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La depresión posparto es una realidad para muchas madres

Puede haber un estigma relacionado con sensaciones de rechazo hacia el bebé. 

Hay un mal silencioso que ataca a muchas mujeres después de dar a luz. A pesar de que poco se habla de ello, es un padecimiento más común de lo que se piensa: la depresión posparto. Puede presentarse de manera moderada a intensa y por lo general ocurre en los tres primeros meses posteriores al parto.

María Elena Ramírez la padeció hace cinco años. “Yo nunca había tenido problemas de salud mental. Siempre he sido una mujer activa, trabajadora, sociable. Las primeras semanas realmente estaba muy mal, porque sentía un rechazo hacía el bebé. No sentía ese vínculo, sabes, pensaba que mi bebé era un bebé feo. Evitaba cargarlo cuando lloraba”, dijo.

Tan pronto como se presentan los primeros síntomas, las mujeres deben ser atendidas y diagnosticadas, ya que de no ser tratada a tiempo, esta depresión puede evolucionar hacia una depresión aguda.

“Si bien es un trastorno mental frecuente, produce síntomas físicos que pueden ir desde el insomnio, la pérdida del apetito, mucha irritabilidad que deriva en algunos casos en dificultad en el establecimiento del vínculo entre la madre y el bebé”, dijo Édgar García, psicólogo clínico en Veracruz.

A las mujeres afectadas muchas veces no les gusta hablar del tema, pues temen el estigma. (Angel Lopez/Unsplash)

De acuerdo con el especialista mexicano, la depresión posparto debe ser atendida a tiempo para evitar que la paciente caiga en un cuadro agudo. El protocolo va desde la terapia psicológica hasta un tratamiento con antidepresivos y un reforzamiento hormonal.

“Sí, sí hay una solución a corto y mediano plazo que va de la mano con terapias psicológicas y hormonales, prescripción de antidepresivos, pero para esto el psicólogo trabaja de la mano con el médico tratante por el tema de las prescripciones, o el médico tratante puede canalizar de forma directa con un psiquiatra”, dijo García.

Es común que las mujeres que lo han padecido eviten hablar del tema, pues como uno de los síntomas puede ser el rechazo hacía el recién nacido y podrían temer ser señaladas por la sociedad.

Convertirse en madre conlleva cambios hormonales que pueden desatar una depresión que debe ser atendida. (Aditya Romansa/Unsplash)

Después de padecerla, Ramírez dijo que es importante que quienes ya han pasado por la depresión posparto hablen libremente sobre el tema, para borrar los estigmas y tabúes que existen alrededor del padecimiento.

“Mi mamá me ayudó mucho en esa etapa, porque ella lo cuidaba y yo empecé a respirar un poco sobre esa ansiedad que me trastornaba, los enojos. Recibí prescripción que no afectaba en la lactancia y empecé a hacer mucho ejercicio. Entendí que debía salir adelante, pero es fácil contarlo; la realidad es diferente”, dijo.

De acuerdo con estudios de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la depresión posparto afecta hasta al 56 por ciento de las mujeres latinas, tanto en México como en Estados Unidos. Muchas de ellas no se atienden.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)

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