba una bolsita de cacahuates garapiñados con un señor que ponía un cazo y los hacía al momento”, dijo Luis Gabriel Cervantes, de 68 años, un señor jubilado radicado en la ciudad de Veracruz.

“Ahí, también vendían nuez garapiñada y los cacahuates. Era una golosina bastante barata, pues en ese entonces con 25 centavos podrías comprarte una bolsita sin ningún problema. A mi punto de vista, yo lo veo como una golosina más que como una botana. Hasta la fecha, los compro en un puesto de dulces que se instala en una esquina del centro de la ciudad”.

En los mercados mexicanos es común encontrar puestos donde se venden nueces y semillas, entre estas las garapiñadas. (Robert Anasch/Unsplash)

En los zócalos, tianguis o ferias, es muy común ver puestos que se dedican a dorar semillas y hacer este tipo de confituras. El maní se dora en cazos grandes, hasta que tiene un tostado dorado. Posteriormente, se vierte sobre la azúcar morena hirviendo, la cual se funde y se adhiere al cacahuate. Al enfriarse, parecen piedritas con marcas, por lo que se le conoce como ‘garapiñado’.

El ‘cacahuate’ es una palabra del continente americano para el maní.

Los cacahuates garapiñados podrían venir del antiguo Egipto, donde ya se elaboraba este tipo de semillas confitadas, pero en lugar de usar azúcar, ellos utilizaban miel de abeja para endulzar o garapiñar las nueces.

La técnica del garapiñado también se aplica en varias partes de América Latina, como en Chile, Argentina, Perú, Ecuador y Uruguay, donde estos frutos secos confitados se comercializan en la temporada invernal, por las fechas decembrinas.

En el continente asiático se hace un garapiñado con azúcar de palma y pasta de sémola. Mientras que en Japón, se le llama ‘amanattó’, el cual se hace con judías y cacahuates.

Otras nueces también se preparan con azúcar, además del cacahuate. (Deryn Macey/Unsplash)

El garapiñado también se aplica a otros tipos de nueces, las cuales se venden en bolsas o vasitos, o como parte de la oferta en carritos o puestos callejeros.

“En mi puesto vendo alegrías de amaranto, cacahuates fritos y salados, palanquetas y, por supuesto, los cacahuates garapiñados”, dijo Alberto Zamora Reyes, de 33 años, vendedor ambulante de dulces en la ciudad de Veracruz.

“Los vendo en bolsa y en tubito, depende de cuánto sea el antojo de la persona. La bolsita cuesta 15 y el tubito 10 pesos; realmente no son caros. El producto me lo traen de Córdoba y siempre viene fresco, por lo cual el cacahuate siempre viene bien doradito y crujiente”.

Así, se considera al cacahuate o nuez garapiñados como una botana artesanal que quita el antojo de lo dulce de una manera más sana, pues las nueces contienen proteínas y grasas ‘buenas’.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)