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Comunidades pro y antivacunas se enfrentan de nuevo, en la lucha sin fin 

225 años después de la primera vacuna, la discusión sigue, y algunas enfermedades que ya se creían extintas amenazan con volver.

La primera vez que Nayeli Escobedo, de 38 años, escuchó del movimiento antivacunas fue en 2015, cuando su hijo tenía dos años: “Una mamá del colegio me invitó a una fiesta de la varicela, o ‘chicken pox’”.

La reunión tenía como objetivo exponer de forma deliberada a los niños, para que se inmunizaran de manera natural. “Si bien no era una fiesta antivacunas, sí había un par de mamás que estaban en contra o tenían dudas de ellas y la medicina en general. Preferían tratar a sus hijos con remedios naturales y terapias alternativas. Varios meses accedí a que me mandaran información, y no niego que me dan miedo las vacunas, pero son más peligrosas las enfermedades”, dice esta mamá.

En la actualidad, un mundo sin vacunas parece inimaginable; sin embargo, uno de cada cinco niños menores de cinco años vive en él. Se calcula que dos tercios de estos pequeños se encuentran en países pobres o que atraviesan alguna situación de conflicto; el resto pertenece a padres que tienen reservas o se declaran abiertamente en contra de las vacunas.

“Los movimientos antivacunas y las ideas erróneas en cuanto a la inmunización han existido desde que aparecieron las primeras vacunas a finales del siglo XVIII”, dijo el Dr. Rodrigo Romero Feregrino, de la Asociación Mexicana de Vacunología.

“En ese momento se creía que, si alguien se ponía una vacuna, se iba a convertir en vaca porque las primeras vacunas, y por eso se llaman así, tenían que ver con una enfermedad que le da a estos animales, la viruela de las vacas. Ahora, en el siglo XXI, se tienen creencias como que pueden causar enfermedades como el autismo, lo cual ya se ha demostrado que no es cierto. Las vacunas son seguras y eficaces”.

Algunos mexicanos no están de acuerdo.

“Después de la epidemia de influenza AH1N1, cada año iban a aplicar esta vacuna en mi trabajo. Yo nunca me la quise poner, pero muchos compañeros sí, y se enfermaban terrible. No era uno ni dos casos, ¡eran muchos a los que le causaba ese efecto! Todas las vacunas tienen ciertos riesgos, pero sí hay más de lo que nos dicen”, dijo Edith Navarrete, de Mérida, Yucatán.

Todos los niños deben seguir un esquema de vacunación para protegerse contra enfermedades que en el pasado fueron incapacitantes o mataron a millones.

“La vacunación, como medida de salud pública, solamente es superada en relevancia con el agua potable. El agua potable ha tenido un impacto muy grande para erradicar enfermedades, pero la segunda herramienta es la vacunación”, dijo el Dr. Salvador Pineda, pediatra y Gerente Médico de Sanofi Pasteur México.

El descubrimiento que salvó al mundo y sus primeros detractores

En siglo XVIII, el Siglo de las Luces, Edward Jenner (1749–1823) inventó la primera vacuna contra la viruela. Aunque la historia lo reconoce como el “padre de la inmunología”, en aquel momento, en vez de gloria, el médico sufrió burla y acoso.

Esta pintura de Ernest Board representa al Dr. Edward Jenner, quien aplica su primera vacuna a James Phipps, un niño de 8 años, el 14 de mayo de 1796. (Public Domain)

La viruela, conocida como el “monstruo moteado”, debido a sus distintivas erupciones en forma de ampolla, había matado a millones de personas desde la época medieval, y no solo en Europa. Cuando los españoles llegaron a México, en 1519, llevaron la viruela al nuevo continente. Miles de aztecas sucumbieron ante la enfermedad.

La primera vacuna fue precisamente contra este mal. Jenner observó que las vacas padecían una enfermedad semejante a la viruela humana. En ocasiones contagiaban a las ordeñadoras, pero su dolencia era mínima y no tardaban en recuperarse. Lo sorprendente era que estas personas se volvían inmunes.

El médico probó el conocimiento empírico y, el 14 de mayo de 1796, extrajo pus de la mano de Sarah Nelmes, quien había contraído viruela de su vaca lechera, y la inyectó a un niño sano de 8 años llamado James Phipps. El pequeño desarrolló una pequeña pústula, pero no enfermó. Después de varias pruebas más, Jenner envió un informe a la Royal Society de Londres, pero fue rechazado.

Con sus propios recursos publicó un libro con su investigación e inició una campaña pro vacuna muy criticada. Los clérigos decían que su método era repugnante, y desde el púlpito incitaban a que lo detuvieran. Hubo arrestos y multas, e incluso un médico rural fue linchado por intentar vacunar a los niños de su pueblo.

Poco a poco la vacunación ganó terreno y otros médicos inocularon contra otras enfermedades. A la par, los antivacunas formaron alianzas. En 1853, surgió “The Anti-Vaccination League”, y en 1867, “The Anti-Compulsory Vaccination League”, los primeros grupos organizados antivacunas.

Este dibujo realizado por James Gillray en 1802 representa la controversia respecto a la teoría de Jenner sobre las vacunas. (Public Domain)

Las enfermedades que ya no deberían existir

Más de dos siglos después del avance médico de Jenner, y gracias los programas sistemáticos de vacunación, se logró la erradicación de la viruela, la interrupción de la transmisión de la polio en gran parte del mundo, la disminución del 95 por ciento del sarampión en occidente y el control de enfermedades como el tétanos, la difteria, la rubéola y la poliomielitis, entre otras.

