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Debate entre libros físicos y pantallas menos importante que la falta de lectura

Aunque hay preferencias, por el medio que sea, el hábito de leer no está muy arraigado en México. 

En un mundo abrumado de tecnología, los libros no pierden su preferencia entre muchos lectores voraces.

“Prefiero un libro de hojas; no lo disfruto de la misma manera que si lo veo en una computadora de manera electrónica”, dijo Mauro Domínguez Aguirre, un trabajador jubilado de 60 años radicado en la ciudad de Veracruz.

“Me gusta sentarme con una taza de café, leer detenidamente, imaginar situaciones, todo en la comodidad de mi hogar, y me ha pasado que la lectura me cansa y me quedo dormido. Prefiero un libro físico, la verdad”, dijo.

Muchos lectores disfrutan un libro impreso durante un momento de relajación. (Leohoho/Unsplash)

Sobre todo cuando se lee por gusto, como actividad creativa, el debate entre el libro físico y el digital se hace presente. Lectores de todas las edades varían en sus preferencias, hasta los jóvenes que suelen ‘pegarse’ a los dispositivos electrónicos.

“Yo acostumbro a comprar libros digitales como manera de consulta rápida, pero también los compro de manera física, para después leerlos detenidamente y con la tranquilidad necesaria en mi hogar”, dijo Gloria del Carmen León Solano, 36 años, maestra del Jardín de Niños Estefanía Castañeda, del municipio de Úrsulo Galván en el estado de Veracruz.

La capacidad de concentración y la oportunidad de relajarse son dos razones poderosas para preferir un libro impreso.

“Me gusta más leer el libro físico, porque siento que tiene toda mi atención, a diferencia que si los leo en mi iPad o en mi laptop. Ahí, tengo muchos distractores tecnológicos como aplicaciones y programas. En cambio, si lo que quiero es leer mi libro, me encierro en mi recámara y sin problemas puedo concentrarme en mi lectura”, dijo la maestra.

México es un país con poco fomento a la lectura. Un reporte del Instituto Nacional de Geografía y Estadística señaló que, en promedio, la población mexicana lectora lee solo 3.3 libros al año.

Más importante que el debate entre texto impreso o en pantallas es la preocupación de que muy pocos mexicanos leen. (Sincerely Media/Unsplash)

Muchas personas desean tener libros físicos por el gusto de guardarlos y poder compartirlos o intercambiarlos con amigos. Además, tener el libro en las manos les genera emociones y recuerdos de alguien especial. A otros lectores les gusta el olor de las hojas y la tinta de impresión.

Las nuevas generaciones suelen acercarse más a la lectura mediante tablets, laptops o computadoras de escritorio. De esta manera, desarrollan el hábito de leer en este formato, lo cual podría llevar a una disminución en la cantidad de libros impresos a futuro.

Menos preocupante que el tipo de material a leer es el hecho de que los mexicanos lean poco.

Por eso, los educadores consideran importante desarrollar un hábito de lectura, sin importar los medios, desde edades tempranas. Así, la costumbre se desarrolla a lo largo de la vida y se vuelve algo fácil y divertido, pero sobre todo, algo que incrementa el conocimiento en el lector.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)