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Quienes dicen ‘malas palabras’ ven muchos beneficios 

Toleran mejor el dolor y aguantan más la frustración, entre otros beneficios, aunque es mejor decirlas en confianza. 

Se dice que el castellano es una de las lenguas más ricas en sinónimos. Con ello, hay una variedad de insultos y ‘palabrotas’ a las que los latinos, y en especial los mexicanos, son adictos.

Por lo general, y en un plan relajado, el mexicano lanza groserías en ambientes familiares y entre amigos.

Y si bien lanzar groserías a diestra y siniestra está mal visto en la mayoría de las sociedades, las personas que se sienten cómodas diciéndolas por lo general se sienten más seguras consigo mismas, y por ende toleran mejor el dolor, entre otros beneficios, dicen los estudios psicológicos.

“Bueno, este es un tema polémico, pero no del todo negativo. Según estudios científicos, decir groserías o palabras altisonantes no solo produce un alto impacto alrededor, sino que también puede aumentar la fuerza de quien las dice”, dijo Édgar García, psicólogo clínico por la Universidad Cristóbal Colón.

De hecho, la Sociedad Psicológica Británica presentó un estudio en el que se analizó a personas ‘mal habladas’ y personas ‘de buena habla’. Por un lado, se estudió cómo afecta el decir groserías, y el resultado fue sorprendente. La persona que decía estas palabras elevó su energía de tal forma que terminó por soportar mejor el dolor.

No necesariamente se recomienda gritar palabras fuertes a otros, sino entre personas de confianza o en un momento de soledad. (Icons8 Team/Unsplash)

Otro experimento hecho por la misma sociedad midió la fuerza de agarre de los participantes durante un período de 10 minutos. Se descubrió que las personas que decían palabrotas aumentaron su fuerza.

“No, los resultados no deberían sorprendernos, porque ya hace un tiempo que se descubrió que las malas palabras ayudan a que las personas toleren más el dolor. Incluso, se puede incitar a un paciente durante terapia a que suelte unas palabrotas a manera de liberar tensión y estrés”, dijo el especialista.

“Se podría llegar a la conclusión de que las personas que usan las malas palabras con el único objetivo de expresar molestia tienen ahora razones mucho más lógicas para decirlas, gracias a la propia ciencia”, agregó.

Decir ‘malas palabras’ no es señal de una persona frustrada, sino todo lo contrario. (Julien L/Unsplash)

Así pues, parece haber quedado demostrado que el poder de las palabrotas es tal que ayuda a aliviar o reforzar otros aspectos. Decir groserías podría ser señal de inteligencia y de que alguien es honesto.

Muchos mexicanos parecen conocer los beneficios de este tipo de expresión.

“No me considero una mujer grosera, pero sí uso muchas groserías al hablar, y te puedo decir que soy una persona hasta cierto punto feliz, sin complejos, pero no invito a nadie a seguir mi ejemplo; solo estoy compartiendo cómo me siento con mi forma de hablar”, dijo Estela López Ricardez, estudiante mexicana de bachillerato.

Aun cuando los resultados positivos del estudio realizado por la Sociedad Psicológica Británica ni recomiende ni incite al uso de las malas palabras entre la sociedad internacional, sí se recomienda usarlas en un espacio aislado, a través de gritos, con el fin de eliminar tensiones y ansiedades.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)