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Los cuatro principales líderes del Congreso de EU discutirán infraestructura con Biden y Harris 

La reunión del Despacho Oval se centrará en las propuestas de gasto de 4 billones de dólares de los demócratas. 

El presidente de Estados Unidos, Joseph R. Biden Jr., se reunirá el miércoles 12 de mayo con los cuatro líderes del Congreso — incluidos los de la minoría republicana de la Cámara y el Senado — para discutir los 4 billones de dólares de su plan de infraestructura. Esta será la primera reunión de este tipo para Biden.

Desde aquella vez que la lideresa de la Cámara de Representantes, Nancy P. Pelosi (demócrata por California), fue fotografiada en octubre de 2019, apuntando al entonces presidente Donald J. Trump en la mesa de la Sala del Gabinete, no se ha reunido el jefe del ejecutivo con los cuatro líderes del Congreso en la Casa Blanca. Pero pocos esperan que la reunión sea una muestra de unidad entre el presidente demócrata y los líderes republicanos.

“Existe un abismo enorme entre lo que apoyan los republicanos y lo que han propuesto los demócratas. Ni siquiera están de acuerdo en la definición de ‘infraestructura’”, dijo a Zenger News Rachel Greszler, investigadora de la Heritage Foundation. “Es poco probable que ambas partes lleguen a un acuerdo”.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy P. Pelosi (demócrata por California), señala al entonces presidente Donald J. Trump durante su reunión de octubre de 2019. Más tarde, Trump publicó en Twitter la foto oficial de la Casa Blanca con la leyenda: “El colapso desquiciado de la nerviosa Nancy”. (Shealah Craighead/Casa Blanca)

Se espera que Biden utilice la reunión para discutir su plan de 4 billones de dólares. Pelosi y el líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer (demócrata por Nueva York), han sido receptivos a sus ideas. Sin embargo, sus homólogos republicanos, el líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy (republicano por California) y el líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell (republicano por Kentucky), no serán tan fáciles de convencer.

Biden, quien fue senador durante 36 años antes de ocupar el cargo de vicepresidente durante la administración de Barack H. Obama, tiene una buena relación de trabajo con las figuras más establecidas de su partido en el Congreso.

Pero aún no tiene un vínculo con McCarthy y, a pesar de conocer a McConnell desde hace décadas, aún no se ha reunido formalmente como presidente con el líder de la minoría del Senado.

El entonces presidente Barack Obama, al centro, y el vicepresidente Joe Biden, sentado a la derecha, se reúnen con líderes del Congreso de ambos partidos en la Casa Blanca en noviembre de 2010. También asistieron, en la esquina superior derecha, el líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell (republicano por Kentucky) y el líder de la mayoría de la Cámara de Representantes, John Boehner (republicano por Ohio), a la izquierda. (Pete Souza/Casa Blanca via Getty Images)

La reunión se centrará en el “Plan de empleo estadounidense” de 2.25 billones de dólares y el “Plan para las familias estadounidenses” de 1.8 billones de dólares, ambos propuestos por Biden. Según el presidente, estos planes son necesarios para que Estados Unidos siga siendo un líder mundial competitivo durante los siglos por venir. Los republicanos, sin embargo, tienen una perspectiva distinta a la del presidente, tanto en los montos como en los detalles de las propuestas.

“El monto adecuado para lo que la mayoría de nosotros consideramos infraestructura es de entre 600 y 800 mil millones de dólares aproximadamente”, dijo McConnell a la estación filial de PBS en su estado durante el fin de semana.

McConnell ya ha señalado que los republicanos no estarían dispuestos a gastar más de 800 mil millones de dólares en infraestructura y criticó el “Plan de empleo estadounidense” por incluir lo que él consideró elementos no relacionados.

El líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell (republicano por Kentucky), habla con reporteros después del almuerzo de Política Republicana del Senado en Capitol Hill el 13 de abril. (Stefani Reynolds/Getty Images)

Además de crear millones de empleos en la reconstrucción de carreteras, puentes y sistemas ferroviarios y de agua del país, el plan de Biden también exige incrementar el gasto en “infraestructura humana”. Ello implicaría mejorar el acceso a la atención médica y asignar más fondos para los cuidadores geriátricos. También incluye inversiones en vivienda y vehículos eléctricos.

Los líderes republicanos han dicho que estos elementos no son necesidades “básicas” de infraestructura.

