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La orfebrería ofrece piezas únicas de joyería

Este oficio antiguo requiere de imaginación y un cuidado particular con los detalles. 

La imaginación de los artesanos de la joyería da vida a una diversidad de formas en anillos, pulseras y aretes de oro o plata. Así es el trabajo de la orfebrería, un oficio en declive, pero necesario para quienes disfrutan lucir obras únicas.

“Cada vez son contados los artesanos que se dedican a la creación y elaboración de diversas joyas con metales preciosos, pero aun con eso el oficio perdura, debido a la necesidad de que las personas son vanidosas”, dijo Mario Licona Ortiz, de 61 años, orfebre y propietario de una joyería en la ciudad de Veracruz.

“Les gusta portar un anillo, una pulsera, aretes, una cadenita bien elaborada con un engarzado muy especial y hasta a veces, único. La mayoría de la confección de joyas es de oro de 24, 18 y 14 quilates. La plata también se usa para fabricar joyería, pero no es tan solicitada como el oro; sin embargo, si un cliente necesita algo, con gusto se lo hacemos”, dijo el orfebre.

El oficio abarca todo lo referente a la joyería.

“También nos dedicamos a reparar”, dijo Ortiz. “Nos llegan muchas veces anillos sin piedras, cadenas o pulseras rotas, y tenemos que buscar la mejor opción para reparar y que esas alhajas se vuelvan a ver tal cual no les hubieras pasado nada, esto para que el cliente quede satisfecho”.

Los anillos de matrimonio son de las piezas más solicitadas a los orfebres. (Denny Muller/Unsplash)

Aunque se les conoce comúnmente como joyeros, los orfebres en realidad no lo son. Las personas que se dedican al diseño, hechura y elaboración de las alhajas son artesanos que manipulan metales valiosos. Así, dan vida a cientos de diseños de pulseras, anillos, aretes, cadenas y prendedores, por mencionar algunos.

Por lo general es una profesión donde se labora de manera sola e independiente. Ellos mismos montan sus “joyerías” para vender todas sus creaciones al público.

Es un oficio complicado, con un proceso que toma su debido tiempo para la creación de una nueva pieza de joyería. De primera mano se diseñan las hechuras y los moldes donde se vierte el metal fundido para que la pieza adquiera la forma que el orfebre desea.

También muchas veces se deben montar piedras preciosas, como diamantes, rubíes, gemas, u otras, las cuales deben ir de manera precisa, sobre todo en los anillos. Una vez puestas, deben ser fijadas para que no se desprendan.

Hay ocasiones en que se crean algunas piezas en las cuales se pueden grabar palabras o frases a elección del cliente.

Este oficio requiere de un trabajo minucioso con las manos, un cuidado extraordinario y una imaginación fértil. (Ronja Flucke/Unsplash)

Dentro de las diversas técnicas que maneja está el forjado, golpeado, aserrado, corte, soldadura, estampado, pulido y grabado, por mencionar algunas. Estas formas de trabajar se llevan a cabo desde hace cientos de años. En la Edad Media, la religión católica ordenó la creación de piezas únicas, las cuales en la actualidad son consideradas como verdaderas obras de arte por su trabajo tan detallado.

Hoy, la gente sigue buscando piezas únicas.

“Por lo regular, me gusta comprar alguna joya a mi madre o a mi esposa, ya que son regalos únicos y que como mujeres les gusta para poder resaltar su belleza”, dijo Esteban Laguna Suárez, empleado de una tienda departamental en Boca del Río, Veracruz.

“Invierto entre mil a dos mil pesos, según sea el detalle, un anillo o aretes, que es lo más común que he llegado a comprar, pero sobre todo que a ellas les gusta siempre portar en alguna reunión o fiesta especial”.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)