Menu

Se disputa si los ‘franeleros’ son ayuda o plaga 

Este trabajo tan común en México subraya las diferentes actitudes hacia el empleo informal. 

Ser ‘franelero’ es un oficio que despierta pasiones. Hay quienes consideran que ayudan a proteger a los conductores y los coches y hay quienes aseguran que se aprovechan y ‘se adueñan’ de las calles públicas.

En México, los ‘franeleros’ se encargan de apartar lugares para los vehículos en las calles concurridas de las ciudades. Cuidan los autos, e incluso los lavan, a cambio de un pago. Se les llama ‘franeleros’ porque suelen ondear un pedazo de franela para indicar a los conductores que hay un lugar libre para estacionarse.

“Son una buena ayuda, más cuando sabes que tu automóvil es tu herramienta de trabajo, y si le pueden echar un ojo [cuidarlo] que mejor”, dijo Williams Tejeda Vallejo, de 34 años, trabajador de radiodifusora en la ciudad de Veracruz.

Para muchas personas, lejos de ser una ayuda, los ‘franeleros’ son como una plaga. En la ciudad de México, los automovilistas se quejan de estos personajes, debido a que condicionan el espacio en la vía pública. El gobierno ha intentado quitarlos.

Exigen un pago de entre 10 y 30 pesos a cada conductor para dejarlo estacionarse en la calle, la cual se considera como pública. Si la gente no quiere pagar, los ‘franeleros’ llegan a amenazar que ellos no se harán cargo contra cualquier golpe o robo que pudiera sufrir el auto en su ausencia. Para muchos conductores, esto quiere decir que algo va a pasar al carro si no pagan. Algunos ‘franeleros’ bloquean la calle con cajas o botes, los cuales no quitan si el conductor no paga por estacionarse.

En este ‘oficio callejero’, no hay un pago fijo. El ‘sueldo’ puede ser a base de propinas o fijado por el propio cuidador, por el trato que le dé a las personas y la manera en que los auxilie al momento de estacionar el automóvil o salir del cajón.

“Siempre que me ofrecen el lavado, prefiero decirles que mejor me lo cuiden y de regreso les doy una buena propina. Así sé que mi auto estará cuidado, aun cuando se me olvida ponerle al parquímetro y ellos me auxilian. Son un buen apoyo vial para mucha gente en la ciudad”, dijo  Tejeda Vallejo.

Casi todas las calles en México están llenas de coches estacionadas, y puede ser difícil encontrar un lugar. Los ‘franeleros’ pueden ayudar, o a veces pueden apartar lugares y exigir pagos. (Anne Nygard/Unsplash)

En Veracruz, el ‘franelero’ ofrece sus servicios para estacionar y lavar carros, para percibir un ingreso extra más. En la zona de parquímetros, también ofrece cuidar el tiempo, para que no multen a los conductores ni les pongan un cangrejo, lo que es un inmovilizador en la llanta.

Estos trabajadores callejeros pueden tener largas horas de trabajo, donde muchos pueden generar ingresos entre los 120 y 200 pesos. En días de vacaciones pueden llegar a tener ganancias superiores a los 350 pesos.

Eduardo Canseco Jiménez, de 59 años, se dedica a la vida del ‘franelero’ en Veracruz, donde cuida los coches estacionados en las calles.

“Empiezo desde las 9 de la mañana”, dijo. “Mi punto de trabajo es Independencia y Juárez, aquí en el centro histórico de Veracruz. Aquí trabajamos varias personas y respetamos nuestros espacios de trabajo para no tener problemas”.

El exceso de autos y la falta de estacionamiento en México lleva a calles llenas de coches. De noche, los ‘franeleros’ también pueden cuidar contra robos o daños. (Frederic Koberl/Unsplash)

Se enfrenta con todo tipo de ‘cliente’.

“Es como todo; hay gente muy amable que nos da una buena propina por ayudarlos a estacionar y al salir del cajón. Otros de plano ni las gracias dan. Además de cuidar los carros, también ofrecemos ponerles tiempo a los parquímetros, pero ya depende de la gente. También ofrezco mi servicio de lavado. Hay que buscarle para buscar la moneda en estos tiempos; hay que llevar la papa al hogar”, dijo.

En el caso de la zona costera del puerto de Veracruz, los ‘franeleros’ son los mismos meseros de los restaurantes, los cuales ofrecen el espacio para estacionar a cambio de que consuman en el lugar. Si no consumen, no se les permite estacionar los vehículos, a pesar de estar en una vía pública y sin restricción.

En respuesta a las quejas, se comenta que muchas personas se dedican a esto de manera honrada y para poder llevar dinero a sus hogares. Los ‘franeleros’ dicen que cientos de familias dependen de esta actividad, que es muy común en todas las ciudades de la República Mexicana.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)