El objetivo del “Plan de familias estadounidenses” — que Biden presentó a ambas cámaras en su primer discurso al Congreso el mes pasado — es ampliar el acceso al cuidado infantil, brindar a las familias hasta 12 semanas de incapacidad familiar y médica pagada, y ofrecer cuatro años más de educación gratuita, incluidos dos años de preescolar universal y dos años de colegio comunitario (a nivel profesional). Después de su discurso, los republicanos se apresuraron a criticar la propuesta como poco realista, costosa y un regreso a un “gobierno grande”.

El presidente Joseph R. Biden Jr. se quita el cubrebocas antes de dirigirse a una sesión conjunta del Congreso el 28 de abril, mientras la vicepresidenta Kamala D. Harris (izquierda) y la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (demócrata por California) aplauden. (Chip Somodevilla/Getty Images)

Republicanos y demócratas también están en desacuerdo en la forma de pagar los planes.

Biden y los demócratas han propuesto elevar la tasa del impuesto corporativo desde el límite del 21 por ciento al que Trump y el Partido Republicano lo habían recortado en 2017. Pero los republicanos dicen que se opondrán a que se cambie su ley y, en cambio, han propuesto divertir fondos de ayudas locales y estatales relacionadas con la pandemia para compensar los costos de infraestructura o utilizar impuestos a la gasolina con este fin.

“Los billones de dólares que el presidente Biden propone en impuestos y gastos gubernamentales son precisamente lo que no necesita la economía post-pandémica, que ya está en un nivel alto de billones en nuevos gastos y política monetaria ultrafácil”, dijo a Zenger News Scott Lincicome, investigador del Cato Institute.

“Para las personas con altos ingresos, la máxima tasa de impuestos federales sobre ingresos y utilidades llegaría a casi el 45 por ciento. Al combinar los impuestos estatales y locales, los estadounidenses de este grupo pagarían tasas de impuestos de casi el 60 por ciento, niveles que seguramente los alentarán a buscar inversiones menos productivas y con incentivos fiscales, o incluso a mudarse al extranjero a jurisdicciones con impuestos más bajos”.

A pesar de sus diferencias, un grupo de diez senadores republicanos liderados por Shelley Moore Capito (republicana por Virginia Occidental) ha dicho que la división entre Biden y el Partido Republicano en infraestructura “no es tan grande como se podría pensar”.

Algunos republicanos se reunirán con Biden en la Casa Blanca el jueves para discutir su plan, que propone menos de 600 mil millones de dólares en gastos, el cual, dijeron, no era su “oferta final”.

La senadora estadounidense Shelley Moore Capito (republicana por Virgina Occidental) se retira del almuerzo semanal de Política Republicana del Senado en el Capitolio de los Estados Unidos en Washington, DC, en enero de 2019. (Alex Wong/Getty Images)

En caso de que ambas partes no lleguen a un acuerdo, los líderes demócratas Pelosi y Schumer han indicado que podrían intentar avanzar con la legislación por su cuenta. El camino más probable para que las propuestas de Biden sean aprobadas sería a través del proceso de conciliación. Este sistema permitiría a los demócratas eludir el filibusterismo, un método de obstrucción parlamentaria que se frena con 60 votos en el Senado si los republicanos no expresan su apoyo.

Otra opción sería separar del paquete de infraestructura las propuestas cuyo proyecto de ley puede obtener más de 60 votos y legislar sobre los elementos restantes a través del mecanismo de conciliación.

“Si los republicanos están preparados para comprometerse y trabajar en algunas propuestas serias en estas áreas, que serán cubiertas por incrementos de impuestos a las corporaciones y los ricos, entonces el presidente Biden debería trabajar con ellos”, dijo a Zenger News Dean Baker, economista senior y cofundador del Center for Economic and Policy Research. “Pero si su objetivo es simplemente obstruir, como lo fue durante la administración del presidente Obama, entonces no hay razón para que Biden pierda el tiempo con juegos”.

La reunión de los congresistas con Biden y el potencial para las negociaciones se dan mientras el Partido Republicano lucha con posibles ajustes de liderazgo que podrían cambiar su rumbo.

Los republicanos de la Cámara de Representantes podrían votar el miércoles para destituir a la representante Liz Cheney (republicana por Wyoming) de su puesto como presidente de la Conferencia Republicana de la Cámara, la tercera posición de mayor rango en el partido. Otros republicanos dicen que Cheney no podrá unir al partido para las elecciones intermedias de 2022, debido a sus continuas críticas a las acusaciones de Trump sobre un supuesto fraude electoral en 2020.

(Traducido y editado por Gabriela Olmos. Editado por Melanie Slone)