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Vivir de los videojuegos ahora es una realidad

Los ‘gamers’ pueden ganar dinero mediante esta forma de entretenimiento. 

¿Adicción, negocio o diversión? Todo depende de la perspectiva que cada ‘gamer’ tenga como meta.

“Yo jugaba en los directos (‘streams’) de otros amigos”, dijo Marylú Álvarez Coba, de 20 años y estudiante de la Licenciatura en Artes por la Universidad Veracruzana, en México.

“Me decían que lo intentara, pues era algo que podía hacer en mi tiempo libre. Me animé y poco a poco fui juntando para comprar lo que se requería, como una cámara web, un micrófono y accesorios para la PC. Ahora ya tengo suscriptores y la meta está puesta en hacer crecer todo”, dijo.

Los videojuegos en línea se han convertido en una de las alternativas más rentables y prometedoras, no solo para quienes echan mano de ellos a manera de simple entretenimiento, sino también para los que mueven el dinero dentro del sector.

A finales de la década de 1980, los niños se arremolinaban tras el jugador más hábil de las maquinitas para vivir de sus partidas, como si ellos estuvieran al mando. Hoy, los niños ni siquiera necesitan de la consola, pues tienen su propio mundo a través de Internet.

Mucho más que entretenimiento, los videojuegos dejan ganancias monetarias para los usuarios. (Florian Olivo/Unsplash)

Las cifras de este negocio resultan más alucinantes de lo que se pensaba, e incluso dejan ganancias a los jugadores, como en el caso de Álvarez Coba.

“No ha sido fácil; los grandes ‘streamers’ tienen miles de espectadores, sin embargo, a los pequeños nos cuesta darnos a conocer entre las famosas figuras”, dijo.

“Ahora tengo una media de 15 espectadores en directo; es poco. Por otro lado, me han llegado suscripciones lo cual me sorprendió, pues son personas que pagan al mes para disfrutar mi contenido. Eso me anima mucho”.

“Mi familia opina que mientras continúe con mis estudios y mis responsabilidades, están de acuerdo. Mis amigos también me apoyan, viéndome y compartiendo mis redes. Ahora lo hago en mis tiempos libres y me da una ganancia, poca, pero es algo”, dijo ‘Malulaa’, su nombre virtual en redes.

En este rubro todos quieren ganar dinero y no es para menos, si tomamos en cuenta que más 7 millones de usuarios transmiten al mes vía ‘Twitch’, según datos de la propia plataforma. En el 2014, Amazon pagó 970 millones de dólares por su compra. Hoy, YouTube busca subirse al barco del ‘streaming’ de videojuegos en directo con YouTube Gaming.

Elizabeth Villarruel Rosales, una joven mexicana de 18 años quien estudia la preparatoria, cuenta su experiencia.

“Desde hace seis meses que lo hago de manera profesional, que fue cuando me compré mi computadora ‘gamer’. No fue tan difícil entrar en el juego y negocio porque ya tenía algunos seguidores, entonces fue menos complicado traer público”, dijo.

“Desde hace seis meses que lo hago de manera profesional, que fue cuando me compré mi computadora gamer”. (Cortesía Ellygmr)

“Mis papás me apoyan mucho y mis amigos, igual. A quienes se quieran unir les recomiendo primero que se diviertan, después, que se esfuercen, y que no tomen los malos comentarios tan personal. Mientras me siga gustando, lo haré. Lo importante es esforzarse y ser constante para tener éxito”, dijo ‘Ellygmr’, su nombre virtual en redes.

Si bien hace 15 años había 200 millones de jugadores en el mundo, hoy se calcula miles de millones. Tan solo en China hay 600 millones, según reportes especializados en la materia, lo que convierte a los videojuegos en línea en la mayor industria de entretenimiento.

Sin embargo, no todos los jugadores se identifican como tal. La mayoría juega en su celular solo en tiempos muertos. Aun así, los videojuegos se han convertido en un negocio gigantesco, pues incluso ganan hasta quienes no los producen. Por ejemplo, para Apple, 70% de sus ganancias de la App Store provienen de los videojuegos.

Si se toma el camino del negocio, se debe tener claro que se requiere constancia, frescura y atino, para subir el nivel de suscriptores y convertirse en un negocio redituable.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)