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Un fontanero cuenta sus aventuras en el mundo del desagüe

En la experiencia de este plomero, los jóvenes no quieren dedicarse a algo tan ‘trabajoso’ y sucio. 

La reparación de tuberías, desagües, roturas de bajantes, taponamientos, grifería y filtraciones puede llegar a ser un verdadero dolor de cabeza en los hogares.

Aquí entra una persona que practica un oficio pocas veces reconocido, pero de suma importancia: el plomero.

A pesar de que en México no existen escuelas dedicadas a formar especialistas en plomería, la gente siempre cuenta con uno a la mano. Hoy, Facebook es un buen lugar para encontrar a estos especialistas que ofrecen sus servicios cuando el agua no fluye en casa, o cuando no dejar de fluir por una tubería rota.

Manuel Bernal, un plomero de 63 años, recuerda toda una vida con este tipo de reparaciones, desde mucho antes de la llegada de Facebook, cuando se usaban los libros telefónicos impresos.

“Pues, son muchas cosas buenas y otras no tanto a las que te enfrentas en este trabajo, cosas que te pueden gustar y otras que son desagradables, pero acá se trabaja básicamente por el dinero”, dijo Bernal. “Yo aprendí de un tío, estaba yo joven. Súmale que llevo como 40 años en esto”.

Entre otras labores, el fontanero realiza instalaciones de agua potable y no potable, así como la recogida de aguas pluviales y residuales en viviendas, locales comerciales, industrias y talleres. Es un oficio que implica la exposición a un sinfín de situaciones.

“Si eres asqueroso, vas a sufrir. En este trabajo muchas veces se tiene que trabajar en lugares que están sucios, drenajes, tazas sucias. Huele mal, verdad, pero te acostumbras, ya que ves el dinero”, dijo Bernal, originario de la ciudad de Veracruz. “Además, ahora hay guantes de látex, overoles que te puedes poner, porque si trabajas con tu ropa, vas a oler feo cuando termines”.

Los plomeros arreglan las cosas en las cuales la mayoría de la gente no piensa, hasta que se descomponen. (Marian Florinel Condruz/Unsplash)

De acuerdo con Bernal, para ser plomero hay que tener un alto sentido de la responsabilidad, pues de ello dependerán los resultados que se brinden a los clientes, toda vez que el oficio obliga a uno a tratar con distintos tipos de personas.

“Te tocan clientes difíciles muchas veces, enojones, algunos preguntones que están encima de uno. Hay muchos tipos de clientes, también hay buenos, pero hay malos y hay que aprender a lidiar con esto”, dijo. “Hay que saber manejar las situaciones sin que se salgan de control. Es muy importante saber cómo tratar al cliente”.

La plomería también puede exponer al trabajador a circunstancias que ponen en riesgo su salud y su integridad física.

“Se trabaja con productos que hacen daño a la salud, como por ejemplo el plomo, algunas pastas, algunos solventes, pegamentos, herramientas, porque hay muchas herramientas punzocortantes”, dijo Bernal. “Hay mucho riesgo en este trabajo; que te puedes cortar, te puedes lastimar, caer de una escalera. Como en todos los trabajos hay riesgos, verdad”.

Cuando todo funciona bien con la tubería, todos están felices. Cuando no, llaman a un plomero. (Pan Xiaozhen/Unsplash)

Y si bien en México el oficio no escasea en la actualidad, la perspectiva de Bernal a futuro es de preocupación pues, de acuerdo con él, son pocos los jóvenes que se interesan en aprender ‘la chamba’ [el oficio], debido a que las nuevas generaciones prefieren oficios menos ‘trabajosos’.

“Ahora se ven muy pocos plomeros jóvenes, y es un poco preocupante porque somos una necesidad, porque los jóvenes quieren trabajar en algo más tranquilo, en algo más suave, sin esforzarse tanto. Eso es algo común aquí en México”, dijo.

Aunque ha sido plomero independiente la mayor parte de su vida, Bernal reconoció que el oficio puede ser bien remunerado siempre y cuando se sepa trabajar. Incluso se pueden obtener muchos más beneficios cuando se prestan servicios a empresas que a su vez brindan prestaciones marcadas por ley.

“Sí se gana, sí se vive de la plomería, pero le debes saber chambear [trabajar], porque a un plomero que hace un mal trabajo jamás le vuelven a llamar. Entonces, si lo haces bien, te vuelves el plomero oficial de varias familias, El dinero está ahí, solo tienes que aprender a trabajarlo”, dijo.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)