“La vacunación cambió el panorama de las enfermedades. Hay un solo padecimiento que ha sido erradicado del planeta y es la viruela. Hoy nadie se vacuna contra la viruela porque ya no existe”, dijo el Dr. Pineda.

Empero, 225 años después de la primera vacuna, algunas de las enfermedades que ya se creían extintas amenazan con volver. Hay varias razones: los movimientos antivacunas; la pandemia por COVID-19 y la suspensión provisional de los esquemas de vacunación; la inaccesibilidad de los servicios de salud a zonas pobres; así como las personas que ven en las vacunas un peligro o un instrumento de control social.

“Ha habido otras enfermedades que han estado cerca de erradicarse. Una de ellas es el sarampión. Estuvimos a muy poco, pero surgieron grupos que se opusieron a los esquemas de vacunación, particularmente a la vacuna contra el sarampión. ¿Qué sucedió? Aparecieron brotes en donde tenía décadas de no presentarse esta enfermedad. Durante 2020, tuvimos alrededor de 200 casos de sarampión, después de tener más de 20 años de que no se presentara”, dijo el Dr. Pineda.

A pesar de que las vacunas han eliminado enfermedades que en épocas anteriores mataban a miles, hoy muchas personas no les tienen confianza. (Diana Polekhina/Unsplash)

¿Realmente son seguras? 

Uno de los mayores temores de quienes dudan de las vacunas tiene que ver con los efectos secundarios.

Navarrete es una de las que manifiestan escepticismo: “Desde hace varios años he dudado de las vacunas. Quería ponerle a mi hija la del papiloma humano y empecé a buscar información. Ahí me di cuenta de que no era tan segura como decían. Encontré casos de niñas que tuvieron reacciones adversas muy fuertes; de plano quedaron en estado vegetativo. Leyendo más, supe que todas las vacunas tienen efectos secundarios, no a gran escala, pero ¿imagínate que le apliques la vacuna a tu hija y sea ese caso?”.

Los brotes de enfermedades, en lugar de incitar a vacunar, tienen el efecto contrario en quienes dudan.

Grasmin Sánchez vive en Estados Unidos, y desde su perfil de Facebook comparte en grupos y comunidades videos sobre los peligros de las vacunas. “He visto muchos videos de científicos y doctores que explican los componentes que tienen las vacunas y los efectos adversos”.

Agrega, “La vacuna contra el COVID- 19 no es una vacuna, es un experimento. Creo que la población no debe vacunarse, no se debe creer en los gobiernos. ¿Tú crees que los presidentes u otros políticos se vacunan? ¡Ellos se meten otra cosa! Para que se vacunen están haciendo cocowash a la población”.

La urgencia derivada de la pandemia por COVID-19 acortó el tiempo de desarrollo de su vacuna. No obstante, por lo regular, la creación de una vacuna conlleva un proceso largo y complejo que a menudo tarda de 10 a 15 años, e involucra la participación combinada de institutos, universidades y compañías privadas.

“Para llevar a cabo el desarrollo de una vacuna existen dos grandes fases, la fase pre-clínica y la fase clínica. En la fase pre-clínica probamos en modelos animales y celulares. Si los resultados de seguridad y eficacia son positivos, sobre todo en toxicidad, pasa a la fase clínica”, dijo Josué Bautista Arteaga, presidente de la Asociación Mexicana de Farmacovigilancia.

“En la fase clínica probamos la vacuna en seres humanos y se comprende de tres estadíos. En el primero se analiza cómo se distribuye la vacuna en el organismo; el número de sujetos de análisis es en decenas. El segundo mide eficacia y seguridad de la vacuna, y se amplía la muestra de sujetos de investigación en centenas. Si los resultados son favorables, se migra a la fase tres, donde el número de pruebas en humanos es en millares”, dijo el especialista.

“Si las pruebas de eficacia y seguridad siguen positivas, se va con las agencias sanitarias. En México es la Cofepris, en Estados Unidos, la FDA, y así cada país tiene su ministerio de salud. Las agencias deben analizar y dictaminar si esa vacuna puede ser comercializada”.

Ese proceso que lleva años se completó en 12 meses con la vacuna contra COVID-19. A pesar de que se han registrado efectos adversos, la vacunación está siendo una herramienta importante para frenar la pandemia.

Un niño sin vacunas 

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), más de un millón y medio de niños mueren cada año a causa de enfermedades que se pueden prevenir con una simple vacuna.

“¿Qué pasa con un niño que no tiene vacunas? Si no se ha enfermado, quizá ha estado protegido por el efecto rebaño del resto de los niños que tienen sus esquemas de vacunación, pero ese niño está en riesgo”, dijo el Dr.  Pineda.

Por su parte, la Dra. Luz Anahí Ubiarco López, gerente de Enlace Médico Científico para Sanofi Pasteur México, recuerda el peligro latente que representa la polio: “México cumple 30 años sin poliomielitis y se debe al éxito de la vacunación. Hay algunos países en el mundo en donde todavía hay casos, no está erradicada. Si no cuidamos que los esquemas de vacunación se completen, podríamos llevarnos una sorpresa desagradable, teniendo brotes de polio”.

El Dr. Pineda dijo que las vacunas nos han salvado de enfermedades que hoy parece que hemos olvidado: “En México, hoy nadie habla de difteria o de una bacteria llamada haemophilus influenzae tipo b porque las vacunas han hecho su efecto, pero si bajamos la guardia, muchas enfermedades pueden regresar”.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)