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Los ‘diableros’ son ángeles en los mercados

Es un oficio muy importante para el abastecimiento de productos en México. 

El oficio del ‘diablero’ es particular de los mercados mexicanos. La labor es larga y agotadora.

“Mi trabajo comienza desde las 2 de la mañana y se puede decir que termina a las 10 a.m. aproximadamente”, dijo, Javier Chagala Castro, de 32 años, diablero en el Mercado Malibrán, en la ciudad de Veracruz.

“Si quiero ganarme un dinero extra, debo trabajar hasta medio día, pero ya a esa hora no tengo mucha pila, ya estoy cansado”, dijo.

El ‘diablero’ es quien carga mercancía con la ayuda de un ‘diablito’, nombre curioso que se le da a una carretilla de acero, o ‘push cart’ en inglés.

El ‘diablito’ es una herramienta muy usada en todos los mercados de América Latina, para facilitar el movimiento de productos de todo tipo. (Amazon)

Los ‘diableros’ rompen los esquemas al cargar y jalar muchas veces hasta arriba de 400 kilos con su simple ‘diablito’. Pueden cargar más de 6 veces su peso en mercancía que descargan de algún camión.

“Con mi diablito descargo camiones que llegan en la madrugada, de jitomate, cebolla, chile, naranja. Tenemos que acomodar las taras [cajas de plástico] con la verdura lo más rápido posible, para así moverse a descargar otro camión y ganarme entre 500 a 600 pesos por día. Puedo hacer un extra más si ayudo a los locatarios a llevar su mercancía o los ayudo a limpiar”, dijo Chagala Castro.

Los ‘diableros’ pueden cargar hasta 6 veces su peso y tienen práctica en maniobrar. (Andrew Itaga/Unsplash)

Este trabajo tiene sus complicaciones, como cualquier otro.

“Jalar el diablo con más de 200 kilos encima tiene su chiste, desde saber dar vuelta o subir una banqueta. Es una habilidad que uno va adquiriendo con el tiempo, pero sí cuesta mucho a veces estar jalando el diablito”.

Con chiflidos, o el clásico grito “ahí va el golpe”, estas personas avisan a los transeúntes de los mercados que deben hacerse a un lado si no quieren ser arrollados en el mercado.

El ‘diablero’ tiene su origen en el México prehispánico, ya que a los cargadores de los antiguos guerreros mexicas se les llamaba ‘tamemes’. Desde que nacían, eran adiestrados para ayudar a los guerreros a cargar sus armas.

A través de los años el ‘diablo’ se perfeccionó al grado que se le añadieron unos tubos a la estructura a fin de dar más amplitud y soporte a la carga. También se le añadieron ruedas y cuerdas para que sostuviera mejor la mercancía que se transportaba.

El trabajo de los diableros se realiza durante las horas de la madrugada, ya que es la hora en que llegan los camiones con la carga de frutas o verduras al mercado. (Charlie Moron/Café Words)

Los ‘diableros’ buscan ganar más dinero al ayudar a los comerciantes.

“Por lo regular, me ayudan siempre entre dos o tres cargadores a bajar la mercancía de los camiones que llegan con fruta o verdura a mi bodega. El tiempo depende de qué tan rápido ellos descarguen, ya que si se apuran, pueden descargar otro camión y eso es un dinero extra más para ellos. Yo les pago entre 250 a 300 pesos el descargue de la verdura o fruta, pero muchas veces les invito el desayuno porque sé que es un trabajo complicado”, dijo Francisco Soriano Beltrán, de 62 años, dueño de una bodega en el mercado Malibrán, de la ciudad de Veracruz.

Los ‘diableros’ juegan un papel muy importante para el movimiento de las mercancías en un día en el mercado o central de abasto. Gracias a ellos los productos pueden llegar más rápido a los hogares, verdulerías o tiendas, dicen los comerciantes.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)