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La nueva economía en México es mujer

Frente a la desaceleración económica a nivel global, un grupo de mujeres ha tomado las riendas de la economía familiar.

CIUDAD DE MÉXICO, México — Las ‘nenis’ son mujeres que venden de todo. Pero, ¿qué significa el término ‘neni’?

“Me encanta”, dice Jamín López Kuri, una artista plástica de 30 años, lectora de tarot y madre de dos hijos. “Porque el término me hace pensar en la fuerza femenina, en esas ganas que tenemos de salir adelante ante la adversidad. Algunas son madres solteras, o chicas que tienen que pagar su escuela. Yo tomo ‘neni’ como un halago; es un término de poder femenino”.

Con esta filosofía y ante la realidad económica que se vive en México, la escasez de empleos o la simple necesidad de llevar un dinero extra a casa, en la Ciudad de México las mujeres buscan esta nueva alternativa de negocios.

El término ‘neni’ surgió en las plataformas y catálogos de ventas de redes sociales como Facebook, Instagram y WhatsApp. Así fue como clientas y vendedoras empezaron a decirse, “Claro que sí, neni, te lo consigo”; “por supuesto, neni, a esa hora nos vemos”; “Neni, estoy algo complicada, ¿podemos vernos más tarde?”.

Pero las nenis no son nada nuevo. Desde mediados de la década de 1970, eran comunes las reuniones en las salas de las casas para ofrecer entre amigas y conocidas utensilios de cocina, productos de belleza económicos y más. En la actualidad el impacto de las redes sociales y los sistemas de pago en línea no solo las han visibilizado, sino que les han proporcionado una herramienta ágil para sus ventas.

Jazmín Mendiola dice que puede pasar más tiempo con sus hijos desde que se volvió ‘neni’. (Foto: Cortesía Jazmín Mendiola)

Cafés, estaciones del sistema subterráneo de transporte, plazas y alamedas — cualquier lugar es un buen punto para cerrar un negocio.

La dinámica de venta es sencilla y rápida. Se ofrece la mercancía en redes sociales, la clienta elige el producto de su preferencia y se comunica con la vendedora a través de Messenger o WhatsApp, ambas negocian, se hace el depósito y pactan día, hora y lugar para la entrega.

La fuerza laboral femenina

De acuerdo con el estudio La participación laboral de la Mujer en México, desarrollado por el Banco Mundial en 2020, la participación femenina en la fuerza laboral es baja en relación con países comparables, lo que implica costos económicos importantes.

El mismo estudio refiere que solo 45 por ciento de las mujeres mexicanas en edad laboral son parte de la fuerza laboral, un nivel que está por debajo del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de otros países de América Latina.

También señala que, si México pudiera implementar políticas para incrementar la participación laboral de las mujeres en línea con lo observado en otros países exitosos, esto contribuiría a un crecimiento económico de 0.4 por ciento anual.

El poder en sus manos

Algunas mujeres buscan romper la tendencia.

López Kuri cuenta su experiencia. “Desde niña estuve dentro del mundo del arte, y a los 25 años de edad decidí tomarlo en serio. Me hice miembro de la sociedad de artistas plásticos de Coyoacán y así pude exponer mi trabajo y ganar un dinero extra, ya que ese no sobra. Pintar siempre ha sido una catarsis emocional y si me aporta dinero, es maravilloso. También trabajo como tarotista, preparo talismanes, hago limpias, etcétera”, dijo.

Contenta con lo que hace, pide a las mujeres que aún no se atreven a esto a “perder el miedo o la pena. El miedo paraliza y ‘el qué dirán’ no te da de comer”.

Otra ‘neni’, Mari Carmen Jiménez, tiene 36 años y vende productos de belleza. Su ingreso a esta dinámica comenzó de forma casi accidental.

“Un diciembre me interesó hacer unos regalos de Navidad y una amiga me platicó sobre el negocio. Así fue como me integré para tener un dinero extra, una entrada alternativa diferente”, dijo.

Jazmín Mendiola, de 37 años, estudió Leyes y ejerció durante un tiempo; sin embargo, los ingresos eran pocos, así como el tiempo que pasaba con sus hijos.

“Decidí hacer a un lado mi profesión y dedicarme a las ventas, ser neni, ya que siempre me llamó la atención emprender y que mis ingresos dependan de mi esfuerzo. Fue una gran decisión; son productos de belleza de alta calidad y mis ganancias son muy buenas”, dijo.

Los principales beneficios que Mendiola ha encontrado en ser neni incluyen la organización personal de horarios, la promoción inmediata en redes sociales, la posibilidad de conocer nuevas amistades en todo el país y el tiempo para estar con la familia y sus hijos. “Trabajo desde el lugar en el que me encuentre, ya que solo necesito mi celular”.

Los retos

Como en todo, hay inconvenientes relacionados con ser neni.

El principal problema al que López Kuri se enfrenta como artista plástica que vende sus obras en línea es “la escasez de oportunidades y espacios, la falta de apoyo del gobierno hacia el arte y que, en ocasiones, es poco remunerado”.

Por su parte, Jiménez dice que, “El principal problema al que me he enfrentado es que a las clientas les parezca caro el producto. Otra situación muy complicada es que te cancelen una compra cuando ya tienes el material listo para entregarlo”.

Y Mendiola nota que, “Hay competencia desleal, chicas que malbaratan los productos o venden productos clonados, o se roban clientas y que ya no permiten hacer entregas tan libremente como antes en puntos seguros y transitados. Además, hay mucha desinformación respecto a las compras en línea; algunas clientas desconfían”.

Jamín López Kuri vende su arte y se hace responsable de sus propios tiempos e ingresos. (Cortesía Jamín López Kuri)

Nenis y con orgullo

A pesar de estos contratiempos, las tres mujeres están contentas de poder llamarse ‘nenis’.

Mendiola dijo que, “[Neni] es un distintivo de una mujer que decide emprender y obtener un ingreso de una forma diferente; somos parte de una tribu que aprovecha redes sociales para obtener ganancias y llevar bienestar a clientes y a nuestras familias. Es un trabajo que requiere valentía para olvidarte de ‘el qué dirán los demás’ y concentrarte en tu meta y tu propósito. Te vuelves autodidacta y líder”.

Por su parte, a Jiménez no le molesta la palabra, aunque dijo que no le ha tocado que la llamen de esa forma, “pero no me molesta el término; no es despectivo, es una palabra graciosa y cariñosa”.

Tiene un mensaje para quienes deseen dedicarse a la venta de productos como una entrada alternativa de dinero. “Es una buena experiencia para ingresos extras, y si se comprometen con su emprendimiento, podrán tener metas más grandes y más ganancias. Hay que tener la mentalidad de que se puede lograr; si crees en tu negocio, lo vas a lograr”, dijo.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)

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