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El divorcio es entre padres, no entre padres e hijos

La separación puede provocar respuestas negativas en los menores cuando no se maneja de manera adecuada. 

Cuando hay un divorcio, los hijos menores deben adaptarse a un nuevo ambiente. Las alteraciones suelen generar incertidumbre, miedo y estrés, así como ansiedad por el futuro.

La ruptura de la pareja es uno de los procesos más comunes que aparecen en las familias actuales”, dijo Édgar García, psicólogo clínico particular en Veracruz, México. “Divorciarse o separarse genera estrés en ambas partes de las parejas y en los hijos”.

Lo que más provoca problemas en esta situación no es el hecho en sí del divorcio o separación, sino las discusiones que tienen los padres.

“Pasé por esta situación del divorcio hace cinco años y en mi caso sí fue un poco conflictivo el asunto, aunque quizá no fue tan doloroso para mis hijos porque ya estaban más grandecitos y se daban cuenta de las situaciones entre su papá y yo”, dijo Rebeca López, de 50 años y empleada doméstica en Veracruz.

“En lo general hay una relación cordial por mis hijos; si por mí fuera ni siquiera le dirigiera la palabra. Claro que me aguanto muchas cosas. Los corajes se los lleva una adentro. Lo importante es evitar que los hijos se den cuenta de que las cosas son más duras de lo que parece”, dijo.

Cuando los padres se separan, los hijos pueden sufrir depresión, enojo o ansiedad. Necesitan sentirse seguros de contar con ambos padres. (Lucas Metz/Unsplash)

Según estadísticas, México encabeza la lista de países latinoamericanos con mayor número de divorcios. Tan solo en 2017, se registraron 147 mil. Le sigue en segundo lugar Colombia, con 23 mil; y con menores cifras, Argentina, Brasil, Chile, Perú y Ecuador.

Si bien la separación de los padres supone cierto dolor en todos los integrantes del núcleo familiar, una vez superado este periodo, la seguridad de los hijos mejorará sustancialmente, lo que les ayuda a enfrentar nuevas situaciones. La adaptación también varía según la familia.

“Debemos tomar en cuenta que cada familia es única y el proceso de separación o divorcio es diferente en cada caso. Habrá parejas que lo afronten de mejor manera e incluso tengan la capacidad de manejarlo de forma adecuada con sus hijos”, dijo García.

Por eso es importante remarcar que los padres deben dejar claro que se separan como pareja y no como padres.

Los padres deben poner de su parte para que la comunicación sea sin conflictos y sin efectos negativos en los hijos. (Vitolda Klein/Unsplash)

“Los padres deben poner de su parte para que la comunicación sea sin conflictos y que no tengan efectos negativos en los hijos. Hay que ver quién mantendrá la custodia porque deberá responder de los cuidados físicos, psicológicos y legales de los hijos, sin que exista la famosa alienación parental”, dijo el especialista en psicología.

“Quien quede como responsable de los hijos debe evitar en gran medida… a no enseñar a odiar a su padre o a su madre, según sea el caso. Se debe dejar de lado la manipulación y todos los comentarios posibles, sin excusa ni pretextos”, dijo García.

Agrega que el Síndrome de Alienación Parental provoca que el niño tenga mayor probabilidad de sufrir depresión, estrés, ansiedad o sentimientos de culpa, por lo que recomienda no desprestigiar al otro padre frente a los hijos.

Antes de llegar a un proceso legal, los padres pueden tomar decisiones a manera de mediación, como hacer acuerdos duraderos para evitar someter a los hijos a demasiados cambios. Pueden acordar que la pareja seguirá ejerciendo como padres y acercarse a otras técnicas de negociación para resolver conflictos presentes y futuros.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)