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Sistemas público y privado de salud en México fallan a pacientes, dicen expertos  

La mayoría de las familias en México no podría hacer frente a enfermedades crónicas o catastróficas. 

Leonir Zachi, derechohabiente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), requirió hace dos años una cirugía por una hernia inguinal. Debido a los tiempos tan largos de espera entre cita y cita, toma de estudios y asignación de fecha para realizar la operación, decidió operarse en un hospital privado fuera de la Ciudad de México, ubicado en el municipio de Cuautla, en el estado de Morelos, donde le ofrecieron una buena atención y costos mucho más accesibles.

Desde hace años México enfrenta una creciente presión para mejorar la eficiencia y viabilidad financiera de los servicios de salud. Uno de los mayores retos para garantizar el acceso a la salud de todos es el de asegurar la viabilidad financiera del sistema, y que las familias cuenten con una estrategia de financiamiento para enfrentar contingencias.

La salud es un asunto de máxima importancia política y social, debido a sus repercusiones en el bienestar poblacional, así como sobre el presupuesto del gobierno y el gasto de las familias y empresas.

Proyecciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO) estiman que para 2050, el 22 por ciento de la población en México estará conformada de adultos mayores de 60 años, lo que incidirá en las necesidades de salud de los próximos años.

Además, las enfermedades crónico-degenerativas demandarán atención médica especializada y de calidad, creando presión adicional a las finanzas públicas por los largos tratamientos que estas enfermedades demandan.

Hay una brecha enorme entre los hospitales públicos y los privados en México que pone en peligro la sostenibilidad de ambos. (Luis Sanchez/Unsplash)

Según datos de la OCDE, en México el gasto directo que las familias realizan para la atención de su salud asciende al 43 por ciento del gasto total, que en promedio para los demás países que pertenecen a esta organización es del 26 por ciento.

De acuerdo con un artículo que se publicó en la revista ‘Salud Pública’, del Instituto Nacional de Salud Pública, se estima que cada año 560 mil familias sufren un desfalco económico al enfrentar los costos de sus enfermedades. A pesar de que 8 de cada 10 mexicanos están afiliados a un esquema de seguridad social, el 40 por ciento de la población acude a servicios privados.

El senador por Morena, Américo Villarreal, quien es Presidente de la Comisión de Salud del Senado de la República, comentó que datos recientes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. (OCDE) registran que el gasto sanitario en México representa el 5.5 por ciento del PIB.

“Ciertamente se encuentra entre los más bajos de los países miembros de este organismo; en la última década el punto máximo de gasto público en salud como porcentaje del PIB fue en el 2012, con 2.8 por ciento, y a partir de entonces ha bajado y se ha mantenido en el 2.5 por ciento, de acuerdo a información del presupuesto de egresos de la federación del 2020. En el caso del gasto privado como porcentaje del PIB, este lleva desde al año 2012 y a la fecha con una oscilación alrededor del 3 por ciento”, dijo.

Información de la OCDE afirma que de los países miembros de esta organización que en promedio tienen 4.8 camas por cada mil habitantes, México tiene una cama por cada mil habitantes. En cuanto a los profesionales en la salud, México tiene por cada mil habitantes, 2.4 profesionales, mientras que el promedio mundial es 3.5. En cuanto a las enfermeras y enfermeros, el país tiene por cada mil habitantes, 2.9, mientras que el promedio mundial es de 8.8.

“Existe una carencia de infraestructura; prueba de ello es el esfuerzo que se ha hecho de reconversión hospitalaria para atender la pandemia”, dijo Villarreal.

Para el senador, el reto está en negociar y proponer para lograr convenios como el que el sector salud suscribió el 13 de abril de 2020, con hospitales privados para hacer frente a la pandemia, lo que permitiría atender hasta 12 mil 500 pacientes del sector público.

El mural de la hermana de la medicina, en La Fonda de San Miguel Arcángel, Guadalajara, Jalisco, México, refleja los primeros pasos en la medicina mexicana. (Wonderlane/Unsplash)

Para Fátima Masse, Directora de Sociedad Incluyente IMCO, la mayoría de las familias en México, incluyendo las que ganan más, no podría hacer frente con el gasto de bolsillo a enfermedades crónicas o catastróficas que son muy costosas.

“México es el país que mayor gasto de bolsillo tiene, en comparación con los demás países de la OCDE. A pesar de que 8 de cada 10 mexicanos puedan tener un servicio de salud pública, en consultas ambulatorias según las respuestas de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), el principal proveedor son las instituciones privadas. La gente tiene una mucho mejor percepción de los servicios privados que de los públicos y probablemente tiene que ver con los largos tiempos de espera, cierto nivel de desabasto e incluso un mejor trato”.

Para Masse, el reto está en cómo combinar los servicios públicos y privados de tal manera que se beneficien a los pacientes, y en ese sentido propone dos direcciones: “Mejorar los servicios de salud pública, asegurando que vayan acompañados del presupuesto necesario. Si se busca ahorrar dinero público, la mejor manera es invertir esos recursos de manera eficiente y eso solo se puede hacer si se cuenta con indicadores de calidad que permitan identificar cómo es el impacto de esta inversión y segundo, identificar sinergias con el sector público y privado que permitan que los pacientes estén mejor”, dijo.

Durante la 30 convención de Aseguradores AMIS, en participación para el panel ‘Salud incluyente’, el Doctor Guillermo Torre, Director General y Rector de TecSalud y vicepresidente de Investigación Tec, dijo que uno de los problemas del sector de salud privado es que en los temas de alta complejidad, el volumen de personas que se atiende en el sector privado a gran escala es muy pequeño.

“Efectivamente, el gasto de bolsillo es grande, porque probablemente la persona tiene un servicio que no es suficiente. Sin embargo, aquí también encontramos atención de primer y segundo nivel. Hay muy pocos hospitales en el país que tienen más de 150 camas y pocos hospitales privados que tengan un interés real de ofrecer calidad y servicio. Es difícil ofrecer alta calidad y servicio cuando no tienes el volumen”.

Las cuestiones de volumen y de desigualdad resaltan.

“En los hospitales como el nuestro, que pretendemos tener atención de tercer nivel, se necesita de una masa crítica para tener calidad, precios justos y poder dar un servicio eficiente, por lo que el reto para tener mayor acceso es tener más volumen y tratar de limpiar un poco la barrera entre sector público y privado y buscar una estrategia común como país. Yo creo que el sector privado como existe hoy en México no tiene mucho futuro. Hay que hacerle una renovación para que sea más eficiente y más justo”, dijo.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)